CULTURA
Balance y futuro

Tristán Bauer: “En enero reabrimos Tecnópolis”

A un año de asumir, el ministro de Cultura de la Nación dialogó con PERFIL para dar cuenta de su gestión durante la pandemia y adelantar sus proyectos para el año próximo.

20201220_tristan_bauer_cultura_gzaministeriodecultura_g
Tristán Bauer. El cineasta y ministro de Cultura de la Nación atendió a PERFIL en el Centro Cultural Kirchner, su sede de trabajo hasta enero. | gza. ministerio de cultura

El ministro de Cultura de la Nación, el cineasta Tristán Bauer, cumplió un año en funciones. En el Centro Cultural Kirchner, su sede de trabajo hasta enero de 2021, cuando se trasladará por una temporada a Tecnópolis, se enorgullece de la vista que ofrece la Cúpula a Puerto Madero, la Reserva Ecológica y el Río de la Plata. “Cuando esto se construyó, se criticaba la inversión, pero ahora es de todos”, dice. A inicios de noviembre, luego de haber acompañado a la comitiva presidencial que despidió al ex presidente boliviano Evo Morales en el paso fronterizo de La Quiaca, en Jujuy, Bauer debió aislarse por más de diez días en su casa porque uno de los funcionarios (Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación) dio positivo a coronavirus. “Creo que se lo agradezco a Gustavo, porque me sentía en una vorágine y en esos días de aislamiento pude recuperar el aliento”. Pide que lo tuteen. “Si no me ofendo”, bromea.

—En enero te mudás a Tecnópolis. ¿El centro sanitario se desmanteló? 

—Ya cerró sus puertas. Allí se recuperaron más de 1.600 pacientes, y en este momento está toda la etapa de sanitización, de desarme, para poder abrir en enero. Vamos a abrir el día de Reyes; será una apertura cuidada, en los espacios exteriores, y con mucho cuidado en todo el tema de ingresos. No va a ser una apertura general, sino que se va a sedimentar en cinco o seis lugares, que es lo que estamos diseñando ahora como cápsulas cerradas con algunos eventos artísticos, otros de características científicas, la muestra de los dinosaurios. 

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

—¿Y en las instituciones que dependen del ministerio y que no tienen tanto espacio exterior la reapertura va a ser más lenta?

—Bueno, lo que hay que ir viendo es cómo se va desarrollando la pandemia, la curva epidemiológica, cómo cada jurisdicción va abriendo o cerrando y en ese proceso ir tomando decisiones. 

—¿Cuánto cambió la pandemia los objetivos que tenía el Ministerio de Cultura para 2020?

—Me acuerdo de que cuando asumimos hicimos una celebración aquí donde estamos en este momento, también reabrimos Tecnópolis, con más de medio millón de visitas en un día; estábamos haciendo el concierto inaugural de la Sinfónica Nacional, aquí en La Ballena. Y ese día hablé con el ministro de Salud, Ginés González García, a ver cómo estaba la situación porque me preocupaban las noticias y nosotros teníamos la sala llena como siempre, las 1.700 butacas ocupadas, y él me dijo: “Hagan este concierto pero tengan en cuenta que durante mucho tiempo va a ser el último concierto que puedan hacer”. Y la verdad es que yo imaginaba un escenario mucho más breve en el tiempo, pero fueron todos estos meses y sí, por supuesto, nos obligó a redefinir todos los programas, a redefinir la organización del ministerio y a redefinir también los presupuestos. Esto sin modificar las dos banderas fundamentales con las cuales asumimos la gestión, que son la bandera de la solidaridad y la de la diversidad cultural, pero todos los proyectos que teníamos en carpeta, que habíamos desarrollado para el Año Belgrano, para el Año Beethoven, todo eso tuvimos que redefinirlo e ir a una etapa fundamentalmente de asistencia al sector. Aquí y en todo el mundo, las industrias culturales han sido las más vulneradas por la pandemia y eso nos obligó a analizar las situaciones desde la perspectiva de la ayuda, de la asistencia. 

—¿Están conformes con la ayuda que pudieron brindar?

—En términos económicos podemos separar dos grandes números. Las ayudas que se dieron sobre todo mediante el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar Extraordinario (IFE) desde el gobierno nacional para el sector cultural y lo que hicimos nosotros desde el Ministerio de Cultura. Si hacemos un análisis de los dos grandes grupos, la inversión fue de 12 mil millones de pesos, 9.400 millones del gobierno nacional y 3.300 millones desde el Ministerio de Cultura con acciones específicas. Esto nos dio para acercarnos y ayudar a más de cien mil artistas, 5.569 empresas culturales y 5.524 espacios culturales. 

—¿Hubo ampliaciones presupuestarias para afrontar la pandemia?

—Nosotros teníamos el Presupuesto de 2019, de casi 6 mil millones de pesos, y ese presupuesto es el que se amplió. Para la pandemia, las ampliaciones presupuestarias alcanzaron los 3.300 millones de pesos. 

—¿Para 2021 tienen dos planes, uno con pandemia y otro sin pandemia? 

