La tormenta que espera a Manuel Adorni en Diputados: 5.000 preguntas y un blindaje al límite
El oficialismo atraviesa un momento de alta fricción política marcado por el blindaje de figuras clave, como Lilia Lemoine en Juicio Político, y la creciente presión legislativa sobre la gestión del jefe de Gabinete de Ministros.
El Congreso de la Nación vive un episodio de poder que combina estrategia, improvisación y el absurdo típico de los escenarios políticos más volátiles. Apenas hace menos de veinticuatro horas, la diputada libertaria Lilia Lemoine asumió la presidencia de la Comisión de Juicio Político, uno de los órganos más sensibles del Poder Legislativo, en una maniobra que analistas y opositores califican como una “caricatura” del blindaje institucional.
Su designación no es casual: Lemoine, integrante del círculo cercano del presidente Javier Milei, pasa a custodiar una “retaguardia” que hasta ahora mostraba grietas. Con más de diez pedidos de juicio político pendientes, cajoneados por la oposición, el oficialismo busca asegurar que quienes vigilan al presidente sean leales de confianza.
Aun así, esta jugada expone la necesidad de proteger las espaldas presidenciales frente a una mayoría parlamentaria.
En el mismo momento en el que Lemoine se calza el traje de guardiana, Manuel Adorni, jefe de Gabinete de Ministros, enfrenta su momento más crítico. A menos de un mes, debutará ante el Congreso el 29 de abril para presentar su informe de gestión, según el artículo 101 de la Constitución. Se anticipa un interrogatorio masivo.
Simultáneamente, el fiscal Gerardo Polichita avanza en una causa que indaga la compra de un departamento en la calle Miró, cuestionando la legalidad del crédito hipotecario privado vinculado a su nombre.
Ante los rumores de renuncia que circulan desde hace tres semanas, Milei respondió con lo que su entorno describe como un “operativo hiperactividad”: se fotografió junto a Adorni y confirmó que estará presente durante su informe en el Congreso, un gesto destinado a mostrar apoyo público y personal.
Internas y parálisis legislativa
El mes cerró sin avances significativos y con errores que reflejan falta de planificación, como el empantanamiento de la reforma de la Ley de Glaciares por la omisión de audiencias públicas obligatorias. Además, se profundiza la guerra fría interna por el control de la inteligencia estatal entre funcionarios y aliados cercanos.
Siempre que el asesor Santiago Caputo mantiene influencia sobre la SIDE, el oficialismo planea colocar a Sebastián Pareja, vinculado a Karina Milei, al frente de la Comisión Bicameral de Inteligencia. Según fuentes parlamentarias, su función no sería tanto enfrentar a la oposición como supervisar los movimientos de Caputo dentro de la estructura estatal.
Así, “La designación de Lemoine refleja temor y debilidad. El Gobierno intenta blindar lo que teme perder: el control de los números en el recinto”, señalan desde bloques opositores.
Karina Milei avanza sobre Diputados: blinda comisiones clave y ordena el poder del oficialismo
Con un Congreso funcionando a media máquina y un oficialismo centrado casi exclusivamente en proteger jurídicamente a sus funcionarios, abril se perfila como un mes de resistencia para La Libertad Avanza.
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