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sábado 11 abril, 2020

Fuerza mayor

Fernández periodista. “Escribió en El Diario del Juicio (a las juntas militares) publicado por Editorial Perfil en 1985. Foto: cedoc
sábado 11 abril, 2020

“Estamos en un momento único en la historia de la humanidad, con un tema único, que suspendió el tiempo, cambió el futuro, concentró todos nuestros esfuerzos solo en el presente e hizo insignificantes las diferencias tenidas en el pasado”. Así comenzó el inusual reportaje de PERFIL al presidente Alberto Fernández. Inusual por ser el más extenso que hizo, pero también por la controversial historia que arrastra Editorial Perfil con el kirchnerismo, que, a diferencia de Clarín y La Nación, no comenzó con la crisis del campo tras la cual Alberto Fernández renunció como jefe de Gabinete, sino al mismo momento de asumir Néstor Kirchner en 2003 mientras Alberto Fernández en persona era el conductor de sus políticas.

Un reportaje a un presidente es algo normal, en este caso es también un mensaje transgrieta en la crisis

Es sabido que Editorial Perfil fue la única empresa de medios argentina que recibió cero publicidad oficial nacional los cinco años que Alberto Fernández fue jefe de Gabinete. Y que Néstor Kirchner, siendo presidente, le dijo a Joaquín Morales Solá, y fue publicado en su columna del diario La Nación, que se llevaba bien con todos los periodistas y medios excepto con uno, mencionando a Perfil y a mí. También es cierto que por orden de Néstor Kirchner Alberto Fernández echó a Gustavo Beliz, amigo cercano y valorado como cuenta en el reportaje y se confirma por volver a ser hoy uno de sus principales colaboradores. Y cumplió esa orden, lo que permitiría suponer que pudo haber realizado otras ejecuciones sumarias que le encargara Néstor Kirchner sin compartirlas, y entre ellas pudiera estar la que ejecutó sobre Editorial Perfil y de la que no pudo ser ajeno.

Pero, frente a las dificultades que atraviesa el país por la crisis del coronavirus y las incalculables pérdidas que generará las consecuencias económicas por las necesarias medidas tomadas para reducir el número de víctimas, como le dije al comienzo del reportaje al Presidente: nuestras diferencias del pasado pasan a ser nimias. Hoy todas las fuerzas tienen que estar concentradas en superar lo que podría terminar siendo nuestro mayor desafío económico, aun mayor que el de la salud pública.

Inspiró la realización de este reportaje el mismo espíritu antigrieta que se pregonó durante todos los años del gobierno de Macri, como en los años en que la grieta alcanzó su paroxismo en el gobierno de Cristina Kirchner. Y dada el historial público de mala relación que nos separaba, fue pensado también como un especial mensaje de unión en este momento de crisis que obtuvo como respuesta la misma predisposición del Presidente.

Como sucede en todos los enfrentamientos, cuando las personas se acercan descubren también aquello que tienen en común. En mi caso particular, la similar admiración por Alfonsín y las ideas socialdemócratas que hicieron a un joven Alberto Fernández de 26 años, recién recibido de abogado, acercarse a la redacción de Editorial Perfil para ser columnista permanente de El Diario del Juicio, una publicación que durante el juicio a las juntas de ex comandantes de la dictadura militar, transcribía completos todos los testimonios de los testigos tomados de los taquígrafos de la Cámara Federal, en una época no digital y donde se temía que un regreso de otra dictadura hiciera destruir los archivos oficiales haciendo que fuera importante masificar testimonios impresos.

Pero esa es historia antigua como la del conflicto entre el kirchnerismo y Editorial Perfil. Hoy la Argentina se enfrenta a largos meses de un costo social inédito que requerirá mucha sabiduría para poder mantener la paz. Por más que el Gobierno ayude al pago de los sueldos, muchas empresas cerrarán y las que queden lo harán reducidas en una proporción significativa. Por más que el Gobierno impida despidos, muchas personas quedarán sin trabajo y las que lo conserven verán reducidos sus ingresos. Una cadena de rompimiento de contratos e incumplimiento de las condiciones preexistentes a la emergencia de la crisis del coronavirus llegará a su pico algunos meses después de que haya pasado el pico de infecciones y muertes.

El Presidente, abogado, utilizó en el reportaje el calificativo de “fuerza mayor”, encuadre jurídico para cuando se hace imposible cumplir con las obligaciones. Pero más allá de que la Justicia pudiera otorgar una exención de responsabilidades a casi todo incumplimiento, nada podrá eximir a las personas del enorme dolor que se sufrirá.

El coronavirus es un desastre público que democratiza físicamente al atacar a todos por igual. Pero en cierta medida también lo será económicamente. En las tantas crisis terminales que padeció Argentina, hubo quienes lograron hacer diferencias favorables sabiendo salir antes y regresado fortalecido después, o proporcionalmente fortalecidos, frente a la pérdida del resto. Pero esta vez nadie saldrá indemne, los que tengan menos recursos sufrirán más pero hasta la persona más acaudalada pasará momentos de zozobra.

La democratización de las desgracias puede tener como efecto positivo  la necesidad de cicatrizar heridas previamente infligidas durante conflictos anteriores para poder enfrentar mancomunadamente las nuevas lesiones que esta crisis inevitablemente  producirá a todos.

Así como el coronavirus demostró la interdependencia mundial, en escala hace evidente también nuestra interdependencia local.

En el reportaje al Presidente, el lector no encontrará ningún reproche frente a los reclamos que Editorial Perfil tiene para hacerle al gobierno de Kirchner y su jefe de Gabinete. Sino una búsqueda de entender al otro más profundamente, saliendo de la coyuntura, sin pretender un anticipo, un título ni generar una polémica.

Un reportaje de un presidente con un medio no tendría que ser algo fuera de lo común.

La mitad de los argentinos perderá su fuente de ingresos o se verá seriamente reducida 

 

Pero en este caso el reportaje significa algo más. Es una señal del tamaño de la gravedad que tiene la crisis que atraviesa el país reduciendo a la insignificancia el pasado.

Ojalá también sea una señal de algo permanente para un futuro que no sabemos cuál será.


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