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BLOOMBERG / INNOVACIÓN
miércoles 17 octubre, 2018

Gran jugada china de Musk llega en medio de desaceleración

El importante acuerdo de Tesla Inc. para obtener el terreno para una fábrica en Shanghái compromete al fabricante de autos eléctricos a una inversión de miles de millones de dólares, justo cuando el mercado chino de vehículos se tambalea.

Bloomberg News

Elon Musk Foto: AFP
miércoles 17 octubre, 2018

El importante acuerdo de Tesla Inc. para obtener el terreno para una fábrica en Shanghái compromete al fabricante de autos eléctricos a una inversión de miles de millones de dólares, justo cuando el mercado chino de vehículos se tambalea. El fabricante de automóviles ganó una licitación de 973 millones de yuanes (US$140 millones) por más de 200 acres (80 hectáreas) de tierra para su propuesta Gigafactory 3 en Shanghái, anunció la compañía el miércoles. La medida forma parte del plan de Tesla de desembolsar varios miles de millones de dólares en su primera planta en el extranjero en el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo.

Pero a años de que se produzcan los primeros autos de cualquier nueva fábrica, Tesla y su multimillonario fundador y máximo ejecutivo, Elon Musk, se enfrentan a un mercado de autos chino que se contraerá por primera vez desde al menos la década de los noventa. La guerra comercial del presidente Donald Trump con China ha provocado un aumento de los aranceles chinos a las importaciones estadounidenses, generando temores de una desaceleración económica. A medida que aumenta la competencia de los actores locales, el tiempo no está a favor de Tesla.

"Tienen que hacer las cosas rápido", dijo Yale Zhang, director gerente de Automotive Foresight Shanghai Co. "En China siempre es el pez rápido el que se come al pez lento, no es que el pez grande se coma al pez pequeño". Se espera que la planta china de Tesla produzca en un comienzo alrededor de 250.000 vehículos al año, y esa capacidad se duplicará con el tiempo. Pero podrían pasar tres años antes de que los primeros autos salgan de la línea de producción, dijo Musk en agosto.

Mientras tanto, hay indicios de que el mercado automovilístico de China, un pilar del crecimiento de la industria, está cambiando. Las compras de vehículos de pasajeros por concesionarios cayeron por tercer mes consecutivo en septiembre. Al preocupante panorama de China, el mayor mercado de Tesla después de Estados Unidos, se suma la desaceleración económica que ha sido exacerbada por la disputa comercial. La actividad fabril está en retroceso y el mercado de valores se ha desplomado, generando preocupación por el apetito de los consumidores por artículos de lujo hasta juegos de azar.

El gobierno de China impuso un nuevo arancel del 25 por ciento a las importaciones de automóviles estadounidenses en julio, lo que se sumó al arancel existente del 15 por ciento. Desde entonces, las ventas de Tesla en China se han reducido, cayendo un 30 por ciento en julio y agosto en comparación con el mismo período del año pasado. Tesla vendió 1.676 vehículos en China en julio y agosto, que son los últimos datos mensuales disponibles, según China Automotive Information Net.

Viento en contra

“Teniendo en cuenta los costos del transporte marítimo y los aranceles de importación, Tesla ahora opera con una desventaja de costos del 55 al 60 por ciento en comparación con el mismo auto producido localmente en China", reveló la compañía en una presentación del 2 de octubre ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU., que reconoció lo que Tesla llamó "viento en contra" por la disputa comercial.

Esto lo convierte en un entorno competitivo desafiante, dado que China es, por lejos, el mayor mercado de vehículos eléctricos, dijo Tesla en su presentación. "Si la guerra comercial continúa sin tregua, se enfrentarán a una reducción de los márgenes debido a los aranceles", dijo Bill Russo, fundador y máximo ejecutivo de la consultora Automobility Ltd. con sede en Shanghái. "Tendrán que elegir: seguir vendiendo a los precios actuales y asumir la penalización arancelaria, o aumentar el costo del automóvil y reducir su mercado”.

Si bien instalar una fábrica en China podría ayudar a evitar esas penalizaciones a las importaciones, compañías locales como NIO Inc., con sede en Shanghái, que recaudó US$1.000 millones en una oferta pública inicial en EE.UU. en septiembre, podrían ganar terreno. La compañía está prometiendo más autos de escala superior que apuntan a cerrar la brecha de calidad con los automóviles eléctricos de Musk, dijo Steve Man, analista de Bloomberg Intelligence en Hong Kong. El precio de un Tesla Model X 75D sería de 611.000 yuanes si, como sus competidores locales, estuviera exento de cualquier gravamen, según Bloomberg Intelligence.

Tras las represalias de China contra los aranceles de Trump al aumentar los costos de las importaciones estadounidenses, los aranceles adicionales y los impuestos al valor agregado han elevado el costo de ese mismo Modelo X a 1 millón de yuanes. El precio de un SUV NIO comparable, el ES8, es de unos 380.000 yuanes después de los subsidios del gobierno central y local, según Bloomberg Intelligence. "Tesla quiere tener este acuerdo con China para estar por delante de esta guerra comercial, pero creo que es demasiado tarde", sostuvo Man.

Además de los desafíos de la compañía en China, las ventas de Tesla en Hong Kong se han derrumbado tras la finalización de una generosa rebaja fiscal del gobierno el año pasado. Tesla vendió solo 71 vehículos en la ciudad en los primeros siete meses de 2018, en comparación con más de 1.700 en el mismo período del año anterior, según datos de Bloomberg Intelligence.


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