ORÍGENES MONTONEROS

Mario Firmenich vuelve con un libro de memorias con el que quiere ser parte del debate del peronismo

La publicación de "Orígenes, las raíces de nuestra militancia", el nuevo libro de Mario Eduardo Firmenich, generó un mutismo absoluto en el peronismo. El exlíder de Montoneros intenta reinsertarse en la discusión política argentina con referencias a la agenda económica actual, pero el propio peso de su historia y el desenlace trágico de los '70 continúan alimentando su aislamiento político.

El exjefe de Montoneros, Mario Eduardo Firmenich, acaba de publicar un libro con sus memorias políticas. Con alusiones a la actualidad económica y al peronismo intenta reinsertarse en el debate político argentino. Foto: Collage | Foto Firmenich: NA- Enrique García Medina - 27 de diciembre de 2001

“Fue un burócrata de los que daban la vida”. La frase —lapidaria— sale de la boca del histórico dirigente peronista Julio Bárbaro cuando se le consulta por Mario Eduardo Firmenich, el exjefe de la organización armada Montoneros. La irrupción en las librerías de Buenos Aires de su nuevo libro de memorias políticas, “Orígenes. Las raíces de nuestra militancia” (Editorial Sudamericana), desató un sismo silencioso pero profundo en el peronismo.

En un escenario de profunda discusión interna y reconfiguración identitaria del Partido Justicialista (PJ) y del mapa político nacional, Firmenich rompe el silencio desde su residencia en Nicaragua, donde aseguran que trabaja como asesor del dictador Daniel Ortega. Sin embargo, ante el lanzamiento, la parálisis discursiva en la cúpula partidaria es total.

"Orígenes, las raíces de nuestra militancia", el nuevo libro de Mario Firmenich, relata los momentos previos a la irrupción de Montoneros en el mapa político argentino, tras el secuestro y ejecución de Pedro Eugenio Aramburu.

PERFIL realizó consultas a once funcionarios, intendentes del Conurbano, referentes de La Cámpora y cuadros sindicales. Nueve de ellos respondieron: "Sobre ese tema preferiría no opinar". El mutismo expone la incomodidad de una dirigencia que prefiere esquivar una parte compleja pero real de su propia historia.

“Operación Primicia”: 50 años del ataque de Montoneros que convirtió a Formosa en un infierno de pólvora y sangre

El FMI y la estrategia de Firmenich para volver al debate del presente

Quienes esperen de esta obra un texto con la densidad formal y academicista habitual de Firmenich se encontrarán con una crónica llana, directa y de fuerte impronta testimonial. Se trata de un intento de diseccionar la militancia de los sesenta y setenta con la frialdad de un cirujano, desapasionando los eventos más sangrientos de aquellos años.

No obstante, las coordenadas del texto demuestran que el exjefe guerrillero no escribe por nostalgia académica; la obra funciona como la justificación de una tesis medular: Firmenich pide pista en el debate peronista actual y busca forzar una discusión teórica con la conducción del movimiento.

El vínculo con la actualidad económica y la gestión de Javier Milei es explícito. Cuando relata la explotación feudal de los hacheros tobas en el monte santafesino en 1966, años antes de la fundación de Montoneros, el autor describe cómo los patrones pagaban el jornal mediante "vales" que solo podían canjearse en la proveeduría del propio patrón, lo que dejaba a los trabajadores confinados a una deuda perpetua.

El hombre más extraño

Firmenich sale del pasado y se sube al ring de la economía al sentenciar que “el método es básicamente igual a lo que ocurre con la deuda externa nacional y el FMI”. Utiliza el origen de su militancia territorial y sus años en la Juventud Católica para interpelar las urgencias de la Argentina de hoy.

Pero el recuerdo personal de aquellos tiempos choca rápidamente con las fracturas éticas que arrastra la memoria de Mario Firmenich. Julio Bárbaro utiliza precisamente ese trasfondo histórico para demoler la pretensión del “Pepe” —como era conocido por sus compañeros en los setenta— de erigirse como un cuadro de consulta actual.

"La idea de que Firmenich pueda seguir teniendo vigencia es un papelón. Él nunca tuvo nada para decir porque está únicamente ligado a la violencia. Mandó a morir a mucha gente sin arriesgarse él. Firmenich no es Galimberti, que ponía su cuerpo", dispara Bárbaro, y lo contrapone a otro mítico militante montonero que en los noventa mutó de revolucionario a empresario de la mano de “Corcho” Rodríguez.

50 años del Operativo Gardel: la operación militar de Montoneros que sacudió al Ejército en Tucumán

Mario Eduardo Firmenich engendra un abanico de contradicciones en todo el movimiento peronista que se traduce en un silencio absoluto sobre su figura y sus declaraciones.

El quiebre moral de la conducción guerrillera peronista, según Bárbaro, se consolidó en la llamada "Contraofensiva" de Montoneros, entre 1979 y 1980. Aquel intento por reingresar al país de forma clandestina terminó en tragedia: la inteligencia de la dictadura tenía la operación infiltrada y el saldo de caídos y desaparecidos fue letal.

