Cristina sumó al abogado de Lula y a un exjuez europeo para pelear su condena afuera
La expresidenta activa el operativo jurídico que necesita para correr contra el reloj: los organismos internacionales admiten reclamos cuando la condena no supera los tres años y ya se agotaron las instancias locales. Los abogados que eligió y los reclamos en Argentina. El letrado brasileño Rafael Valim y el jurista español Javier Borrego.
A poco más de un año de que la Corte Suprema confirmara la condena en la causa Vialidad, Cristina Kirchner acelera los tiempos. Los tribunales internacionales –tanto el Sistema Interamericano como el de Naciones Unidas– habilitan un reclamo cuando se cumplen dos condiciones: que se hayan agotado todas las instancias de la Justicia argentina y que la condena no exceda los tres años de vigencia.
El cronómetro corre desde el momento en que la máxima instancia judicial del país ratificó el fallo el 10 de junio del año pasado. Una semana después, el 17 de junio, se hizo efectiva la prisión domiciliaria que la expresidenta cumple desde entonces en su departamento de San José 1111. La pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, mantiene a CFK al margen de la carrera electoral en el momento en el que el peronismo se entusiasma con volver al poder.
Para el planteo internacional al que llegará, CFK incorporó dos abogados: Rafael Valim y Javier Borrego, dos nombres con los que la dos veces mandataria pretende hacer notar que se toma en serio el reclamo.
El abogado brasileño Rafael Valim es especialista en la figura del lawfare, el concepto jurídico que el kirchnerismo elige como eje argumental contra la sentencia. Su trayectoria incluye litigios de alta complejidad ante el Supremo Tribunal Federal de Brasil y actuaciones ante los mecanismos de derechos humanos de la ONU, el Sistema Interamericano y el Sistema Europeo. Formó parte del universo jurídico que rodeó la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva, la misma vía –el comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas– con la que el actual presidente brasileño consiguió un fallo favorable.
El jurista no conocía a la exmandataria: fue contactado por su equipo de abogados argentinos. También litigó a favor de Madres de Plaza de Mayo en un reclamo ante la Comisión Interamericana contra el gobierno de Javier Milei.
Valim trabajará junto a Javier Borrego, jurista español formado en la Universidad Complutense de Madrid. Su carrera transcurrió en el corazón institucional europeo de los derechos humanos: fue agente del Reino de España ante los órganos europeos e internacionales en la materia, juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y magistrado de la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Supremo español.
La dupla deberá resolver primero un dilema procesal: el Sistema Interamericano y el de Naciones Unidas no se pueden transitar en simultáneo. Elegido el camino, cualquier resolución favorable no libera automáticamente a CFK: obliga a reabrir la causa en Argentina a través de un recurso de revisión que deberán analizar la Cámara Federal de Casación y, eventualmente, la Corte Suprema. Desde el entorno de la expresidenta detallan a PERFIL que Argentina tiene una tradición de respetar los fallos de los organismos internacionales.
La ofensiva judicial convive con otra, doméstica, centrada en las condiciones de la prisión domiciliaria. En el entorno de CFK insisten en que el régimen que le aplican –visitas acotadas a cuatro horas semanales con autorización judicial, tobillera electrónica– es más restrictivo que el que reciben otros detenidos en causas federales, incluidas las de lesa humanidad y narcotráfico. Esa comparación alimenta la consigna “Cristina Libre”, que combina el reclamo humanitario con un mensaje hacia la propia interna peronista.
Ese doble juego tiene, además, una pata política: el Comité “Cristina Libre”, integrado por dirigentes como Oscar Parrilli, Jorge Taiana, Juan Martín Mena y Sabino Vaca Narvaja, trabaja desde hace más de un año en instalar en el exterior la idea de una persecución judicial. La incorporación de Valim y Borrego es la pieza que faltaba para que ese trabajo político tenga, del otro lado, un expediente.
En la política local la consigna “Cristina Libre” terminó generando diferencias. El banderazo de Parque Lezama, a un año de la detención de la expresidenta, fue la postal de una interna que ya no se disimula en el peronismo bonaerense.
Allí, Máximo Kirchner fue el único orador y no necesitó nombrar a Axel Kicillof para que el dardo llegara. “Está muy claro quién debe ser la conductora de este proceso”, lanzó, y agregó que quienes “hablan de unidad” ni siquiera van a verla a San José 1111. El gobernador, que en un año visitó una sola vez a la expresidenta, no estuvo en la plaza, aunque el Movimiento Derecho al Futuro envió algunos representantes.
En medio de esta disputa y un Kicillof que busca ser candidato en 2027, el kirchnerismo comenzó a reclamar la postulación de Cristina antes que “candidatos por default”. Hoy la titular del PJ nacional no puede competir pero hasta se animan a hablar de elecciones partidarias internas en la que podría presentarse y si las gana, una vez que la justicia la inhabilite, dejar al segundo en la lista como el candidato a la presidencial. Está claro que el kirchnerismo busca ser parte de la discusión y no quedarse afuera. Los plazos de los tribunales internacionales para el 2027 serían difíciles de prever una vez que se avance en la presentación ya que no tienen plazos.
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