Rafael Grossi enfrenta un escenario difícil
Habiendo pasado tres votaciones en el Consejo de Seguridad para las elecciones del futuro secretario general de las Naciones Unidas, las posibilidades de elección del candidato argentino, parecen complicarse cada día más.
El último 18 de septiembre se realizó la tercera votación, straw poll o sondeo informal entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas- CSNU.
Rebeca Grynspan, de Costa Rica, encabezó la votación obteniendo 9 apoyos, 5 rechazos y 1 voto sin opinión. Carolyn Rodrigues Birkett, candidata de Guyana, recibió 8 apoyos, 6 rechazos y 1 sin opinión. Olara Otunnu, de Uganda, consiguió 5 apoyos, 7 rechazos y 3 sin opinión. Rafael Mariano Grossi, de Argentina, obtuvo 5 apoyos, 8 rechazos y 2 sin opinión. Macky Sall, de Senegal, recibió 5 apoyos, 9 rechazos y 1 sin opinión. María Fernanda Espinosa, de Ecuador, alcanzó 3 apoyos, 6 rechazos y 6 sin opinión. Michelle Bachelet, de Chile, obtuvo 1 apoyo, 11 rechazos y 3 sin opinión. E Ivonne Baki, tambien de Ecuador, no recibió apoyos (0), y tuvo 10 rechazos y 5 sin opinión.
Algunos consensos existían en el proceso de selección del futuro secretario general como que sería mujer y preferentemente de Latinoamérica. La candidatura de Grossi pone en evidencia la política exterior no alineada a nada establecido, como la que impulsa el actual gobierno de Milei, solo con el guiño de Departamento de Estado.
El supuesto apoyo del Departamento de Estado garantizaba algún triunfo a Rafael Grossi, que se enorgullecía de mantener buenas relaciones con muchos de los países miembros del Consejo de Seguridad, por su desempeño en la Agencia Internacional de Energía Atómica.
La repentina política malvinera del presidente Milei, le ha costado la retirada del apoyo del Reino Unido, uno de los cinco miembros permanente del CSNU.
A esto se ha agregado que en la Cumbre de Nueva Delhi de los Brics, del pasado 12 de septiembre, sus miembros se comprometieron a apoyar para Secretaria General a una mujer, colocando obstáculos a la ambición de Rafael Grossi. Vale la pena recordar que China y Rusia son dos miembros permanentes del CSNU.
De acuerdo con el artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas, el candidato debe obtener al menos nueve votos favorables en el Consejo y no recibir un voto negativo de ninguno de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. A la luz del escenario descripto parece poco probable que Grossi supere la actual situación.
El escenario descripto y a la luz de que la expresidenta Michelle Bachelet retiró su candidatura, parecen inducirnos a pensar que la costaricense Rebeca Grynspan o Carolyn Rodrigues Birkett, de Guyana, son las que tienen más posibilidades de suceder a António Guterres en el liderazgo de las Naciones Unidas.
Las Naciones Unidas han sido construidas sobre tres pilares fundamentales como es la defensa de la paz y la seguridad internacional, la defensa de los derechos humanos y las libertades individuales, y el desarrollo y la cooperación internacional promoviendo soluciones basadas en las negociaciones diplomáticas.
Sabemos que las Naciones Unidas no son perfectas y que son el reflejo de las relaciones de poder existentes a nivel global. En ese sentido es importante tener claro, que lo que se discute no es solo la sucesión de Guterres como secretario general, sino cómo se configura la geopolítica y quién tiene asiento en esa mesa.
La contienda por la Secretaría General, por lo tanto, trasciende los nombres propios y expone las tensiones estructurales del sistema multilateral en un momento de reacomodamiento global. Más allá de los resultados finales, el proceso revela cómo los equilibrios de poder, las alianzas estratégicas y las disputas por la representación regional continúan moldeando el rumbo de las Naciones Unidas. En este contexto, la elección del próximo secretario general no solo definirá un liderazgo, sino también la capacidad del organismo para adaptarse a un orden internacional en transformación y responder a los desafíos que marcarán la próxima década.
* Investigador sénior de CRIS/FIOCRUZ. Máster y doctor en Salud Pública.
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