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ARTE / Agenda
martes 11 septiembre, 2018

Alexander Calder, el artista que dibujaba en el aire

La Fundación Proa inauguró la muestra Teatro de Encuentros con obras del artista estadounidense que inventó las esculturas móviles.

por Marcelo Parajó

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa. Foto: María François

El 8 de septiembre inauguró en la Fundación Proa la exposición Teatro de Encuentros, que reúne unas sesenta obras de Alexander Calder (EE.UU., 1898 - 1976), con la curaduría de Sandra Antelo-Suárez.

La muestra abarca alrededor de 60 años de labor del artista a partir de la década de 1920 y da cuenta de las distintas etapas de un proceso que incluye la pintura, la escultura, el movimiento y el sonido.

Desde el ingreso a la primera sala de Proa el visitante comprende que no está ante la obra de un artista más. Calder logró despojar a las esculturas de su masa y dotarlas de una ingravidez que las asemeja a dibujos trazados en el espacio.

En su juventud trabajó sobre los temas clásicos con la idea de transmitir la vibración de los objetos, hasta que llegó a la conclusión de que el movimiento y la energía de la vibración son el tema en sí y no la consecuencia de una representación. El mayor atractivo en Calder es la experiencia que se crea a partir del movimiento.

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa.
Elephant, 1928 (Foto: María François)

Sus esculturas de alambre dibujan líneas y generan un cuerpo con identidad volumétrica pero que aún mantiene su transparencia. El hecho de carecer de masa hizo que en los años 20 sus esculturas no fueran consideradas como tal por críticos y público en general.

A partir de la década de 1930, luego de una serie de encuentros que tuvo con Marcel Duchamp, Calder comenzó a desarrollar sus esculturas móviles desde una proposición abierta y colaborativa.

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa.
Vista de una de las salas de Fundación Proa. En primer plano, Crag (1974). Al fondo, Critters (1974). (Foto: María François).

Los móviles se presentan, entonces, como piezas que rompen con la tradición de la escultura: dejan de ser estáticas, de estar apoyadas sobre una base y pasan a estar suspendidas en el aire, invierten su posición en el espacio, parecen desafiar la gravedad y obligan a abordarlas desde un nuevo punto de vista.

De este modo Calder incluye al espectador en la obra, lo impulsa a recorrerla desde otro ángulo y hasta le permite decidir en qué forma dispone los objetos que la integran. La obra se transforma así en un trabajo de arte conceptual, hace interactuar una idea con una circunstancia y lo convierte en una performance distinta protagonizada por cada visitante.

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa.
Triple Gong, ca.1948 (Foto: María François).

Calder lleva la pintura a un formato tridimensional y le otorga un movimiento azaroso. Desde sus primeros móviles el conflicto está presente con la incertidumbre que provoca su activación y la expectativa por la anticipación. El espectador espera el sonido, el choque, y no sabe cuándo llegará. De este modo, el tiempo forma parte fundamental de una obra que se modifica segundo a segundo.

A ello se suma la proyección de sombras afiladas y reflejos con bordes blandos y difusos en movimiento que se superponen más allá de la escultura y otorgan otra profundidad a la obra.

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa.
Sala de Fundación Proa. 

Los móviles están realizados en múltiples capas que se insertan unas en otras, se acercan y alejan entre sí, giran y se desplazan pero su aparente inestabilidad no pierde jamás el equilibrio. Las posibilidades de movimiento son tantas que se llega a pensar que jamás se ve la misma escultura más de una vez.

Alexander Calder. Teatro de Encuentros. Fundación Proa.
Machine Motoriseé, (1933), Untitled (1938) y Two Spheres within the Sphere (1931). (Foto: María François).

La muestra Alexander Calder: Teatro de encuentros puede visitarse en Fundación Proa, Av. Don Pedro de Mendoza 1929, a pocos metros de Caminito y frente al Riachuelo, en el barrio de La Boca, Ciudad de Buenos Aires, hasta el 13 de enero de 2019 de martes a domingo de 11.00 a 19.00.


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