"Fue un acto demencial donde vinieron todos marcados. Allí cayeron amigos míos, como Mendizábal, y el supuesto jefe, que era Firmenich, ni siquiera vino", sentencia el exinterventor del COMFER durante la presidencia de Carlos Menem.

El espejo deformante del lawfare y el comité Cristina Libre

El contraste –según Firmenich– en la fisonomía del peronismo actual es total. Mientras el exjefe máximo de Montoneros permanece apartado de toda estructura oficial del peronismo, varios de sus antiguos subordinados lograron reciclarse en la democracia.

Esa línea de acción continúa vigente en la actualidad y se despliega a través del comité Cristina Libre, una mesa operativa integrada por Oscar Parrilli, Jorge Taiana y el ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, que trabaja hace un año en difundir en el exterior la tesis de que la expresidenta es víctima de una persecución judicial. Esta estrategia internacional basada en el lawfare cuenta, además, con la participación de Sabino Vaca Narvaja, ex embajador argentino en China durante la presidencia de Alberto Fernández e hijo de otro histórico jefe montonero: Fernando Vaca Narvaja.

Tal como contó PERFIL este sábado en su artículo sobre la elección de la nueva defensa de Cristina Kirchner, el desembarco de Javier Borrego —asiduo conferencista del partido de ultraderecha VOX— genera un fenómeno de "espejo deformante". El caso del abogado conservador madrileño y el lanzamiento del libro del exjefe montonero despiertan exactamente lo mismo en el peronismo: parálisis discursiva total.

Una ráfaga de tiros en la puerta de la pizzería: el final de Fernando Abal Medina, el joven católico y montonero que mató a Aramburu

Curiosamente, la utilización del aparato estatal para acorralar a la militancia popular que hoy el kirchnerismo denuncia bajo el concepto moderno de lawfare encuentra una raíz idéntica en las memorias del propio Firmenich. En su libro, el exfundador de Montoneros recuerda cómo la Guardia Rural santafesina lo sitió y confinó junto a Roberto Perdía durante el gobierno constitucional de Arturo Illia por querer organizar un sindicato legal de hacheros.

Mario Eduardo Firmenich durante una conferencia de prensa de Montoneros, en 1973. Hoy, desde Managua, publica un libro sobre los orígenes de la guerrilla peronista de los setenta.

Firmenich sentencia: "Nos convirtieron en subversivos sin violar ninguna ley". Con más de medio siglo de diferencia, el argumento de la persecución política institucional vuelve a unir el pasado y el presente del movimiento peronista.

El silencio de la conducción peronista frente a Mario Firmenich

A pesar del esfuerzo del autor por reinsertar sus coordenadas teóricas en la discusión del peronismo actual, el pragmatismo de la estructura partidaria del PJ le impone un cordón sanitario infranqueable. El histórico enojo de Firmenich por quedar confinado al rol de "chivo expiatorio de todo lo malo de los setenta”, choca de frente con las reglas de la construcción de poder real en la Argentina.

Otra de las pocas fuentes del peronismo que aceptó hablar con PERFIL sobre Firmenich —en el más estricto off the record— negó de forma tajante que el exjefe de Montoneros sea excluido de manera sistemática o por una proscripción dirigida, ya sea por el peronismo o por la política en general.

La fuente devolvió la discusión al llano de la realidad factual y demolió la pretensión emanada desde Nicaragua con una sola frase: "Él nunca lo intentó. Si él cree que es un dirigente, debería tener a quién dirigir. Si no dirigís a nadie, no podés ser dirigente".

La historia poco conocida de los indultos de Menem a militares y Montoneros

Mario Eduardo Firmenich vive actualmente en Nicaragua. Medios de ese país aseguran que trabaja como asesor del dictador Daniel Ortega, lider del sandinismo.

Los personajes de la guerra y el juicio de la historia peronista

Más allá del vacío de poder territorial, la reaparición del exjefe guerrillero se topa con una frontera infranqueable que el peronismo fijó entre la política contemporánea y el pasado de las organizaciones armadas. Para Julio Bárbaro, la explicación de por qué otros jefes de Montoneros lograron reinsertarse en las estructuras del Estado mientras Mario Firmenich permanece desterrado responde a una lógica de jerarquías y naturalezas colectivas.

"Lo que pasa es que Firmenich fue el jefe máximo de la organización. También lo fueron Perdía y Vaca Narvaja, pero él fue el mayor jefe", analiza el histórico cuadro del PJ, marcando que el peso de las decisiones recae siempre sobre el eslabón más alto de la conducción. En ese sentido, Bárbaro traza una línea divisoria tajante que define el destino del exlíder guerrillero: "Los personajes de la guerra no son los de la política".

El lanzamiento de "Orígenes" busca una revisión metodológica de la militancia revoluccionaria de los sesenta y setenta en la Argentina, pero choca de frente con la memoria de un movimiento que parece haber clausurado esa discusión. Como sintetiza el propio Bárbaro: “Los montoneros ingresaron al peronismo asesinando a Aramburu y se fueron de él asesinando a Rucci”.