lunes 27 de septiembre de 2021
COLUMNISTAS mal arranque para JxC
06-08-2021 23:55
06-08-2021 23:55

Campanas oscuras

Los retos de campaña eran para el FdT. Pero la oposición le está simplificando las cosas.

Desde un principio parecía que la campaña de este año del oficialismo nacional iba a ser difícil y se iba a complicar, básicamente por las características contradictorias del Frente de Todos y porque los retos principales siempre los tiene el oficialismo. Pero parece que la oposición hará lo necesario para simplificarle las cosas.
 
¿Llega el derrame? Las reuniones del comité de campaña en el Centro Cultural C del barrio de Chacarita del Frente de Todos tienen la obligación de organizar una campaña exitosa, aun con modestos objetivos: que nada cambie. Pero tienen que defender a una gestión fría que no convence demasiado porque le cuesta encontrar números en la economía que se destaquen y donde los esfuerzos por parte del ministro del área para que la situación no se desmadre se confunden con sus formas suaves para explicar la actualidad dadas las circunstancias. Por este motivo se multiplican los pedidos para que “vuelque dinero en la calle”. Mientras esto se discute, la campaña oficialista tiene el sello de Argentina-Presidencia y un solo sustantivo: Vacuna.
Ahora los problemas parecen haberse trasladado al arco al opositor. Primero por las discusiones internas (como si hubiera algo interno en esta vida interconectada) en torno a las declaraciones de Facundo Manes y las respuestas fuertes que recibió de parte de Elisa Carrió y otros miembros de la coalición. En segunda instancia la agria discusión entre los diputados de Cambiemos Fernando Iglesias y Waldo Wolff y sus detractores en torno a la asistencia de varios invitados a la Quinta de Olivos el día 30 de diciembre de 2020 y en particular por las expresiones sobre Florencia Peña. En términos generales, se puede observar que en estos dos sucesos Juntos por el Cambio empieza la campaña con el pie izquierdo con dificultades de coordinación y falta de unificación discursiva. Lo más notable es que en ambas situaciones muestra que la dirigencia de la oposición no está conectando con las demandas de la sociedad, que incluyen a las de sus votantes. Esto genera una pregunta impensable apenas tres meses atrás, ¿el posmacrismo empieza a extrañar al inescrutable dúo Marcos Peña-Jaime Duran Barba? 

Confusiones. Facundo Manes parece haberse transformado en una figura incómoda para Horacio Rodríguez Larreta, quien comenzó a recibir algunas encuestas donde el médico estaba a la par del candidato santificado Diego Santilli. Esta preocupación es un tanto prematura, se sabe que el exvicejefe de la Ciudad de Buenos Aires no está totalmente instalado en la provincia de Buenos Aires, y es un precio que debía ser calculado antes de mover a su alfil al territorio vecino. No es comparable con la elección de 2015, aunque muchos quieran asimilarla. Manes es ampliamente conocido por su estrategia de reunir a esa disciplina intrigante que es la neurociencia y que él se ocupó de divulgar durante años en los medios de comunicación donde explicaba todas conductas imaginables por los condicionamientos biológicos del cerebro. Eso le dio una popularidad comparable a la que tuvieron en su momento Mario Socolinsky o Alberto Cormillot. Sin embargo, Larreta debe conocer que ese conocimiento no es automáticamente traducible a términos políticos. Manes sospechó para bien o mal que algunos “carpeteamientos” provinieron de los headquarters de la calle Uspallata, listos para limar su mayor recurso: su prestigio. Allí dirigió sus dardos, sobre si los recursos de la campaña iban a provenir de las arcas públicas del Gobierno de la Ciudad. 
El dardo se transformó en misil, porque ponía en cuestión la propia honorabilidad de Horacio Rodríguez Larreta. Esto provocó el terremoto que terminó en los salerosos intentos de desarrollar un “manual de convivencia” donde todos metieron la cuchara, declarando solemnemente a Cambiemos como un consorcio más de los miles de CABA y otras grandes ciudades. Hay un 
problema de tiempos y errores en la apreciación de los adversarios, la prioridad era instalar a Santilli, pero la respuesta de Carrió pareció convertirla a ella en la candidata en un momento donde los ciudadanos están preocupados en la economía, el empleo y la seguridad y para nada interesados en los egos de los dirigentes. 

La opinión como ataque. La segunda cuestión que da mucha más tela para cortar fue la difusión de las listas de ingresos a la Quinta de Olivos en momentos de cuarentena y la respuesta de Fernando Iglesias avanzando directamente hacia la presencia de Florencia Peña, en términos al menos polémicos. Como no puede ser de otra forma las expresiones del diputado-influencer y las respuestas que se dieron en la red social Twitter, donde Iglesias es un activo animador famoso por sus ataques despiadados. La aparición de las listas de ingreso se iba a configurar en un escándalo en sí mismo, sobre todo por las sugerencias que hubo fiestas de cumpleaños en momentos de restricciones para la población general. Lejos de dejarse aconsejar por la frase atribuida a Napoleón Bonaparte sobre que no hay que distraer al enemigo mientras se equivoca, Iglesias se transformó en el centro de la discusión con el alivio pertinente para el Gobierno que entrevió en la cuestión un segundo Vacunatorio VIP. 

El debate por un tema sensible se desplazó a otro, sobre si se trataba de una agresión a la condición de mujer de Peña. Esto por supuesto generó una serie de rechazos (incluyendo la de Vidal) y pocas defensas para el diputado. Una cuestión que termina involucrada es si el derecho de expresión es absoluto, mucho más cuando aplica a un congresista cuando el explícitamente del artículo 68 de la CN: “Ninguno de los miembros del Congreso puede ser acusado, interrogado judicialmente, ni molestado por las opiniones o discursos que emita desempeñando su mandato de legislador”. Más allá de la dimensión constitucional surgen pedidos para desplazar a Iglesias de la Cámara. 

Café las palabras. Los dos issues de la semana impactaron en el posmacrismo y hace trepidar sus ventajas electorales. Finalmente, María Eugenia Vidal observa que su retorno a la ciudad donde supo ser su base de lanzamiento tampoco fue tapizado por una red carpet. Los ecos de las palabras del pasado todavía tienen algún efecto en el presente.   

 *Sociólogo (@cfdeangelis)