COLUMNISTAS
LA particularidad ARGENTINA

Vivir en el limbo

 20220430_cristina_fernandez_kirchner_eurolat_na_g
Clarísima. CFK en su última aparición pública en el CCK, donde precisó que ocupar la presidencia no significa tener el poder. | NA

Está cerca una guerra que, de repetirse la expansión inclusiva de la primera y la segunda, transcurridas en el siglo XX, podría llamarse mundial, ya que ella comprometería a Europa Occidental, la OTAN, la Rusia de Putin y los Estados Unidos que tienen tropas adiestradas para todos los posibles espacios de combate. Difícil saber si la República Popular China sería solo testigo, porque, en el trascurso de una guerra, descubrirá la posibilidad de una hegemonía que hasta hoy no ejerce sino sobre sus vecinos y aliados. Esta situación no se limita a las regiones donde hoy transcurren los preparativos del posible conflicto. Como sucedió en el siglo XX, volverán a dibujarse alianzas, enemistades o intentos de esa difícil neutralidad que la Argentina adoptó en los años 1940, cuando declaró la guerra a la Alemania de Hitler en el momento oportuno para no comprometerse ya que ese acercaba la derrota final del nazismo.

Hoy la Argentina está nuevamente en el limbo de los “neutrales”, pero de los neutrales amistosos, ya que Alberto Fernández le dio la mano a Putin mientras expresaba su deseo de que este país fuera “la puerta de entrada” de Rusia en America Latina. Fernández quizá soñaba que, con esa amistad, nos aseguramos que Rusia no nos mande un bombardero, sino que nos elija protagonistas de sus intercambios comerciales. Es evidente que nuestro país no tiene relevancia alguna en los escenarios que hoy se incendian en el oriente europeo.

Regionalismo. ¿Tiene la Argentina alguna importancia en las políticas regionales? En estos días, observó la renuncia de Nicaragua a la Organización de Estados Americanos como si se tratara de un acto que no tuviera consecuencias severas sobre el futuro más inmediato de América Latina. Muchos pensarán que, de todos modos, Nicaragua está lejos y no pesa demasiado en los balances del comercio exterior argentino ni en otro rubro que nos afecte. Tal perspectiva es la que corresponde a un pequeño país, que desea tranquilidad fronteras adentro. Ha pasado un siglo desde las gestiones pacifistas del ministro de Relaciones Exteriores Carlos Saavedra Lamas, que recibió por ellas el premio Nobel de la Paz.  

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Para decirlo brevemente: estamos en el limbo, con la creencia de que ese limbo nos asegura una difícil neutralidad, la amistad con todo el mundo y saludar con el mismo apretón de manos a Biden, a Putin y a Ortega. La neutralidad no es una política que debe ser sistemáticamente rechazada. Sin embargo, tendremos que demostrar gran habilidad e inteligencia para ser amigos de Biden y de Ortega al unísono. La situación es dificilísima para la política exterior de un país que, por suerte, no tiene mayor importancia. Si la tuviera, tanto en el campo geopolítico como en sus dimensiones territoriales y demográficas, las cosas no serían tan fáciles. Alberto Fernández debe agradecer al destino y a nuestra historia que no seamos Brasil, el país más poderoso de America Latina junto a México. Nuestras responsabilidades serían mucho mayores en el campo internacional y Alberto no podría obsequiar a Putin con la misma sonrisa cordial que registró la fotografía de su encuentro con el jefe ruso.

Seguimos jugando en el segundo patio, con dirigentes apropiados: ahí Cristina es una sabia

Divisiones inferiores. Estas circunstancias geopolíticas, demográficas y geográficas nos permiten seguir jugando en el segundo patio, con dirigentes apropiados a ese lugar secundario.

En ese segundo patio, Cristina Kirchner es una sabia. En uno de los actos a los que asistió en estos días, supo diferenciar con precisión académica la política real de sus expresiones simbólicas. Dijo de forma exacta y sin floripondios: “Que te pongan una banda y te den un bastón vale poco sin otros apoyos que no tienen nada de simbólico, aunque puedan parecer sorprendentes...” Una frase lisa y llana, para que la entienda todo el mundo, incluido Alberto Fernández, que aprendió que ni el bastón ni la banda te otorgan lo que no tenías antes de llegar a la Casa de Gobierno.

La enseñanza de la politóloga Cristina Kirchner tiene, sin embargo, gran peso teórico, porque advierte la diferencia entre la realidad y todo lo demás. No solo quiso que lo aprenda Alberto Fernández sino todos los que alimenten pretensiones, y se podría leer del siguiente modo: “Aunque con tus manos toques los símbolos, no tienes el poder”.  Néstor, su marido, se lo hizo aprender con el ejemplo cuando, gracias a Duhalde, llegó a presidente. Se conformaba menos con los atributos y el correspondiente despacho blanco que con los apoyos que cuidó siempre y, si en algún caso se debilitaban, eran expulsados de ese despacho sin más trámite.

