COLUMNISTAS
Escándalo libertario

Ahora el mileísmo desconoce a Cerimedo

El oficialismo busca despegarse del consultor detenido en Bolivia, pero sus ingresos a Casa Rosada y sus vínculos con funcionarios muestran otra historia.

Fernando Cerimedo
Fernando Cerimedo | Imagen Web

La detención en Bolivia de un antiguo colaborador y activista mileísta, Fernando Cerimedo, volvió a disparar un clásico axioma sobre alguien que se mete en problemas: desconocerlo. La administración de Javier Milei siguió esa regla.

Los pocos funcionarios que aceptaron hablar en reserva de Cerimedo apenas se limitaron a señalar que había intervenido en algunas estrategias comunicacionales para la campaña presidencial 2023, nunca tuvo demasiada influencia, no tuvo cargos ni contratos y fue aislado con el paso del tiempo.

Su peor caracterización, de todos modos, fue la coincidencia en los despachos de que era un “vende humo”. Lo fácil que resulta patear al caído, pobre Cerimedo. Esta historia oficial ofrece ciertos contrasentidos. Por caso, quién lo acercó al planeta libertario. El asesor Santiago Caputo habría sido su puerta giratoria, a la hora de verificar su ingreso y egreso.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Cerimedo participó de la génesis del ecosistema digital violeta, para organizar lo que estaba desmembrado. Contaba para ello con su autopromoción de haber trabajado en el proselitismo que catapultó a Jair Bolsonaro en la presidencia de Brasil. Omitía, claro, sus problemas legales en el país vecino.

Nadia Beller, ex de Cerimedo, apuntó contra Karina Milei: "Fernando me dijo que la corrupta era la hermana"

La justicia brasileña lo puso en la mira acusado de ejecutar campaña sucia contra la candidatura de Lula y agitando luego el intento bolsonarista de evitar su asunción. Un experto en fake news, digamos.

Pese a que en la Casa Rosada aseguran que los hermanos Milei nunca tuvieron trato frecuente con Cerimedo, a partir de la asunción presidencial tiene registrados más de una docena de ingresos a Balcarce 50, hasta mediados de 2024. El asesor Caputo, Lisandro Catalán, Guillermo Francos y Eduardo ‘Lule’ Menem fueron algunos de los funcionarios que autorizaron sus visitas, al menos las formales.

Otro elemento que desautoriza esta idea oficialista de circunscribir a Cerimedo como una suerte de átomo suelto es su peso en algunas designaciones. Un caso es el de Juan Pablo Carreira, a cargo de la Comunicación Digital. Carreira, conocido en las redes como Juan Doe, era socio fundador con Cerimedo de La Derecha Diario, cuya mitad accionaria fue luego vendida al español Javier Negre.

Pese a todos los movimientos en el área, Carreira sigue en el cargo, reportando a Caputo. Tarde o temprano habrá que tirar del hilo del financiamiento del profuso ejército de “celestiales digitales”, muchos de ellos ya transferidos al equipo de la hermanísima Karina.

Volvamos a Cerimedo. Su pareja al inicio de la gestión mileísta, Natalia Basil, recaló nada menos que en la Andis, donde meses después unos audios de su director, Diego Spagnuolo, destaparon millonarios pagos de coimas, con destino a Karina y los Menem, entre otros.

Las sospechas de que Cerimedo y su mujer habían estado tras los audios de Spagnuolo se reactivaron en las últimas horas. Fue cuando su expareja en Bolivia -atacada a balazos y por lo que está detenido Cerimedo- sostuvo que él le había confesado que habían filtrado esas grabaciones sobre Andis. El despecho como activador de escándalos, otro clásico de la política argentina. Como la amnesia conveniente.