En el hospital veterinario de la UBA aplican acupuntura, moxibustión y otras terapias complementarias para atender a las mascotas
Al servicio de terapias complementarias que funciona en el Hospital de la Facultad de Veterinaria de la UBA, llegan derivados de otros servicios: perros que ya no pueden caminar, gatos con parálisis faciales y animales afectados por la artrosis o el dolor crónico, entre otras patologías. Muchos logran una mejor calidad de vida gracias a este abordaje. Cada semana atienden a 30 pacientes. Tienen aranceles accesibles.
Un salchicha petiso, dolorido por una hernia de disco, vuelve a mover sus patas y recupera parte de su movilidad tras una intensa rehabilitación. Un gato vuelve a cerrar su párpado, que había sido afectado por una parálisis facial. Un perro ya mayor, con artrosis, logra caminar por el patio con menos dolor y requiere una menor dosis de analgésicos.
Ninguno de estos pacientes abandonó el tratamiento tradicional. Pero gracias al trabajo de los siete veterinarios que atienden en el Servicio de Acupuntura, Moxibustión y Terapias Complementarias que funciona en el hospital de la Facultad de Veterinaria de la UBA, casi todos los pacientes mejoraron su salud y bienestar. Lo lograron tras recibir sesiones de terapias como acupuntura, electroacupuntura y moxibustión.
Ese approach a la salud mascoteril nació en la facultad en el año 2000 y hoy es uno de los escasos centros universitarios donde estas prácticas forman parte de la atención hospitalaria cotidiana.
"Es muy importante destacar que nuestro servicio es complementario a la medicina veterinaria clásica”, le contó a PERFIL -con incansable entusiasmo- la veterinaria Mónica Chamatropulos. Ella es la actual responsable del servicio y agregó: “sumamos nuestras técnicas al tratamiento farmacológico ya indicado por el veterinario de cabecera. Y lo que vemos cotidianamente es que, en muchas situaciones, nuestras técnicas permiten disminuir la cantidad de analgésicos o de otros remedios que necesita cada paciente".
MEJORA. Cuando el caso lo amerita, los veterinarios recurren a la electroacupuntura, una variante que potencia la acción de las agujas ubicadas en zonas de nervios y músculos.
Los aportes saludables se ven en poco tiempo: tras las sesiones de veinte minutos de acupuntura o de moxibustión sobre una camilla veterinaria, la mascota demuestra más energía y luego se la ve caminando por el parque del hospital con menos dolor.
Los especialistas insisten en dejar de lado el concepto de "alternativa". Ningún animal que llega al servicio deja de recibir la atención del traumatólogo, neurólogo, clínico o cirujano. Por el contrario, son pacientes que llegan derivados desde esas especialidades, y el equipo analiza los diagnósticos, ve los estudios de imágenes y sigue con los tratamientos ya establecidos.
A eso le suman acupuntura y otras técnicas que actúan como herramientas adicionales que ayudan a aliviar el dolor, acelerar la recuperación funcional o mejorar la calidad de vida cuando padecen una enfermedad crónica.
Los tratamientos para las patologías
El abanico de patologías es amplio. Los casos más frecuentes corresponden a animales con artrosis, dolor crónico, lesiones traumatológicas, secuelas de cirugías de columna, hernias de disco y enfermedades neurológicas. También reciben pacientes con trastornos urinarios, afecciones respiratorias crónicas, problemas digestivos, parálisis faciales y lesiones de nervios periféricos.
Según las estadísticas que lleva el servicio, entre el 30% y el 40% de las consultas corresponden a patologías ortopédicas, especialmente en animales gerontes o con dificultades para caminar.
ENERGÍA. Tras una sesión de moxibustión, el paciente está más ágil y demuestra menos dolor. Es otra de las varias terapias complementarias.
Obviamente, los tratamientos se adaptan a cada paciente. Una sesión puede durar entre diez y cuarenta minutos, dependiendo de la edad, el estado general y el carácter de la mascota. Algunos concurren una vez por semana; otros requieren dos sesiones o incluso tratamientos diarios durante determinados períodos. En promedio, el servicio atiende a unos treinta pacientes semanales.
En concreto, la acupuntura consiste en estimular puntos específicos del organismo mediante agujas muy finas. A esa técnica pueden sumarse otras herramientas como la electroacupuntura, que aplica microcorrientes eléctricas de baja frecuencia para potenciar el estímulo, especialmente en enfermedades neurológicas o trastornos funcionales como la incontinencia urinaria.
