Mosquitos presentes, casos ausentes: la paradoja del dengue en Argentina
Pese a que el Ministerio de Salud ya comenzó a distribuir vacunas en las zonas de mayor riesgo y a que Brasil enfrentan una epidemia, Argentina no vive un brote explosivo de dengue. Atribuyen la situación a factores cíclicos del virus, vigilancia activa y a condiciones climáticas menos propicias.
En medio de una temporada marcada por la vigilancia sanitaria, el dengue -que en temporadas recientes encendió todas las alarmas sanitarias en distintas provincias- está por ahora ausente de la escena epidémica que muchos especialistas temían.
Lo cierto es que en lo que va del verano la circulación del mosquito Aedes aegypti persiste en múltiples regiones, pero el conteo de casos clínicos de dengue no mostró ese salto explosivo que tantos pronósticos apuntaban.
El hecho salta en la edición de esta semana del Boletín Epidemiológico Nacional, que resumió: “durante la última semana se han notificado dos casos confirmados de dengue con antecedente de viaje, de los cuales un caso pertenece a CABA y el otro a la provincia de Mendoza, llegando a un total de 16 confirmados en lo que va de la temporada 2025/2026. El escenario a nivel nacional continúa siendo de bajo riesgo de transmisión”.
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De todos modos, y en formato de precaución, esta semana el Ministerio de Salud ya comenzó a distribuir vacunas en ámbitos urbanos y rurales de mayor riesgo, y pese a que en países vecinos, como Brasil, la enfermedad sigue presente en cifras históricas.
En Córdoba capital, los monitoreos “aédicos” más recientes han detectado un “alto riesgo de transmisión viral”. Es que en el primer relevamiento de la temporada 2026, los técnicos encontraron que 12 de cada 100 viviendas inspeccionadas tenían recipientes con larvas de Aedes aegypti. Esto, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica “un contexto propicio para la transmisión de arbovirus como dengue, zika y chikungunya”
Sin embargo, esta presencia de mosquitos no se está, al menos por ahora, traduciendo en una expansión epidémica de la enfermedad. Las razones son varias y se anclan en el comportamiento periódico de este virus.
“El dengue tiene un comportamiento cíclico con años epidémicos e hiperepidémicos. Los años hiperepidémicos están vinculados a la conjunción de factores como fenómenos climáticos sumados a una variante del virus que tenga mayor transmisibilidad y/o menor inmunidad en la población”, le explicó a PERFIL un vocero del equipo de técnicos del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires que conduce el doctor Nicolás Kreplak. Y detalló: “En ese sentido, la presente temporada parece no haber conjurado la combinación precisa de variables que históricamente empuja a un brote explosivo. Las altas temperaturas y las lluvias son condiciones favorables para la proliferación del vector, pero la compleja interacción entre clima, circulación viral y respuesta inmunitaria de la población no siempre genera picos epidémicos cada año”.
Brasil si tiene dengue
Con respecto a lo que ocurre en Brasil, también es una temporada “baja”. En el Boletín se detalla que hasta fin del 2025 se reportaron 3.7 millones de casos de dengue, pero aunque enorme, esa cifra es un 63% menos respecto al idéntico período en el 2024,
“Brasil es un país endémico con detección permanente de casos, este año en particular se encuentra debajo de la cifra habitual de casos. La temporada se encuentra en curso y seguimos monitoreando el comportamiento de dengue y de otros arbovirus como chikungunya en circulación, explican desde Salud de PBA.
Es decir, aunque en Brasil y otros países vecinos el dengue es endémico y muestra casos activos, esto no automáticamente dispara epidemias en Argentina. La circulación viral se monitorea continuamente, y la ausencia de numerosos casos locales sugiere que, al menos hasta ahora, la transmisión autóctona no se consolidó.
Además de estos factores intrínsecos a la biología del virus y del vector, las políticas de salud pública también hacen efecto: La distribución de vacunas, las campañas de descacharrado y la intensificación de tareas de prevención en municipios con monitoreo activo han ayudado a mitigar el impacto potencial de la enfermedad. Esto se suma a las permanentes recomendaciones dirigidas a la población para reducir criaderos domiciliarios y usar repelentes o barreras físicas contra mosquitos.
Aun cuando las cifras de casos clínicos no reflejen un brote explosivo, los especialistas advierten que “la temporada sigue abierta” y que el riesgo de transmisión existe mientras el vector esté presente, por lo cual las medidas preventivas y el monitoreo continuo son clave para sostener este escenario epidemiológico positivo.
Tres tips para evitar el contagio
1. Eliminar criaderos domésticos: Vaciar, voltear o descartar recipientes que acumulen agua parada -como baldes, floreros, bandejas y bebederos de mascotas- cada pocos días.
2. Usar repelentes y barreras físicas: Aplicar repelente según indicaciones del envase, instalar mosquiteros y usar ropa que cubra brazos y piernas, especialmente en horas de mayor actividad del mosquito.
3. Consultar rápido: Consultar ante fiebre, dolor detrás de los ojos o síntomas compatibles con dengue; detectar y aislar rápidamente los casos reduce la transmisión.