Con el avance del Mundial, crece la preocupación por las apuestas online que captan cada vez más chicos y adolescentes
El Mundial 2026 conmueve al país con la Selección, pero también es una lupa que agranda un fenómeno social que preocupa a especialistas: el crecimiento de las apuestas online entre adolescentes y jóvenes. Alentado por la publicidad online y la ilusión de que el conocimiento futbolero es una forma de ganar dinero fácil, el tema potencia el riesgo de conductas problemáticas.
Cada cuatro años, el Mundial de Fútbol se transforma en una celebración global que paraliza ciudades, reúne familias y multiplica encuentros y debates. Sin embargo, detrás de toda esa pasión deportiva positiva, vuelve a salir a la luz una preocupación negativa y creciente: el avance sostenido de las apuestas online realizadas por chicos y adolescentes.
Este fenómeno, según los especialistas en salud mental y los educadores, afecta a todos los grupos sociales, a caballo de una combinación de publicidad masiva, acceso permanente a los dispositivos móviles y la creciente naturalización de este fenómeno.
Los especialistas coinciden en que el Mundial no es el problema, pero funciona como un amplificador. Durante estas semanas de torneo se concentran campañas publicitarias en transmisiones deportivas, en redes e influencers que recomiendan plataformas. Y surge en innumerables charlas que presentan las apuestas como una extensión natural del entretenimiento futbolero.
Los datos indican que uno de cada cuatro adolescentes ya apostó alguna vez.
En este contexto preocupante, buena parte de los adolescentes quedan expuestos a mensajes que asocian el conocimiento deportivo con la posibilidad de obtener ganancias económicas rápidas. Los datos que muestran la magnitud del fenómeno son recientes: estudios como el presentado por “Kids Online Argentina 2025” marcan que uno de cada cuatro adolescentes de entre 12 y 17 años ya apostó alguna vez dinero de manera virtual.
Y el que no apostó conoce a alguien que sí lo hizo, tal como surge de este dato de la encuesta: seis de cada diez conocen a un apostador. Y alrededor de la mitad de los chicos conoce aplicaciones de apuestas.
Otro punto preocupante es la precocidad: todo indica que la edad de inicio al gaming de apuestas son los 13 años, una particular “coincidencia” con la edad a la que los chicos empiezan a acceder a billeteras virtuales.
Para el doctor Juan Ingelmo, profesional del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas de la UBA, la expansión de las apuestas online se explica por varios factores, como la “gran accesibilidad, ya que hoy apostar no requiere trasladarse a ningún lugar físico; la velocidad de las plataformas, que permiten realizar apuestas prácticamente en tiempo real; y una sólida presencia publicitaria que convierte al juego en una práctica habitual del universo deportivo. "La accesibilidad elimina barreras que antes funcionaban como frenos naturales", explica Ingelmo.
La preocupación no se limita a las pérdidas económicas. Tanto los especialistas en salud mental como los equipos educativos advierten que las apuestas online pueden afectar múltiples dimensiones de la vida adolescente. Entre los impactos más frecuentes aparecen ansiedad, irritabilidad, frustración, alteraciones del sueño, dificultades de concentración y conflictos familiares o escolares derivados de deudas, préstamos o uso indebido de medios de pago.
Los expertos subrayan además que las plataformas están diseñadas para captar y retener usuarios. ¿Cómo? Regalando bonos de bienvenida, permitiendo apuestas de bajo monto, generando notificaciones permanentes y recompensas virtuales y proponiendo un entorno de gamificación que facilita prolongar el tiempo de permanencia online y aumentar la participación. A eso se suma una narrativa que suele presentar el éxito económico como una posibilidad cercana y sencilla.
La psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini, también integrante del Hospital de Clínicas, advierte que la problemática aparece cada vez con mayor frecuencia en edades tempranas. Según explica, la idea de apostar dinero para obtener más dinero puede resultar especialmente atractiva para adolescentes que todavía se encuentran construyendo herramientas de autocontrol y evaluación de riesgos.
Señales de alerta
Las señales de alerta suelen ser sutiles en una primera etapa. Cambios bruscos de humor, aislamiento, ansiedad, preocupación excesiva por resultados deportivos, pedidos frecuentes de dinero, ocultamiento del uso del celular o una marcada pérdida de interés por actividades habituales pueden indicar la presencia de conductas problemáticas vinculadas al juego.
Frente a este escenario, especialistas y organismos públicos coinciden en una recomendación: evitar los discursos moralizantes y favorecer espacios de conversación. La prevención, sostienen, no pasa únicamente por prohibir o sancionar, sino por desarrollar pensamiento crítico sobre el funcionamiento de las plataformas, sus estrategias comerciales y los riesgos asociados al juego online.
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La preocupación adquiere una dimensión particular en la antesala de un Mundial que tendrá a la Argentina defendiendo el título obtenido en Qatar. La intensidad emocional del torneo, sumada a la enorme visibilidad de las marcas vinculadas a las apuestas deportivas, convierte a la competencia en una oportunidad para fortalecer las estrategias de prevención. Ahora el desafío consiste en lograr que la pasión futbolera y el disfrute de ver a Leo y sus 10 compañeros en la cancha sigan siendo una fiesta colectiva, pero sin transformarse en la entrada de un túnel rumbo a un problema de adicción.
La batalla contra la naturalización de las apuestas
Uno de los principales desafíos que enfrenta la sociedad en este tema no es solamente el acceso de menores a las plataformas de apuestas, sino la creciente naturalización de una práctica que, vale recordar, “la ley prohíbe expresamente para los menores de 18 años”, afirmó Jesús Acevedo, actual presidente de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires.
Según este funcionario, “en los últimos años descendió de manera sostenida la edad de inicio en las apuestas online, mientras que numerosas encuestas muestran que muchos adolescentes creen erróneamente que apostar por internet es una actividad legal para ellos”.
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Esa percepción equivocada reduce la sensación de riesgo y facilita la expansión del fenómeno. En ese contexto, el Mundial de Fútbol funciona como un acelerador: la intensidad emocional del torneo, la omnipresencia mediática y la exposición a mensajes vinculados con el juego se suman a instalar las apuestas como una práctica cotidiana asociada al entretenimiento.
Acevedo recordó que el organismo que preside “bloqueó, en los últimos dos años y medio, más de 2.400 sitios de apuestas ilegales. También se restringieron más de 1.800 accesos a plataformas de juego desde establecimientos educativos y se eliminaron de 2.500 anuncios online vinculados a operadores no autorizados. Además, el trabajo conjunto con la Fiscalía Especializada llevó a denunciar a más de 130 influencers por promocionar plataformas ilegales.