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COLUMNISTAS / ECONOMISTA DE LA SEMANA
sábado 4 enero, 2020

El desafío de recomponer el mercado de capitales

por Jacqueline Maubré

Instrumentos. Un mercado robusto permite captar ahorro e invertir excedentes monetarios, según la autora. Foto: cedoc
sábado 4 enero, 2020

El recién estrenado 2020 nos enfrenta una vez más, al desafío de recomponer el Mercado de Capitales Argentino. Pero… ¿Por qué es importante para un país poder contar con un Mercado de Capitales robusto?

La filmografía de Hollywood se ha encargado de caracterizar imborrables imágenes basadas en la especulación y el aspecto obsceno de la abundancia del dinero. Pero lo cierto es que, en la vida real y cotidiana de los Mercados, nuestro trabajo consiste en tomar decisiones de inversión racionales, basadas en el conocimiento y la información pública disponible sobre cada uno de los diferentes activos financieros. Cuando los inversores participan en una emisión primaria, comprando por ejemplo un bono de cualquier empresa argentina, el dinero va directamente a las arcas del emisor. Las inversiones primarias financian la ampliación de una planta, la caja de corto plazo que necesita una Pyme, la colocación de nuevas luminarias en un municipio o cualquier actividad en la economía real.

Se necesita reconstruir la confianza, pero también las exportaciones

Un Mercado de Capitales robusto permite la adecuada captación de ahorro y la inversión de los excedentes monetarios, fundamentales para el desarrollo de las economías. Así como también constituye una fuente alternativa al tradicional financiamiento proporcionado por los Bancos. Y dado que el financiamiento bancario disponible no siempre es apropiado para quien busca capital, contar con una alternativa es decididamente positivo y relevante.

Situación actual. En un mundo de tasas extraordinariamente bajas, y hasta negativas como en algunos países europeos, los inversores globales le piden a la Argentina un 17,72% más que la tasa libre de riesgo, para darle financiamiento, según los cierres del 30-12-19. La lectura es clara: la confianza de los inversores en Argentina está en terapia intensiva. La historia de cómo hemos llegado hasta este punto ha sido vivida por todos nosotros: el incremento de la deuda externa en moneda extranjera, junto con las devaluaciones sufridas han generado un combo perfecto para el arribo de un nuevo default.

La tormenta final se desató a partir del resultado de las PASO. La fragilidad de las finanzas locales obligó al gobierno de Macri a tomar medidas drásticas para frenar la enloquecida dinámica reinante. La magnitud de la sorpresa, que tomó a los inversores desprevenidos, hirió severamente la salud del Mercado, generando una impactante e irracional caída de valor sufrida por todos los activos en general. En particular, el Merval registró la mayor caída diaria de toda su historia, retrayéndose 48% medido en dólares. El dato de color es que ésta fue la segunda caída diaria más importante para una Bolsa de cualquier parte del mundo en los últimos 70 años. Los inversores habían decido salir de Argentina ante el cambio de escenario, ya que le asignaban una probabilidad altísima no solo a una reestructuración de la deuda, sino también a que hubiera una quita importante en términos de valor presente.

A partir de aquel 11 de agosto, el Gobierno se vio obligado a tomar medidas que generaron heridas profundas en el funcionamiento natural del Mercado, comenzando por el reperfilamiento de los activos de corto plazo.

Pago de deuda. Pero ese default selectivo fue acompañado de un anuncio general de reestructuración de la deuda soberana, que colocó a los papeles soberanos argentinos en lo que yo llamo “el limbo”, porque las preguntas más elementales (¿paga el próximo cupón este bono?, ¿lo paga en fecha?, ¿paga la totalidad o parte?) al día de hoy aún no pueden ser contestadas. Y finalmente el “cepo light” y el “cepo hard” terminaron de entorpecer la dinámica de funcionamiento.

Para recomponer el Mercado se necesita recomponer la confianza. Son muchos los factores que hacen a esta cuestión, pero hay algunos que se destacan por sobre los otros. En principio, para que la propuesta que haga Argentina sea bien recibida por los acreedores, la misma deberá ser macroeconómicamente creíble. La economía debe comenzar a generar un flujo de caja positivo preferentemente en la moneda en la que se contrajo la deuda. Todas aquellas medidas tendientes a cuidar la generación de dólares, particularmente las exportaciones, constituyen un pilar. Pero al mismo tiempo, el déficit fiscal es un enemigo que hay que vencer. El Gobierno muestra conciencia de la importancia de este factor. Si bien la prioridad está puesta en los más vulnerables, no será a costa de aumentar indiscriminadamente el déficit, sino a través de un modelo de mayor intervención política que busca redistribuir la riqueza. El lado oscuro del intervencionismo es que es discrecional y por ende es susceptible de generar diferencias que perjudiquen a unos y beneficien a otros. Y ese equilibrio representa un desafío importante en sí mismo.

El tratamiento a los distintos inversores es clave: ¿local y extranjero están en igualdad?

Otro factor clave es el tratamiento que se le otorgue a los distintos tipos de inversores. ¿Aquellos que invirtieron en activos que se rigen bajo la ley local están en desigualdad con respecto a los extranjeros? El gran problema para los tenedores privados de títulos legislación argentina es que las entidades del sector público tienen el 77% del stock en circulación. Con lo cual, tienen baja injerencia en las decisiones que se tomen. En el caso de los tenedores extranjeros, el Gobierno a partir de la experiencia del default del 2001, incluyó las llamadas Cláusulas de Acción Colectiva que le permiten acordar una reestructuración vinculante para todos los tenedores de títulos, si se obtiene el acuerdo del 75% del principal. ¿Los individuos serán tratados de manera diferente a los inversores institucionales?

Todas estas cuestiones lucen estar próximas a ser definidas: abril/mayo, meses en los cuales opera el vencimiento del AO20 y del AY24, además de compromisos con el Club de París y el FMI, que sumados totalizan aprox. US$ 5.500 millones.

Aún no tenemos visibilidad sobre las opciones que ofrecerá el Gobierno a los inversores. Sin dudas, es el dato clave que todos los participantes del Mercado estamos esperando para poder completar este análisis.


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