negocios e inteligencia

Las sociedades de Fernando Cerimedo con el círculo del elenco estable de la SIDE

La documentación societaria reconstruye una trama de empresas que conecta al exasesor de Javier Mileicon Vicente Quintanal, Natalia Basil y Oscar Ramón Giménez, y a través de ellos con figuras vinculadas históricamente a la SIDE, como Silvia Majdalani, Darío Richarte y Juan José Gallea, además de empresarios relacionados con Sergio Szpolski, Antonio “Jaime” Stiuso y Santiago Nosiglia, hijo de “Coti” Nosiglia. Domicilios compartidos y sociedades cruzadas.

Los servicios de Fernando Cerimedo, y las sociedades que lo vinculan con Sergio Szpolski, Silvia Majdalani, Antonio 'Jaime' Stiuso, Juan José Gallea y Darío Richarte. Foto: Pablo Temes

Fernando Cerimedo, que según distintos relatos comenzó manejando un taxi en Mar del Plata antes de convertirse en una figura de peso dentro de la extrema derecha latinoamericana, aparece vinculado en registros societarios argentinos a integrantes históricos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). 

Esta nota está basada en la investigación publicada en La Justa. Sobre el perfil de Cerimedo persisten distintas hipótesis: si actuó como agente de inteligencia, como sostiene Nadia Beller, víctima de un intento de femicidio que lo acusa de haber contratado sicarios para silenciarla; si construyó su patrimonio intermediando negocios con el Estado en Argentina y Bolivia; o si terminó absorbido por estructuras de poder que lo exceden. Más allá de esas interpretaciones, la documentación disponible lo ubica cerca de la plana mayor histórica del organismo.

El nexo con Majdalani. En entrevistas, Nadia Beller identificó a un socio de Cerimedo al que llamó “Vicente”. Según su relato, Cerimedo participaba junto al presidente boliviano Rodrigo Paz, su esposa y otras personas en negocios vinculados a la gasolina, el diésel y el oro, y recibía pagos a través de contratos que empresas como Futura negociaban en países donde realizaba campañas políticas. Beller señaló que Vicente lavaba dinero proveniente de esos negocios y mencionó empresas de Natalia Basil vinculadas al oro y los hidrocarburos.

Familia grande. Los vasos comunicantes de Cerimedo con viejos concodis del espionaje: Szpolski, Stiuso y Majdalani.

Ese socio es Vicente Federico Quintanal, quien aparece junto a Cerimedo en Compañía Sudamericana de Inversiones SA, constituida en abril de 2024, y en Surlibre Inversiones SA, de mayo de ese año. Ambas tienen domicilio en Tucumán 1438, piso 2, oficina 202. Quintanal también es socio de Natalia Basil en Patagonia Energy Holding SA y Australis Energy Group SRL, empresas del sector energético. Según Beller, estas firmas estarían vinculadas al manejo del combustible que ingresa desde Argentina a Bolivia.

Quintanal aparece además relacionado con el esposo y el yerno de Silvia Majdalani, ex segunda de la SIDE durante el gobierno de Mauricio Macri, a través de Hollybar SA. Creada en 2015, la empresa incorporó a Quintanal como director en 2021 y, en 2022, a Francisco José Olivero Majdalani, esposo de la ex funcionaria, y Julián Giménez, su yerno y ex secretario privado en la SIDE. La firma fijó entonces domicilio en Tucumán 1438, el mismo que comparten varias sociedades de Quintanal con Cerimedo y Basil.

Otro socio de Quintanal, Santiago Sanz, con quien conduce la inmobiliaria Fevisa SRL, es a su vez socio de Santiago Manuel Nosiglia, hijo de Enrique “Coti” Nosiglia, en Espacio Nube SRL. Ambas empresas comparten domicilio en Perón 315, piso 3, oficina 14.

Las conexiones con Richarte, Gallea, Szpolski y Stiuso. Un segundo entramado conecta a Cerimedo y su esposa con Oscar Ramón Giménez, vinculado a Darío Richarte, Juan José Gallea y Sergio Szpolski. Richarte fue secretario de Inteligencia durante el gobierno de Fernando de la Rúa; Gallea fue director de Finanzas de la SIDE en esa gestión y luego ocupó cargos financieros en el Grupo Veintitrés y en el organismo durante la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Szpolski encabezó el Grupo Veintitrés y fue vinculado públicamente a Antonio “Jaime” Stiuso.

A fines de 2022, Natalia Basil constituyó junto a María Liliana PalazzoNational Security Enterprise SRL (NSE), con domicilio en el Chateau Puerto Madero, donde residía Cerimedo. En 2023, la sociedad orientó su objeto a la seguridad privada y, en 2024, Basil y Palazzo cedieron sus participaciones a Héctor Eduardo De Diego y Tomás Federico Beltrame, vinculado a Numen y Madero Media Group.

Ese año NSE abrió una sucursal en Santa Cruz y se inscribió como proveedor del Estado. Luego comenzó a prestar servicios al Hospital Regional de Río Gallegos. En 2025 ingresó Oscar Ramón Giménez, quien terminó quedándose con casi todas las participaciones. La empresa amplió entonces su objeto a la ciberseguridad.

Cerimedo continuó vinculado a NSE: intervino en su alta ante la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (Caesi), trámite en el que quedó registrada una casilla de correo perteneciente a Numen Publicidad.

Giménez figura como director en distintas empresas asociadas a Richarte, Gallea y Szpolski. Al asumir el control de NSE, la firma fijó domicilio en avenida Del Libertador 5990, piso 4, oficina 404, dirección que se repite en sociedades vinculadas a ese grupo.

El 1 de abril de este año se conoció el regreso de Szpolski a los medios, al frente del control operativo de FM Vale 97.5, del Grupo Indalo, a través de Radio Productora 2000. Ese mismo día, Giménez asumió la presidencia de su directorio. También preside Durby SA, empresa de seguridad asociada históricamente a Szpolski, e integra los directorios de Magnum Sabores Argentinos SA y Panificadora Balcarce SA, vinculada a Szpolski, Gallea y Richarte. En esta última trabajó como jefa de seguridad e higiene la esposa de Antonio “Jaime” Stiuso, cuya cercanía con Szpolski fue señalada en distintas publicaciones.

Una red que atraviesa distintos sectores. La coincidencia de estos vínculos societarios en torno a figuras del sistema de inteligencia argentino, más allá de sus distintos orígenes políticos, plantea interrogantes sobre la continuidad de estas redes a través de sucesivas gestiones. Domicilios compartidos, participaciones cruzadas y contratos con el Estado configuran un entramado que trasciende una sola administración y que, según sostiene la autora, merece ser investigado por las autoridades competentes.