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CIENCIA / medicina aeroespacial
domingo 21 abril, 2019

Victor Demaria Pesce: “En seis años, los astronautas podrán trabajar en la Luna"

El investigador argentino de la Agencia Espacial Europea, Victor Demaria Pesce, busca que el hombre vuelva al satélite natural y que se pueda quedar allí varios días.

por Cecilia Farré

Regreso. Demaría Pesce estudia la interface entre el hombre y los ambientes extremos. Estuvo en el país para dar una conferencia. Foto: Ernesto Pages

Luego de Apolo 17, en diciembre de 1972 –la última misión del programa de Estados Unidos que llevó por primera vez al ser humano a la Luna en 1969–, ningún astronauta volvió a pisar el satélite natural de la Tierra. Sin embargo, a 50 años de la hazaña, el regreso cada vez está más cerca de concretarse gracias a la nave Orión de la agencia espacial norteamericana en colaboración con la europea.
El objetivo de la NASA es diseñar una nave espacial capaz de llevar humanos hasta donde nunca se ha llegado: más allá de la Luna e incluso a Marte. Para ello, tiene planificado lanzar el año que viene la Misión de Exploración-1, en la que sin tripulación, Orión sobrevolará el satélite y a través del impulso que le dará la gravedad lunar se propulsará 70.000 kilómetros más allá de la Luna.

 

A través del impulso que le dará la gravedad lunar se propulsará 70.000 kilómetros más allá de la Luna.

La nave espacial está construida por la NASA mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) aporta el módulo de servicio encargado de suministrar aire, electricidad y propulsión. “Ya se han hecho todas las pruebas y el primer vuelo sin tripulación será el año que viene. En 2022 irá con dos astronautas que darán vueltas alrededor de la Luna para luego volver y en cuatro años esperamos que los astronautas puedan bajar”, adelantó Víctor Demaría-Pesce, el investigador argentino del Centro Europeo de Astronautas y miembro del directorio de Programas de Vuelos Espaciales Humanos y de Exploración Robótica.
De visita en la Argentina para participar de la Jornada Espacial que organizó el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y la ESA, este médico dedicado a estudiar cómo reacciona el organismo en ambientes extremos estimó que “en aproximadamente seis años se podrá empezar a trabajar en la Luna por pocos días”.

“En aproximadamente seis años se podrá empezar a trabajar en la Luna por pocos días”.

Para ello, una de las principales preocupaciones es proteger a los astronautas de las radiaciones cuando estén en la superficie lunar ante la ausencia de protección atmosférica. Demaría-Pesce explica que primero se enviarán robots para que trabajen y los elementos para “construir un pequeño hábitat que será sobre una base, como una tienda inflable, y con impresoras 3D se fabricarán ladrillos con el polvo lunar para aislar y proteger contra las radiaciones. Así los astronautas van a poder vivir y trabajar en la Luna durante un cierto tiempo”.
La radiación no es el único factor que afecta al cuerpo humano en el espacio, en unas de sus investigaciones  Demaría-Pesce halló que los ritmos circadianos que generan cambios en el organismo y en la conducta, en especial en función del ciclo luz y oscuridad, también están afectados por la gravedad. “Hay distintos factores pero en base a experiencias de distinto tipo logramos demostrar que hay un efecto de gravedad, es decir que la falta de gravedad afecta per se el control de los ritmos”, le dijo a PERFIL.

 

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Es que el cuerpo humano logra adaptarse al espacio, tal como revelaron los estudios de la NASA de los gemelos Kelly, donde se compararon distintos parámetros entre Scott, que estuvo 340 días a bordo de la Estación Espacial Internacional y su hermano Mark, que permaneció en Tierra. Entre los resultados más significativos encontraron cambios en los extremos de los cromosomas de Scott, los telómeros, que se acortan con el envejecimiento. Sin embargo, en el espacio fueron más largos para volver a la normalidad seis meses después de su regreso.
Nacido en Mar del Plata, Demaría-Pesce se recibió de médico en la Universidad Nacional de La Plata, realizó la residencia en neurología y la especialidad en medicina aeronáutica espacial en Argentina para luego obtener una beca del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica  de Francia. “Hice toda mi carrera como investigador, sea en la NASA o en el Centro de Astronautas de la ESA”, contó.
Aunque de chiquito quería ser astronauta, encontró en su trabajo la posibilidad de unir sus dos pasiones: “el espacio, que era lo que me gustaba, y mi otra vocación que es la de medicina, la de ponerse al servicio de los otros”. Asegura que varias prácticas como el electrocardiograma, la telemedicina y ciertos métodos diagnósticos nacieron de la medicina espacial.

—¿Cuánto tiempo se espera que estén los astronautas en la Luna?

—Las primeras misiones van a ser de diez días y poco a poco iremos hasta seis meses. En Apolo 11 los astronautas estuvieron dos horas y media y en Apolo 17 dos días y medio. Los únicos datos que tenemos son de esos 12 hombres. Así que tenemos muy poca idea de cómo va a reaccionar el organismo a gravedad parcial. Para nosotros será una gran fuente de investigación.

—¿En qué consiste su trabajo en la ESA?

—En preparar las condiciones para que el astronauta pueda hacer la misión y responder a una pregunta científica. Los astronautas son técnicos de alto nivel que los investigadores formamos para que hagan un experimento. Luego nuestro trabajo es encontrar la explicación de los resultados. Mis investigaciones científicas, que consisten en los ritmos circadianos, los ritmos biológicos, el control de la temperatura corporal, la toma alimentaria, el metabolismo, todo a nivel del cerebro, pude hacerlas en transbordadores norteamericanos, en la estación rusa Mir y en la Estación Espacial Internacional. Me gustaría transmitir a los jóvenes que empecé como cualquiera y que la oportunidad se puede encontrar para seguir una vocación.

Cooperación internacional
Aunque los tiempos de la Guerra Fría entre Estados Unidos y lo que era la Unión Soviética que dio origen a la carrera espacial terminaron, aún queda un margen para la competencia entre países. “Alguien inventó la palabra en inglés coopetition que es una mezcla de competencia y cooperación. En el espacio nadie puede hacer todo solo, hay una competencia pero en el marco de una cooperación global”, afirma Fabio Favata,  responsable de la Oficina de Planificación Científica y Coordinación Comunitaria de la Agencia Espacial Europea (ESA). El experto estuvo en el país para la firma de un acuerdo entre el Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires y la ESA para capacitar a docentes en materia científica y acercar la ciencia tanto a estudiantes de primaria y secundaria, como de universidad.


“Nosotros en la ESA –aseguró- somos los primeros que estamos cooperando con la agencia espacial china con la que estamos construyendo una nave espacial. También competimos con China a nivel global, por supuesto en el espacio, porque en ciencia trabajamos juntos”.

CP


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