¿Qué es la moxibustión?
Entre las opciones del servicio está la moxibustión. “Es”, explica, “una de las formas terapéuticas que ofrecemos, como también la fitoterapia o la electroacupuntura”. La moxibustión funciona bien para casos de patologías dolorosas de columna o artrosis, para mejorar la funcionalidad motora de animales con paresias o parálisis, para disturbios urinarios e inclusive -con derivación de un veterinario oftalmólogo- para mejorar movilidad en casos de parálisis facial que impida el cierre de los párpados.
La experiencia clínica muestra buenos resultados en todas las razas y mezclas, particularmente las predispuestas a determinadas enfermedades. “Cualquier perro, gato y casi todas las mascotas pueden beneficiarse de estas terapias cuando tienen la indicación médica adecuada. Incluso atienden animales exóticos en ciertos casos.
Durante décadas, la principal objeción a la acupuntura fue la supuesta falta de evidencia científica. Ese escenario comenzó a cambiar. Hoy, explican, existen numerosos trabajos clínicos que muestran la liberación de endorfinas tras la aplicación de las agujas. También se publicaron investigaciones que demostraron disminuciones en la concentración de cortisol, la hormona vinculada al estrés, y estudios con resonancia magnética funcional que evidencian la activación de áreas cerebrales relacionadas con el control del dolor y la relajación. Algo muy interesante es que en los animales no existe el llamado "efecto placebo", que suelen alegar los detractores de estas terapias como la razón de la mejora en la persona.
Más allá del aspecto médico, el servicio también enfrenta las limitaciones presupuestarias que atraviesan las universidades públicas. Pero igual este hospital cobra aranceles reducidos para facilitar el acceso, una cifra que actualmente está por debajo de los valores habituales de la consulta privada. También ofrecen descuentos para jubilados y personas sin ingresos. Por otra parte, buena parte del funcionamiento cotidiano del Servicio depende del compromiso de los profesionales. Muchos trabajan ad honorem y aportan de su bolsillo los equipos de electroacupuntura y los materiales descartables.
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"Yo pude formarme en una universidad pública y siento que esta es una forma de devolverle algo a la sociedad", resume Chamatropulos. Una definición que sintetiza el espíritu de un servicio que, desde hace más de dos décadas, demuestra que la medicina veterinaria puede ampliar sus herramientas sin abandonar el rigor científico ni reemplazar los tratamientos tradicionales.
Los pacientes que más se benefician
Los especialistas insisten en que la acupuntura y las demás terapias complementarias no constituyen un tratamiento aislado ni sustituyen a la medicina veterinaria convencional. Su mayor utilidad aparece cuando se incorporan como apoyo al tratamiento indicado por el veterinario clínico o el especialista.
Entre las patologías donde muestran mejores resultados figuran la artrosis y el dolor crónico, las secuelas de hernias de disco, las recuperaciones postquirúrgicas de columna, rodilla o cadera, las enfermedades neurológicas, las lesiones de nervios periféricos, las parálisis faciales, las incontinencias urinarias y algunos trastornos respiratorios y digestivos.
Según explican en el Hospital Escuela de la UBA, estas técnicas ayudan a disminuir el dolor, mejorar la movilidad, favorecer la recuperación funcional, reducir el estrés y, en numerosos pacientes, disminuir la cantidad de analgésicos necesarios. En enfermedades agudas, los resultados suelen observarse desde las primeras sesiones, mientras que en cuadros degenerativos o crónicos el objetivo principal es mejorar la calidad de vida y mantener durante más tiempo la autonomía del animal.
Hay equipo y formación
El servicio de terapias complementarias del Hospital de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires lo coordina la doctora Mónica Chamatropulos, jefa del servicio, que coordina un equipo de siete profesionales, todos trabajando ad-honorem: En ese team se suman Karina Aguirre, Guadalupe Zagaglia, Rolando Rey Gonzalez, Graciela Novinsky y Paola Dechechi.
El Hospital también cumple, además, un rol importante en la formación de profesionales, mediante programas de pasantías y cursos de capacitación. Sus profesionales han dado charlas de formación en congresos internacionales en países como Chile, México, Colombia, Brasil, España e Italia. Para las próximas semanas están preparando una jornada académica de divulgación y capacitación sobre estas opciones terapéuticas dirigidas a los veterinarios interesados en iniciarse en estas posibilidades.