Poco inclinado a la teoría política y hombre práctico para tomar decisiones y cumplirlas o hacerlas cumplir, Néstor Kirchner simplemente lo pateó afuera a Duhalde. La política conoce poco los agradecimientos, ya que Néstor, desconocido y minoritario, llegó porque Duhalde resolvió con habilidad el primer capítulo de la crisis del 2001 y abrió las siguientes elecciones presidenciales donde el casi desconocido Kirchner tuvo su consagración. Duhalde es un hombre inteligente, pero no supuso que lo iban a ningunear como le sucedió. Alberto Fernández fue testigo de esa ofensa. Y aprendió la lección porque siempre fue un buen discípulo, desde aquella lejana época en que las leyes le importaban más, porque era profesor adjunto de la cátedra de derecho penal del gran jurista Esteban Righi.

Tenemos dos obsesiones: la inflación y la inseguridad, que son problemas materiales

Entretenimientos. Mientras tanto, las disputas proliferan, aunque se mencione muchas veces la palabra “dialogo”, como si el sustantivo fuera un mantra, que basta rezar para evitar el conflicto y conseguir un buen acuerdo que concilie los variados intereses y pretensiones. ¿Quién se atreve a negarlo?

En la contracara del venerado diálogo, se discuten los nombramientos. Los del Poder Judicial, en primer lugar, porque todos temen las consecuencias de que se sienten “enemigos” en los tribunales. Juntos por el Cambio y el Frente de Todos se pelean por las designaciones y sospechan unos de otros.

La poderosa máquina que dirige la vicepresidente también manifiesta su deseo de ampliar el número de miembros de la Corte Suprema. Tal generosa ampliación en la cumbre de uno de los tres poderes de la república podría simplificarle a Cristina sus enredos judiciales. Es, evidentemente, una ampliación que tiene poco que ver con el perfeccionamiento institucional y más con la tranquilidad de los dirigentes, que desean evitar juicios. Como presidente del Senado, Cristina confía que, de ampliarse la Corte, podría asegurarse un mejor trato.    

Elecciones. Cristina prepara su regreso en 2023. Para apoyarse, no elige solo los resultados de su gestión en el gobierno sino el ejemplo de un gran líder latinoamericano: si Lula vuelve a la presidencia de Brasil, se formaría un bloque imbatible.

Para dar densidad a las próximas internas peronistas, el chaqueño Capitanich, bien conocido por haber sido dos años jefe de Gabinete, además de senador y gobernador del Chaco, se presentaría en las PASO, con dos objetivos. Uno, en primer lugar y a corto plazo, a fin de darles verosimilitud a las primarias del Frente de Todos, ya que no hay elección verosímil sin competidores, aunque sepan de antemano que lo más probable será su derrota; otro, en segundo lugar, porque una campaňa en las

primarias colocaría a Capitanich en la lista de espera de los futuros presidenciables. Lousteau hoy se mueve con el mismo cálculo. En Juntos por el Cambio, los que anuncian su candidatura no lo quieren a Milei. Desde la Coalición Cívica, Carrió declara que tampoco lo quiere a Macri como candidato presidencial. Y la vicepresidente no quiere competir con nadie.

Por su lado y justo ahora, a María Eugenia Vidal se le ocurre decir que le gustaría ser presidente y que entrará en la próxima carrera. Ella tan dura como el metal, pero tan dulce cuando sonríe ante un niño o un abuelo, tan cariñosa con los pobres, es la representación mediática de un ideal femenino. Con maquillaje simbólico o real, es más brava que los catchers de Titanes en el Ring. Si las mujeres han cambiado, Vidal es una prueba. Dulce y dura, una mezcla que todavía los hombres no han podido imitar.

Un poco más alejados de los visibles escenarios donde se juega el destino político, los productores agrarios argentinos marchan por las retenciones. Anticipan que, si se vienen las guerras, lo que ellos cosechan será fundamental como recurso alimentario en todo el planeta, ya que la fértil Ucrania quedará perforada por las bombas. La experiencia anterior de otros agrarios les ha enseñado que la guerra no es un mal dato para quienes, lejos de las trincheras, producen alimentos. Sus antepasados de los años 1930 y 1940 salieron enriquecidos de la guerra que dejó en ruinas a Europa y vastas extensiones occidentales de la URSS.

La Argentina está en el limbo, y la lejanía nos engaña. A un intendente del Conurbano se le ocurre dar consejos a los jóvenes sobre cómo debe ser consumida una droga. Imagina que estamos en Holanda hace cuatro décadas y que el próximo paso será una ordenanza municipal para regular el consumo de marihuana en los boliches. No en vano, durante un siglo, la Argentina creyó que era un país “a la europea”. Sería conveniente que hoy mirara nuestros números, el de la deuda, por ejemplo, y cayera a tierra. No somos Europa. Los argentinos tienen dos obsesiones: la inflación y la inseguridad, que no son efectos psicológicos sino problemas materiales.

Es errado el diagnóstico que conduce a proponer políticas holandesas a nuestros problemas con el consumo de drogas. Un municipio del Conurbano no se parece en nada a los barrios de Ámsterdam ni a los suburbios de las grandes ciudades británicas. Pegada al pulcro barrio de capas medias, sin ironía llamado Flores, la 1-11-14 lo prueba con sus índices de pobreza, exclusión, adolescentes semialfabetizados y violencia.