El brote de hantavirus en el crucero: ¿Es posible pensar que sea la causa de una próxima pandemia?
Tres muertos, once infectados de 23 nacionalidades dispersados por el mundo. El brote de hantavirus “Andes” en el buque MV Hondius revivió miedos pandémicos y sacó del anonimato global a un patógeno patagónico.
Hay algo que une a un pequeño roedor que habita en los bosques del sur argentino con un crucero holandés varado en el Atlántico y con expertos de infectología de media docena de países del mundo desarrollado: el hantavirus “Andes”.
El 2 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud recibió notificaciones sobre un clúster de enfermedad respiratoria aguda grave a bordo de un crucero, con dos muertos y un pasajero en estado crítico. El barco era el MV Hondius, una nave de bandera holandesa. Había partido de Ushuaia el 1° de abril. Un pasajero murió a bordo el 11 de abril; su cuerpo fue desembarcado en Santa Elena el 24, donde también falleció su esposa dos días después, en un hospital de Johannesburgo. Un tercer pasajero moriría poco después.
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Para el 12 de mayo, el recuento llegaba a once casos en total -nueve confirmados y dos probables-, con pacientes provenientes de un barco que llevaba pasajeros y tripulantes de 23 países.
La secuencia disparó en todo el mundo una pregunta que la pandemia de Covid-19 dejó instalada en el inconsciente colectivo: ¿estamos ante el inicio de algo peor?
Un virus asentado en Argentina
Para el infectólogo Osvaldo Teglia, profesor asociado de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, la respuesta requiere matices. "El hantavirus Andes posee una característica excepcional entre los hantavirus: puede transmitirse de persona a persona por vía aérea, tal como ocurre con el Covid y otras virosis respiratorias", explicó el especialista.
El virus involucrado en el brote es de la cepa Andes virus, identificado por primera vez en Argentina, en 1996, tras un brote en El Bolsón por científicos del Instituto Malbrán. Aquella fue la primera identificación genética; fue también la primera evidencia directa de transmisión interpersonal de un hantavirus en el mundo.
Teglia comentó también que la letalidad del virus no es un dato menor: puede llegar al 50% de los casos. Y, a diferencia del Covid, no existe vacuna ni tratamiento específico.
¿De dónde viene?
Según la hipótesis que manejan las autoridades sanitarias, el brote se habría originado en una pareja de holandeses aficionada al avistaje de aves que recorrió durante meses zonas rurales y silvestres del sur de Argentina y Chile antes de embarcar en Ushuaia. El contagio habría provenido de un virus excretado por un "ratón colilargo", reservorio natural del hantavirus Andes, que elimina el virus a través de saliva, orina y heces.
"Ese pequeño ratón puede convertirse en letal", explicó Teglia. "La infección puede adquirirse por inhalación de partículas contaminadas o incluso por contacto cercano con personas infectadas durante los primeros días de la enfermedad". El especialista recordó, además, que los incendios forestales y la deforestación han desplazado al colilargo de su hábitat natural, empujándolo hacia zonas peridomésticas donde el contacto con humanos es inevitable.
Para Stephen Waterman, profesor de salud pública en la Universidad de California en San Diego, explicó que el primer caso en el “crucero probablemente se infectó por haber pasado largo tiempo en zonas con exposición a roedores, y la cepa Andes es la única del género conocida por transmitirse ocasionalmente entre personas”.
El fantasma del Covid
Lo que le dio dimensión global al episodio no fue solo la gravedad clínica del caso, sino el escenario del crucero, con pasajeros de docenas de nacionalidades y desembarcos escalonados en distintos puertos antes de detectar el brote. El recuerdo de 2020 es casi inevitable.
Según Waterman, "la pregunta que más preocupa es si esto puede convertirse en un problema infeccioso mundial que provoque una gran cantidad de muertes".
Su respuesta: esta enfermedad es mucho más difícil de transmitir que el Covid, la gripe o el sarampión.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó que esta cepa es la única conocida capaz de transmisión limitada entre humanos, y que esa transmisión está vinculada a contacto cercano y prolongado. Por eso la OMS evaluó el riesgo para la población global como bajo y comprometió el monitoreo continuo.
Pero "bajo riesgo" no significa riesgo cero. Teglia fue preciso: "Los estrictos protocolos de bioseguridad del crucero se toparon con una paradoja inesperada: embarcaron pasajeros infectados y la enfermedad se propagó dentro del barco".
Historia local
En 2018 y 2019, en Epuyén, un pequeño pueblo de la provincia del Chubut, se produjo un brote de hantavirus Andes que dejó 34 casos y una docena de muertes. Todo comenzó en una fiesta de cumpleaños. Las medidas de aislamiento respiratorio selectivo que implementaron entonces las autoridades argentinas serían, años después, comparadas con las restricciones globales de la pandemia.
"La experiencia de Epuyén fue pionera en aislamiento social y hoy vuelve a ser observada atentamente por las autoridades sanitarias y por la OMS frente al brote del crucero", remarcó Teglia.
La OMS recordó que el período de incubación puede extenderse hasta seis semanas después de la exposición, lo que complica el rastreo de contactos y eleva la incertidumbre sobre potenciales casos adicionales.
En resumen, aunque aliviado por las declaraciones de los expertos, la enseñanza es no bajar la guardia demasiado rápido.
Qué es y cómo se contagia el hantavirus Andes
El Andes es una cepa identificada por primera vez en Argentina en 1996 por investigadoras del Malbrán, tras un brote en El Bolsón. Es el único hantavirus con capacidad de transmisión entre personas, lo que lo distingue de otras variantes.
Su reservorio natural es el ratón colilargo, un roedor de los bosques patagónicos de Argentina y Chile. El virus se elimina a través de saliva, orina y heces del animal. El contagio puede ocurrir por inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados o poco ventilados, o por contacto directo con una persona infectada que ya presenta síntomas.
Los síntomas aparecen entre 4 y 42 días después de la exposición e incluyen fiebre, dolores musculares, escalofríos y dificultad respiratoria progresiva. No existe vacuna ni tratamiento antiviral específico. La letalidad puede alcanzar el 50%.
¿Cómo se previene?
La prevención se basa en evitar el contacto con roedores silvestres, ventilar los espacios cerrados durante al menos 30 a 60 minutos antes de ingresar y no barrer en seco en ambientes potencialmente contaminados.