2nd de March de 2021
COLUMNISTAS OPINION
02-05-2020 22:11

Solo la ética nos salvará

02-05-2020 22:11

“Argentina es un país con una historia de alta inflación. Un economista criticó el absolutismo de los epidemiólogos ante el coronavirus diciendo que si él pudiera actuar como estos expertos médicos, sin preocuparse por los efectos negativos de sus políticas, no tendría problemas para reducir la inflación a cero en un mes pero generando pobreza. ¿Ningún campo del saber debería ser autónomo ni subordinado a los demás? ¿La ética sería una excepción?”.

Esa es una de las preguntas que responde uno de los expertos en ética práctica y aplicada más reconocidos del mundo, el filósofo australiano Peter Singer, en el reportaje largo de esta edición. Singer escribió hace 45 años lo que se transformó en la biblia del veganismo –Liberación animal– y es un prolífico autor de varias decenas de libros sobre ética, además de director de la cátedra de Bioética del Center for Human Values de la Universidad de Princeton de Estados Unidos. Activista mundial, promueve un darwinismo de izquierda y fue calificado como “el más influyente filósofo revolucionario de ética y bioética”. 

El sueño de la perfectibilidad de la sociedad humana más allá de los universales antropológicos 

Es que sus posiciones a favor del aborto, la eutanasia, la eugenesia y en ciertos casos hasta la zoofilia horrorizaron a los conservadores norteamericanos, entre ellos al editor de la revista que lleva su apellido, Steven Forbes, cuando por primera vez fue candidato a presidente por el Partido Republicano en 1996 y amenazó a la Universidad de Princeton con retirar la donación si nombraba a Peter Singer al frente de la cátedra de Bioética. Princeton prefirió contar con el talento de Singer antes que con los millones anuales de donaciones de Forbes y otros. En este último cuarto de siglo, varios ricos norteamericanos evolucionaron: Bill Gates y Warren Buffett, previamente Ted Turner, siguen el concepto ético denominado “altruismo efectivo”, desarrollado por Peter Singer en las últimas décadas. 

Si ni los epidemiólogos ni los economistas solos pueden determinar qué decisiones tomar, ¿quién puede asesorar a los gobernantes sobre cuándo está bien y cuándo está mal continuar una cuarentena? ¿A qué pacientes de coronavirus privilegiar si los recursos médicos fueran escasos? ¿Cómo distribuir el costo económico de la crisis entre aumento de impuestos a la clase alta y reducción de ingresos a las clases media y baja? 

El propio Singer responde que tampoco la filosofía es un campo del saber superior a los otros, como sostenía Platón en La República: “Hasta que los filósofos gobiernen como reyes, o aquellos que ahora son llamados reyes y los dirigentes o líderes puedan filosofar debidamente, es decir, hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, mientras que las diferentes naturalezas busquen solo uno de estos poderes exclusivamente, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana en general”. 

Platón habría sido vendido como esclavo al fracasar tratando de aplicar sus ideas de gobierno en Sicilia, pero su ética eudemonista –el bien es la felicidad individual y colectiva de los individuos– perdura en parte de la ética de Peter Singer.

El utilitarismo ético de Singer encuentra mayor influencia en el filósofo inglés del siglo XVIII Jeremy Bentham, para quien siempre había que buscar “la mayor felicidad para el mayor número” siguiendo el principio de procurar el aumento del placer y la disminución del dolor. La ética de Bentham es consecuencialista basada en el cálculo de consecuencias de las acciones: “Todo acto humano, norma o institución debe ser juzgado según la utilidad que tiene, esto es, según el placer o el sufrimiento que produce en las personas”.

El discípulo de Bentham, John Stuart Mill, es mucho más conocido por ser considerado uno de los padre del liberalismo, autor del canónico libro Sobre la libertad, quien también seguía el greatest-happiness principle (el principio de la mayor felicidad), pero a diferencia de Bentham, que ponderaba iguales todas las formas de felicidad, Mill valoraba más los placeres intelectuales y morales que los físicos, sintetizado en “es mejor ser Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho”. Para Bentham, la felicidad debía ser medida cuantitativamente en función de las preferencias de la suma de cada individuo por igual, mientras que para Mill la felicidad total debía ser medida cualitativamente y no como una simple suma de hedonismos individuales.

La ética práctica de Peter Singer es cuantitativa y se rige primero por el principio del menor dolor, colocando como interés humano más importante la reducción del sufrimiento extremo para erradicar el hambre, la pobreza, la enfermedad subsanable, los dolores del cuerpo antes que del alma: “El dolor es malo, y cantidades similares de dolor son igualmente malas, sin que importe a quién pueda doler”.

La ética tiene diferentes corrientes: la analítica, la emotivista, la trascendentalista, y discusiones sobre cuál es el fin de la vida: la felicidad o el deber, por ejemplo. Si todo fuera cuestión de cálculo, valdría la ironía de Leibniz: “¡Basta de disputa! Calculemos quién tiene razón”. 
La aritmética de la utilidad tiene sus bemoles, y el cálculo del hedonismo universal como forma de materialismo moral es bien discutible. Pero frente al coronavirus, donde los gobiernos de todo el mundo coinciden en la búsqueda de la menor cantidad de muertes, salvando la mayor cantidad de vidas, aunque discrepen respecto de la conveniencia de ahorrar muertes presentes por coronavirus (Asia, Europa, Argentina) versus muertes futuras por la crisis económica (Estados Unidos, Inglaterra, Brasil), cuando hay coincidencia respecto del valor a preservar: la mayor cantidad de vida, la bioética de Peter Singer es una fuente de consulta obligada.

Singer, quien dona el 25% de sus ingresos, escribió sobre la paradoja de hedonismo y la utilidad marginal decreciente del placer: para quien vive de forma confortable un nuevo aumento de comodidad no generará placer; “la felicidad no se busca, se encuentra” y “relacionarse con algo más grande que las propias preocupaciones genera satisfacción”.

Altruismo eficiente: la utilidad marginal disminuye al alimentar a alguien satisfecho frente a un hambriento

Para los ecologistas, los vegetarianos y los veganos, Peter Singer es además una especie de pontífice de la lucha en defensa de los derechos de los animales (como activista se ha colocado él mismo en jaulas como forma de protesta), y dado que el coronavirus se habría generado en un mercado de animales, también se profundiza en el reportaje sobre estos temas y la eventual obligatoriedad ética del vegetarianismo. Singer diferencia entre los animales sensibles (categoría que incluye a los humanos), como los mamíferos superiores, que sienten dolor, de los peces.

Un intento de bajar la ética del mundo ideal al mundo real que ojalá sea de ayuda a los gobernantes argentinos frente a los dilemas diarios que enfrentan.