La frase, escrita como una advertencia en el chat de pareja de la abogada y activista boliviana Nadia Beller, hoy resuena como una sentencia: “¿No serás vos que querés deshacerte de mí?”. A días del ataque que la dejó a Beller gravemente herida, es uno de los nuevos elementos que la Justicia analiza para reconstruir en detalle cómo se gestó y qué ocurrió antes y después del tiroteo frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra.
A causa de este hecho, el consultor argentino del presidente boliviano Rodrigo Paz Fernando Cerimedo fue imputado por la Fiscalía Departamental por tentativa de feminicidio, que además solicitó seis meses de prisión preventiva.
Beller había sido baleada por dos hombres que, según las imágenes de las cámaras de seguridad, llegaron vestidos con ropa similar a la de repartidores y escaparon rápidamente en una motocicleta. La víctima recibió tres disparos y debió ser sometida a una intervención quirúrgica de urgencia.

Todo esto se suma al expediente de 24 páginas, que incorpora el informe psicológico realizado a Beller, su relato sobre la relación con Cerimedo, una declaración testimonial del propio consultor y documentación médica sobre las lesiones. Además, la investigación incorporó copias de conversaciones que todavía deben ser sometidas a pericias para determinar su autenticidad, autoría y eventual vínculo con el ataque.

Cerimedo declaró en Bolivia que con Nadia Beller tenían "una relación de amistad"
Lo cierto es que uno de los puntos más llamativos del expediente es el relato de Beller sobre una conversación que mantuvo con Cerimedo antes del ataque.
A partir de lo que declaró ante la psicóloga de la Unidad de Protección a Víctimas y Testigos, un supuesto informante la había contactado para ofrecerle información sobre Evo Morales y un presunto caso de abuso sexual contra una menor de 13 años que habría muerto. Beller aseguró que no conocía esa historia, pero que Cerimedo le dijo que el dato era real y que incluso había intentado conseguir información sobre el caso.
De hecho, el supuesto contacto la citó en distintas oportunidades, pero nunca apareció. Beller contó que inicialmente decidió no concurrir porque la situación le resultaba extraña. Sin embargo, aseguró que Cerimedo insistió para que fuera. Fue en ese contexto que, según su declaración, le preguntó: “¿No serás vos que querés deshacerte de mí?”
Incluso, el propio Cerimedo había negado públicamente en julio que hubiera existido un episodio de violencia de género y había asegurado que se trataba de una acusación falsa difundida con fines políticos. Esa versión forma parte ahora del contexto que la Justicia intenta reconstruir.

Beller sostuvo además que le entregó a Cerimedo el número de teléfono del supuesto informante y que él le dijo que intentaría rastrearlo. Nunca recibió una respuesta concreta. Después, cuando salió del hotel, se produjo el ataque.
Los chats que abrieron otra línea de investigación
A los testimonios se sumaron a otras copias de conversaciones encontradas en los teléfonos secuestrados. Una de ellas contiene un mensaje particularmente comprometededor: “No digas a nadie. Pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acordás? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés alguien que pueda hacer el trabajo?”.
De todas maneras, la existencia de ese mensaje no alcanza, por sí sola, para atribuirle su autoría a Cerimedo. Las copias deberán ser sometidas a pericias informáticas que determinen quién escribió el mensaje, quién lo recibió, cuándo fue enviado y si la persona mencionada como “Nadia” es efectivamente Beller.

Un presidente obstinado en defender lo que parece indefendible
En otros intercambios incorporados al expediente aparece una discusión entre Beller y Cerimedo. En uno de ellos, él le advierte que si ella publica determinada información le arruinaría la vida y hace referencia también a sus hijos y al embarazo. Por ahora, son elementos de investigación, no una prueba definitiva.
Cerimedo se quebró ante los periodistas
La última escena pública del consultor ocurrió este jueves, cuando fue trasladado a los tribunales bolivianos para una audiencia cautelar que finalmente fue suspendida. Cerimedo llegó con el rostro cubierto y bajo custodia policial.
Ahora bien, cuando los periodistas le preguntaron por el ataque y le reclamaron que se defendiera, evitó responder. Apenas alcanzó a decir: “No puedo hablar” y, entre lágrimas, agregó: “Quiero ver a mis hijos”.
Ya dentro del ascensor, se tiró al piso y continuó llorando. El momento fue registrado por periodistas que se encontraban en el lugar. La audiencia que debía definir su situación procesal fue suspendida y quedó pendiente la resolución sobre el pedido fiscal de seis meses de prisión preventiva.

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