LONDRES IGNORA AL LIBERTARIO

La política sobre Malvinas sigue paralizada y Milei queda entrampado por la ausencia de resultados

La carnalidad que el presidente argentino busca imprimirle al vínculo con Estados Unidos no ha generado ningún dividendo para la estrategia libertaria sobre el reclamo de soberanía del archipiélago austral. En su lugar, Buenos Aires acepta de hecho la explotación hidrocarburífera alrededor de las islas y pierde posiciones en el Cono Sur. Uruguay le compra patrullas navales a Londres y Brasil acordó una relación de alto nivel con el Foreign Office. El canciller Pablo Quirno habría sido el último en enterarse. El reemplazo abrupto de Werthein frenó una designación clave. El Consejo Malvinas, congelado.

Rompecabezas. El Presidente en el último aniversario. Vieira acordó con Cooper y dejaron en off side a Quirno. Foto: cedoc

A dos años y cuatro meses del inicio del gobierno de Javier Milei, la gestión libertaria por el reclamo de la soberanía en las islas Malvinas no arranca. Los alineamientos con EE.UU. e Israel desatendiendo apoyos en foros internacionales, los nulos avances de la diplomacia argentina en los reclamos a Londres, el acuerdo estratégico firmado hace escasos días entre Brasil y Gran Bretaña, y el más reciente anuncio de Uruguay de la compra de armamento británico desnudan la desatención de la Casa Rosada y de la Cancillería para con la cuestión Malvinas.

En el reciente 44° aniversario de la guerra de Malvinas, el pasado jueves 2 de abril, el Presidente anunció que Karina Milei durante 2027, al cumplirse 45 años de la guerra, “llevará a cabo un homenaje” y se otorgará “una merecida distinción a nuestros veteranos”. Un detalle simbólico en el océano de una política desarticulada.

El pasado 26 de marzo, Brasil y Gran Bretaña anunciaron un acuerdo estratégico 2026-2030. Se trata de la principal economía latinoamericana y uno de los principales socios comerciales de la Argentina que avanzó en un entendimiento con Londres, que entre otros temas incluye cooperación en materia de Defensa.   

Algunas versiones indican que el canciller Pablo Quirno se habría enterado de manera tardía del acuerdo, lo que le valió un severo enojo con el embajador argentino, Daniel Raimondi.

Al acuerdo firmado por Itamaraty con Mauro Vieira y el Foreign Office con Yvette Cooper deja en un lugar incómodo el reclamo argentino por la soberanía.

A ello se suma que Uruguay anunció pocos días después la adquisición de tres patrulleros oceánicos, clase River, de la Royal Navy.

Un dato pasó inadvertido: en la última Cumbre de Seguridad en Múnich, Quirno intentó infructuosamente mantener una reunión con Cooper.

En tanto, si bien no está confirmado, la intención del presidente Milei era viajar a Inglaterra en mayo. La guerra de Medio Oriente puso en suspenso dicha intención en la que el jefe de Estado argentino podría reunirse con Keir Starmer, el laborista quien mantiene un tenso vínculo con Washington.   

La actual embajadora argentina ante Gran Bretaña es Mariana Edith Plaza. Obtuvo la aprobación de su pliego trabajosamente en 2025 con apenas 34 votos afirmativos y el rechazo de las asociaciones de veteranos de la guerra de Malvinas. A Plaza, se le atribuye haber aconsejado en su momento a la entonces canciller Diana Mondino de dejar de lado el reclamo histórico de soberanía y avanzar en la relación bilateral.

La postura de Plaza tendría puntos de contacto con la frase del presidente Milei: “Anhelamos que algún día los malvineses decidan votarnos con los pies a nosotros”, tal como dijo el 2 de abril de 2025.

Una simple mirada por las redes sociales de la embajada argentina ante Gran Bretaña da cuenta del tono con el que Plaza lleva adelante el vínculo: vinos, polo, cultura, pero nulo reclamo por la soberanía.

En algunos pasillos de la diplomacia argentina se les atribuye a Plaza y a la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, haber influido sobre el canciller Pablo Quirno para que no haya reclamo en foros multilaterales por el avance de la exploración por parte de empresas británicas e israelíes de recursos de hidrocarburos en la cuenta norte de las islas Malvinas.         

Se trata del proyecto Sea a Lion que llevan adelante la petrolera británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. Constituye una exploración off shore, cuya primera fase implica una inversión de US$ 1.800 millones para extraer hacia 2028 cerca de cincuenta barriles de crudo diario.

Por el momento, Quirno no estaría dispuesto a reclamar en el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (Itlos, por sus siglas en inglés).     

El alineamiento de Milei con Israel (que incluye el traslado de la embajada argentina a Jerusalén) no parecería incidir en las acciones de la petrolera.

Tampoco el alineamiento con la administración con Donal Trump. Malvinas no forma parte del menú de conversación con la Casa Blanca.

La continuidad de Plaza al frente de la embajada argentina suma condimentos. Las internas en la diplomacia argentina y la abrupta salida de Gerardo Werthein y el ascenso de Quirno habrían frenado la propuesta de Luis María Kreckler para representar a la Argentina en Londres. Un diplomático con volumen propio, quien hoy reviste funciones como cónsul en San Pablo.       

En la diplomacia argentina trasciende la preocupación por el C-24 (Comité de Descolonización de la ONU) que se desarrollará en mayo y en el que la Argentina siempre logra apoyos por la cuestión Malvinas.

Incluso, hay quienes sostienen que será el propio Francisco Tropepi, el actual embajador ante la ONU, el encargado de asistir al Seminario Regional, cuando habitualmente lo hacen funcionarios de segunda línea.         

Otro de los puntos que generan malestar es que el Consejo de Malvinas no se reúne desde agosto de 2024, cuando fue encabezado por última vez por Mondino. Ello constituiría un incumplimiento de la Ley 27.558 y genera malestar en los veteranos.

Tampoco se registran avances en el Plan Proyecto Humanitario Malvinas (PPH 3), que tratan sobre avances en el reconocimiento de soldados argentinos en el cementerio de Darwin.