¿Somos las vacas del futuro? Harari dice que la IA no va a dispararnos, va a manejar nuestra plata
El reconocido historiador advirtió en televisión que dentro de diez o veinte años viviremos bajo un sistema financiero hecho por IA que no vamos a entender.
Una vaca sabe que existimos. Nos ve, nos huele, nos teme. Lo que no sabe es que existe el dinero. Le vendemos una vaca a alguien, él transfiere plata a una cuenta, y el animal no entiende nada. Ese sistema que no ve, sin embargo, decide su vida entera. La semana pasada, el reconocido historiador Yuval Noah Harari usó esa imagen para describirnos a nosotros, los humanos. "¿Cómo le explicás el mercado de bonos a una vaca, si ese mercado controla su vida?", dijo en la televisión pública checa. Y después fue más lejos: "Somos las vacas del futuro".
La frase asusta más que una película. Porque Harari descartó el escenario que todos imaginamos. "No es que las IA vayan a ser robots que bajen a la calle a dispararnos", dijo. Lo que sí va a pasar, según él, es que la IA se quede con el sistema financiero y con las burocracias.
¿Por qué la burocracia? Porque ahí la IA juega de local. Harari lo resume con una frase: "Nacimos en el bosque, no en la oficina. Para las IA, la burocracia es su casa. Nacieron en la oficina. Son nativas burocráticas".
Pensalo en cualquier trámite. Completar formularios, esperar un sello, buscar un número de expediente: a nosotros nos agota. A una IA, en cambio, ese mundo de datos, reglas y papeles le sale natural. Y tiene una ventaja que ningún empleado puede igualar: Ningún banquero humano recuerda todas las transacciones de un banco. Un banquero de IA sí.
Con esa ventaja, la IA podría construir sistemas financieros y legales mucho más sofisticados que los actuales. Harari le puso fecha, dijo que dentro de diez o veinte años vamos a vivir bajo un sistema financiero hecho por IA que no vamos a entender.
La inteligencia artificial y la ficción de la autonomía
Pensemos un segundo que esto es una predicción de un historiador, no un hecho. Pero conviene escucharla con atención por una razón simple, la burocracia fue, justamente, lo que nos permitió dominar el planeta. No fuimos más fuertes que otros animales. Fuimos capaces de cooperar a gran escala con bancos, leyes y Estados. Si eso pasa a manos de otra inteligencia, cambia quién manda.
¿Quién responde cuando la IA se equivoca?
Para Harari, hoy nadie. Las empresas que la desarrollan aseguran que la controlan, y con esa promesa consiguen inversores. Pero cuando algo falla, la responsabilidad desaparece. Harari sostiene que, si lo hubiera hecho una persona, estaría presa. Las dos cosas a la vez no pueden ser.
La tensión que también vivimos acá
Esa pregunta no es solo de Silicon Valley. Cualquier empresa que maneja plata de otros enfrenta la misma disyuntiva: crecer rápido o cuidar lo que ya tiene. Y en las finanzas digitales argentinas esa tensión es visible.
Mirá lo que pasa acá. Según la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, más del 70% de las denuncias por ciberdelitos en Argentina son por fraude digital y suplantación de identidad. Según el informe anual de CertiSur y D’Alessio IROL, el 43% de los usuarios de internet en Argentina sufrió un hackeo o fraude digital entre 2025 y el primer semestre de 2026 (era 33% en el período anterior).
El Banco Central ya se movió. Desde el 4 de agosto de 2026, los proveedores de servicios de pago registrados deben cumplir una normativa de respuesta a ciber incidentes: tienen que gestionarlos, registrarlos y notificarlos al regulador.
Qué pasa cuando la IA aprende a hackear todo lo que nos rodea
Es, en chiquito, lo que pide Harari para la IA. Que los gobiernos obliguen a invertir más en seguridad, que prohíban las prácticas más peligrosas y que la responsabilidad quede siempre en personas concretas.
Entonces en Argentina ya vemos una versión inicial de ese problema. El fraude crece, las fintech invierten más en crecer que en proteger, y el Banco Central recién ahora empieza a exigir que alguien responda cuando algo sale mal. Harari advierte que dentro de diez o veinte años el sistema financiero va a ser tan complejo que ni los que lo manejan van a poder explicarlo. Si hoy, con sistemas que todavía entendemos, ya cuesta encontrar a un responsable, ¿qué va a pasar cuando ni siquiera podamos explicar cómo funciona?
MEG