Milei le respondió a Harari por la regulación de la IA: “No significa lanzar el Día del Juicio de Terminator”
El Presidente defendió la posibilidad de otorgar personería jurídica a empresas gestionadas por inteligencia artificial y rechazó las advertencias del historiador israelí. También sostuvo que las compañías de IA podrían ser incluso más prudentes que los seres humanos.
La polémica sobre la regulación de la inteligencia artificial sumó un nuevo capítulo. Javier Milei respondió este jueves, en una carta oficial, a las críticas del historiador Yuval Noah Harari. Quien había advertido sobre los riesgos de otorgar personería jurídica a empresas administradas por sistemas de IA. El mandatario aseguró que esa medida no implica “lanzar el Día del Juicio de Terminator”, sino crear un marco legal que permita el desarrollo tecnológico y la innovación.
En un extenso análisis, Milei defendió la iniciativa impulsada por su Gobierno y argumentó que la personalidad jurídica es una herramienta consolidada dentro del derecho comercial. Además, citó ejemplos históricos y referencias a la ciencia ficción para respaldar su postura. El Presidente afirmó que las preocupaciones planteadas por Harari refuerzan la necesidad de contar con mecanismos legales para responsabilizar a estas compañías y planteó que, en algunos casos, las empresas de inteligencia artificial podrían actuar con mayor prudencia que los propios seres humanos.
Qué planteó Harari
La discusión se originó luego de que Harari expresara su preocupación por la posibilidad de que las empresas gestionadas por inteligencia artificial obtengan autonomía legal. Para el historiador israelí, este tipo de estructuras podría permitir que agentes no humanos participen del sistema económico y político sin que exista una responsabilidad humana directa sobre sus decisiones.
Frente a esos cuestionamientos, Milei sostuvo que otorgar personalidad jurídica a este tipo de compañías es una evolución lógica del desarrollo tecnológico y comparó el escenario actual con los cambios que impulsó la Revolución Industrial. Según explicó, este mecanismo permitiría que las organizaciones administradas por IA cuenten con patrimonio propio y asuman obligaciones legales dentro de un marco regulatorio determinado.
Referencias históricas y culturales
El Presidente también recordó que el propio Harari destacó en su libro Sapiens la importancia histórica de la responsabilidad limitada como una de las innovaciones más relevantes para el desarrollo económico. En ese sentido, afirmó que la personalidad jurídica es una institución ampliamente probada y que su aplicación a nuevas tecnologías no modifica su función esencial.
En otro tramo de su respuesta, Milei apeló a una referencia literaria de Isaac Asimov. Citó un relato de Yo, Robot en el que surge la sospecha de que un candidato político podría ser una máquina y planteó que, en determinadas circunstancias, los sistemas de inteligencia artificial podrían actuar de manera más racional y menos impulsiva que los seres humanos. “¿Por qué no probar con el político robot?”, se preguntó al analizar ese escenario hipotético.
La IA cambia el trabajo; el liderazgo define quién evoluciona
Respecto de los riesgos señalados por Harari, el mandatario argumentó que, si las empresas de IA efectivamente representan desafíos mayores, eso fortalecería la necesidad de que cuenten con personalidad jurídica. Según explicó, disponer de un patrimonio identificable permitiría exigir responsabilidades en caso de daños, fraudes o incumplimientos, algo que consideró más efectivo que la ausencia de cualquier marco legal.
Milei también abordó la cuestión de la responsabilidad penal de los sistemas automatizados. Aunque reconoció que una inteligencia artificial no puede ser encarcelada, señaló que la posibilidad de una quiebra o disolución funcionaría como un fuerte incentivo para respetar las normas y evitar conductas que pudieran poner en riesgo su continuidad operativa.
El cruce con Harari
El debate se produce después de que Harari cuestionara públicamente la propuesta del Gobierno argentino para modificar la Ley de Sociedades e incorporar regulaciones vinculadas a empresas gestionadas por inteligencia artificial. El historiador advirtió que estas estructuras podrían adquirir bienes, contratar personal, realizar operaciones económicas e incluso influir en procesos políticos sin intervención humana obligatoria.
Para Milei, en cambio, estas organizaciones seguirían sometidas al Estado de derecho del mismo modo que cualquier empresa convencional. Además, rechazó las comparaciones históricas realizadas por Harari y sostuvo que los abusos del pasado fueron consecuencia de decisiones estatales y no de la existencia de personalidad jurídica para las compañías.
LB/MSS