A veces, cuando no sé qué escribir, busco temas al azar, pero pronto compruebo que esa búsqueda es una repetición de hábitos: abro los diarios por internet, tratando de esquivar la creciente privatización de sus “exclusivos para suscriptores”, y siempre pienso melancólicamente que con esa clase de paseos por los periódicos Flaubert encontró tema para una de sus novelas y a mí solo se me ocurre que no se me ocurre nada.
Además, si uno piensa siempre lo mismo, ¿qué clase de pensamiento es ese? ¿No será la reiteración de lo mismo su negación?
Entonces examino mi alma, desde luego prístina y llena de nobles emociones y loables sentimientos y también de bajas pasiones, que me abstendré de señalar, pero es claro que una cosa es sentir y otra muy distinta escribir: no toda emoción ni intención encuentra palabra, o tal vez la palabra solo busca lo que necesita y no acuerda necesariamente con lo que pugna por aparecer.
Entonces, caigo en Wikipedia, que es la gran novela contemporánea. Allí, cada saber y cada cosa tienen su lugar, están puestos sin orden y redactados por escribas anónimos y carentes de escrúpulo de fama y estilo. Un mundo de saber secreto que se sobreimprime al mundo y es parte del mundo, pero no aspira a reemplazarlo (Wikipedia como primer borrador de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”). Esa combinación de totalidad y de modestia me fascina tanto como me irrita. El todo anónimo y secreto. El ser y la nada, la náusea y la receta de cocina. Entonces, para hacerla difícil, escribo: wxyr. Tengo la certeza anticipada de que nada puede aparecer bajo esa fea elección de letras, pero encuentro una señal de radio de Tenesee, una FM de Memphis, un personaje de historietas que no es uno de los nuestros, aunque tiene un aire a Lilia andrógina.
La conclusión es obvia: una combinación de pocas letras es asequible a la mente humana y sirve para bautizar algo. Lo imposible sería la resultante única de una disposición de las veintisiete letras del alfabeto presentadas en todas las combinaciones posibles. No se puede buscar ni se puede leer. No sé hacer el cálculo, pero la idea del número resulta tan abrumadora que lleva a pensar que solo existe lo que excede nuestra imaginación.