Día Mundial de la Fiebre Amarilla: estadísticas, síntomas y prevención de una enfermedad que aún amenaza a millones de personas
Cada 27 de enero se recuerda la epidemia de 1871 en Buenos Aires y se refuerza la importancia de la vacunación y el control sanitario frente a una enfermedad viral grave que puede ser mortal en el 15% de los casos.
Cada 27 de enero se conmemora el Día Mundial de la Fiebre Amarilla, una fecha que no solo recuerda uno de los episodios sanitarios más dramáticos de la historia argentina, sino que también vuelve a poner en agenda a una enfermedad infecciosa que continúa activa en distintas regiones del mundo.
Cómo saber si debo vacunarme contra la fiebre amarilla antes de viajar
La efeméride remite a la epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires en 1871 y provocó la muerte de miles de personas en pocos meses. Aquella crisis marcó un antes y un después en la salud pública de la Argentina, impulsando políticas de saneamiento urbano, control de enfermedades y organización de los sistemas sanitarios modernos.
A más de 150 años de aquel brote, la fiebre amarilla sigue siendo considerada una amenaza sanitaria global. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran alrededor de 200 mil casos en el mundo y unas 30 mil muertes asociadas a esta enfermedad, en su mayoría en regiones con climas tropicales y subtropicales.
Alertan por el crecimiento de la fiebre amarilla en América Latina
Actualmente, 27 países de África y 13 de América Latina están clasificados como zonas de alto riesgo de transmisión. En estas regiones, la circulación del virus se mantiene activa debido a factores como el clima, la presencia del mosquito vector y las dificultades en el acceso a la vacunación.
En América Latina, los países con mayor riesgo incluyen áreas de Brasil, Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, además de zonas específicas de la Argentina. En el ámbito local, el Ministerio de Salud recomienda la vacunación a quienes viajen o residan en provincias del norte y noroeste del país, como Misiones, Formosa, Salta y Jujuy, donde existe circulación del virus en el ciclo selvático.
¿Qué es la fiebre amarilla y por qué sigue siendo una amenaza sanitaria mundial?
La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda que se transmite exclusivamente por la picadura de mosquitos infectados. “Se trata de una enfermedad viral que se transmite por la picadura de mosquitos de los géneros Aedes, Haemagogus y Sabethes. No se contagia por contacto entre personas ni a través de objetos”, explica la doctora Viviana Cantarutti, médica clínica de OSPEDYC.
El virus puede afectar a personas de cualquier edad, aunque no todos los infectados desarrollan síntomas graves. Una proporción significativa cursa con cuadros leves o incluso asintomáticos, lo que dificulta la detección temprana y favorece la circulación silenciosa en zonas endémicas.
Síntomas de la fiebre amarilla: cuándo se agrava y por qué el 15% de los casos es grave
Los síntomas iniciales suelen aparecer entre tres y seis días después de la picadura del mosquito infectado. En esta primera fase, los pacientes presentan fiebre, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, náuseas, vómitos y una marcada sensación de debilidad general.
“En la mayoría de los casos, este cuadro inicial cede en pocos días y la persona se recupera sin complicaciones”, señala la doctora Cantarutti. Sin embargo, advierte que alrededor del 15% de los infectados evoluciona hacia una fase grave de la enfermedad.
Esta etapa severa se caracteriza por la reaparición de la fiebre, ictericia —la coloración amarilla de la piel y los ojos que da nombre a la enfermedad—, hemorragias y fallas de órganos vitales, especialmente del hígado y los riñones. “La aparición de ictericia es un signo de gravedad y suele requerir internación”, subraya la especialista.
En los cuadros más críticos, la fiebre amarilla puede provocar sangrados internos, alteraciones de la coagulación y falla multiorgánica, con riesgo de muerte.
Vacuna contra la fiebre amarilla: quiénes deben aplicársela y en qué zonas es obligatoria
En cuanto al tratamiento, los especialistas coinciden en que no existe un antiviral específico contra la fiebre amarilla. “La atención médica se basa en un tratamiento de apoyo, que incluye reposo, hidratación y control estricto de las complicaciones”, explica la médica de OSPEDYC.
Frente a esta limitación terapéutica, la prevención es la principal herramienta sanitaria. “Existe una vacuna segura y altamente eficaz, que se aplica en una sola dosis y brinda protección de por vida”, destaca la doctora Cantarutti.
En la Argentina, la vacuna contra la fiebre amarilla es gratuita y está disponible en centros de salud y vacunatorios habilitados. Está especialmente indicada para personas que viajan o residen en zonas de riesgo del norte y noroeste del país.
Los efectos adversos son poco frecuentes y, en general, leves. No obstante, la especialista aclara que “en algunos grupos —como lactantes menores de nueve meses, personas con inmunodeficiencias graves o mayores de 60 años— la indicación debe evaluarse en forma individual”.
Además de la vacunación, las autoridades sanitarias recomiendan medidas complementarias para reducir el riesgo de contagio, como el uso de repelentes, ropa de manga larga, mosquiteros y la eliminación de recipientes con agua estancada que funcionen como criaderos de mosquitos.
En un contexto de aumento de los viajes internacionales y circulación regional del virus, la fiebre amarilla vuelve a ocupar un lugar prioritario en la agenda de salud pública. La vigilancia epidemiológica, la información clara y la vacunación oportuna siguen siendo las herramientas más efectivas para prevenir brotes.
“Informarse y prevenir sigue siendo fundamental para cuidar la salud individual y colectiva”, concluye la doctora Cantarutti. El Día Mundial de la Fiebre Amarilla no solo recuerda una tragedia del pasado, sino que refuerza un mensaje clave para el presente: la prevención salva vidas.
LV CP