Interna libertaria: pidieron echar a la mano derecha de Victoria Villarruel por amenazas
El bloque oficialista exigió la remoción de Mario "Pato" Russo, hombre de extrema confianza de la vicepresidenta. Lo acusan de amenazar a un funcionario con tirarlo por la ventana.
La interna de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo de altísima tensión en el Senado y dejó en evidencia que la convivencia está completamente rota. En medio del debate por la Ley de Tierras, el bloque oficialista apuntó todos los cañones contra Mario “Pato” Russo, director general de asesores y hombre incondicional de Victoria Villarruel. Los senadores lo acusaron de tener “actitudes violentas” y exigieron su inmediata remoción del cargo.
El detonante del escándalo fue un mensaje con un tono marcadamente mafioso. La legisladora libertaria María Emilia Orozco tomó la palabra en el recinto y denunció que Russo "apuró" al prosecretario parlamentario, Cristian Larsen. Según relató, la amenaza llegó por mensaje de texto y fue directa: “En la semana nos cruzamos. Me vas a encontrar, y te voy a tirar por la ventana”.
Mario “Pato” Russo, hombre de confianza de Villarruel
Frente a este apriete, la bancada oficialista no dudó en utilizar el artículo 140 para pedir su remoción. Orozco sentenció que es inadmisible que una persona con ese nivel de agresión y patoterismo comparta el lugar de trabajo con el resto de los empleados. Pero el prontuario que le armaron a Russo no terminó ahí, ya que aprovecharon la movida para sacar a la luz otros antecedentes muy oscuros.
La senadora recordó una denuncia penal por "amenazas, insultos y agresiones físicas" que le presentó la actual diputada Lilia Lemoine a mediados de 2022. Para sumarle más picante al asunto, reflotó una polémica entrevista de streaming en la que el hombre cercano a la Vicepresidenta se jactaba de que "mataría a un liberal" y celebraba entre risas que otro invitado se hubiera salvado de una fractura de tabique.
Desde el rincón de los acusados salieron rápido a apagar el incendio y le bajaron el precio al incidente. El entorno de Russo desestimó las amenazas argumentando que los chats se presentaron de forma desordenada y sin notificación oficial. Sobre los exabruptos televisivos, se excusaron diciendo que ocurrieron en una charla descontracturada con amigos, y recordaron que la Justicia archivó la vieja denuncia de Lemoine en apenas un mes.
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Un quiebre sin retorno en la cúpula del poder
Más allá de los mensajes cruzados, esta arremetida legislativa funciona como una venganza a cielo abierto y expone la fractura total entre la Casa Rosada y la vicepresidenta. El telón de fondo de esta guerra es la brutal pelea de Villarruel contra la propia figura del Presidente, luego de cruzar un límite institucional inédito al poner en duda la salud mental de Javier Milei en las redes sociales.
Semejante ofensa no quedó en la nada y la Casa Rosada salió a responder con artillería pesada. El canciller Pablo Quirno tildó las declaraciones de la titular del Senado como un "comentario pseudo golpista" y exigió públicamente su renuncia. "Si no está de acuerdo o piensa que el Presidente está en esa condición, que se corra", disparó el ministro de Relaciones Exteriores, dejando en claro que se cortaron todos los puentes.
La orden de acorralar a Villarruel bajó en cascada por todo el Gabinete nacional. El mismísimo jefe de ministros, Diego Santilli, ya le había marcado la puerta de salida durante el fin de semana, reclamando que la funcionaria diera un "paso al costado". Con el Poder Ejecutivo vaciándola de apoyo político y los propios senadores libertarios pidiendo la cabeza de sus principales armadores, el Gobierno transita una crisis interna que no tiene precedentes.
TC / EM