Equipos limitados

Por la IA, el precio de la memoria RAM está por las nubes

La creciente demanda de tecnología avanzada está tensionando el mercado de componentes electrónicos. A esta altura, esta situación provoca que los equipos de uso cotidiano se vuelvan más costosos y difíciles de conseguir para el consumidor promedio.

La escasez global de DRAM surge porque fabricantes como Samsung y SK Hynix priorizan producción para IA (como HBM) Foto: Gemini

Hubo un tiempo —no tan lejano— en que la evolución del hardware y sus componentes parecía escrita de antemano: cada año, más capacidad y rendimiento por menos dinero. Esa lógica se rompió. En el último trimestre del 2025, el precio de la memoria RAM y módulos críticos subió hasta un 300%, y no por un salto tecnológico sino por una decisión estratégica de la industria global de semiconductores: ya no fabrica para las personas, fabrica para la inteligencia artificial.

Los números son contundentes. El 1 de octubre de 2025, dos módulos de memoria DDR4-3200 de 8 GB de alto rendimiento costaban en promedio 60 dólares. Hoy, ese mismo kit de memoria RAM de alto rendimiento y uso masivo ronda los 110 dólares. En DDR5 la escalada es todavía más brutal: a comienzos de septiembre, 16 GB valían unos 100 dólares; ahora se pagan 250. Según los principales fabricantes, no hay expectativas de baja en el corto plazo.

La causa es estructural. Micron anunció que se retira del mercado de consumo masivo y enfocará su producción casi exclusivamente en IA y clientes corporativos. Samsung y SK Hynix, los otros dos gigantes del sector, confirmaron que no aumentarán la producción. Entre los tres concentran cerca del 95% del mercado mundial. En algunos comercios, la memoria ya se cotiza como si fuera un activo financiero: se pregunta el “precio del día”.

La proyección es inquietante: para 2026 la demanda crecerá un 35%, mientras que la oferta apenas subirá un 23%. El resultado es un cuello de botella prolongado. Micron anunció una planta de 10.000 millones de dólares en Japón, pero recién entraría en producción en la segunda mitad de 2028. Samsung y SK Hynix tienen proyectos similares, con calendarios que apuntan a 2027, 2028 o 2029. Hasta entonces, el mercado seguirá tensionado.

El golpe llega a los celulares

En el CES de 2015, el ASUS Zenfone 2 sorprendía al mundo con un dato impensado para la época: 4 GB de RAM. Diez años después, ese número vuelve al centro de la escena, pero no como innovación sino como retroceso forzado. Hasta ahora, los celulares de menos de 250 dólares ofrecían habitualmente 6 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento. A partir de 2026, el estándar de la gama baja volvería a ajustarse: 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento se perfilan como la nueva —y antigua— referencia, sin que eso implique una baja de precios.

El recorte no es menor. Con esa configuración, los dispositivos apenas garantizarán una experiencia básica: llamadas, mensajería y un uso limitado de redes sociales. La RAM es clave para que Android pueda gestionar procesos en segundo plano y sostener varias aplicaciones abiertas. Hoy la gama media y media-alta se mueve entre 6 y 12 GB, mientras que los modelos premium ya alcanzan configuraciones de hasta 24 GB.

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La paradoja es evidente: en plena era de la inteligencia artificial, el usuario común empieza a retroceder una década en prestaciones. La memoria ya no crece con la ley de Moore: crece con la ley de la escasez. Y el que paga el costo no es el datacenter de Silicon Valley, sino el bolsillo del consumidor.

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