—Lo que tenemos ahora es el horizonte de la vacuna. Hubo una primera etapa, esa etapa de mucho fervor en la cual nosotros asumimos, reabrimos el Centro Cultural Kirchner, Tecnópolis, los conciertos. Vos venías acá el día en que celebrábamos el Día Internacional de la Mujer con la muestra que hicimos, y era una energía impresionante. De un día para el otro, tuvimos que cerrar los museos, dar de baja los conciertos y ponernos a trabajar en lo que definimos como la cultura de la solidaridad. Transformar Tecnópolis en algo que ni imaginábamos ni soñábamos: un centro de asistencia sanitaria. También transformar el Museo Malvinas en un centro de producción de máscaras o en el Teatro Cervantes, por iniciativa de los trabajadores, todos puestos a hacer tapabocas, y todos trabajando de manera remota. Esa fue una etapa muy dura y no sabíamos cuál era el horizonte. Después llegó una segunda etapa, donde fue posible empezar a hacer conciertos sin público. Entonces muy rápidamente nos pusimos a grabar obras de teatro en el Cervantes y aquí en el Kirchner; con la Televisión Pública grabamos unos conciertos realmente extraordinarios. Y después cuando fueron saliendo los protocolos comenzamos las actividades. Ahora tenemos por delante la temporada que estamos trabajando con las distintas cámaras del sector cultural, queremos ir monitoreando y avanzando todo lo que podamos. Con el horizonte de la vacuna, hay ahora dos palabras que son rectoras para nosotros que son producción y trabajo, ir saliendo de la asistencia. 

—¿Cómo sería esa etapa?

—Apoyando la reapertura de teatros, la reapertura de temporadas, la reapertura de los museos, las salas de conciertos y de la actividad audiovisual. No quedarnos en la asistencia sino ya empezar a mover industrialmente la cosa, que es lo que nos interesa en esta etapa. Siempre en esta situación tan compleja de no tener un horizonte del todo claro, porque cuando uno monitorea lo que está pasando en Roma o en París se encienden todas las alarmas. Por supuesto que estamos muy atentos a eso. Y ojalá que esto de la vacunación se dé como lo imaginamos ahora. 

—¿Está definido el Presupuesto de 2021 para el Ministerio de Cultura?  

—Ya tenemos un presupuesto, que está en torno de los 9 mil millones de pesos, creo que un poquito más. Con eso estamos diseñando estos planes que, como les digo, apuntan a ir saliendo de esta fase de asistencia y yendo a producir trabajo y a reaperturas. 

—¿Qué pasa si llega la tan temida segunda ola?

—Y bueno, tendríamos que revisar, hay que estar muy atentos. Ahora tenemos esto, hay que ir viendo y ser súper responsables. 

—¿En las provincias el impacto de la pandemia en el sector cultural fue mayor? 

—Con el Consejo Federal de Cultura encontramos un problema enorme, gravísimo, que no lo vamos a revertir en nuestros cuatro años pero que sí nos hemos propuesto avanzar sobre eso, y que es esa hiperconcentración en ciudad de Buenos Aires del Ministerio de Cultura de la Nación. Por eso tengo que agradecerle mucho a Diana Saiegh pues, con las becas del Fondo Nacional de las Artes, trabajamos en esta línea de federalizar el Instituto Nacional del Teatro, el programa Puntos de Cultura. Era fácil para el artista que vive en la Ciudad de Buenos Aires caminar, ir hasta el FNA o con la conectividad que tiene conectarse con una página web, y era algo muy distinto si vos estabas en alguna provincia como Catamarca, o como Santa Cruz, y mucho más si era en zona rural. Tenemos que trabajar para que esta brecha digital se acorte o se termine y que las oportunidades sean verdaderamente para todos. Entonces este tema de la federalización del ministerio es fundamental para nosotros. Otro grave problema que encontramos es la falta de información, la falta de base de datos en industrias donde la informalidad muchas veces estaba muy presente. Aprovechamos el lanzamiento de estos planes para armar esa base de datos, fundamental para la toma posterior de decisiones. 

—¿Recibiste alguna indicación especial o alguna recomendación del Presidente durante este año de gestión?

—Lo único que tengo para el Presidente son palabras de agradecimiento porque cuando vimos que la situación era realmente grave, y que nosotros necesitábamos esta ampliación presupuestaria, tuvimos todas las puertas abiertas y las ampliaciones presupuestarias se transformaron en realidades para poder implementar programas que no estaban previstos, aparte de los programas que lanzó el gobierno nacional como IFE y ATP para el sector de la cultura.

—¿Y te sentís como uno de los funcionarios que funcionan?

—Yo quiero agradecerle a todo el equipo del ministerio porque no es fácil, a los distintos organismos descentralizados y también a Anses, porque nosotros armábamos un plan y al mes el artista o la trabajadora de cultura estaba cobrando esa ayuda, y ustedes saben lo que es mover los elefantes burocráticos, las estructuras del Estado, con trabajadores que están desde sus casas. En tiempo de emergencia quince días de demora se hacen eternos, y les aseguro que en esos quince días ni yo ni muchos del equipo dormíamos, porque sabemos lo que es y sabemos que hay que cumplir con procedimientos que son legales, que son formales, de transferencias, de jurados que se conformaban, que analizaban 30 mil solicitudes con responsabilidad y con tiempos cortos. 

—Hace unas semanas circularon rumores de que ibas a dejar el ministerio.

—No me digan. Les agradezco la información que me están dando. Yo vivo como un vértigo, he vivido este tiempo como un vértigo, no puedo creer que tengamos la Navidad al pie, y en el único momento que he podido parar para reflexionar fue cuando viajamos con el Presidente a Jujuy a despedir al ex presidente Evo Morales, y a partir de ahí nos tuvimos que aislar diez días, y estuve en mi cuarto encerrado y fue como tomar un poquito de distancia y mirar, porque de verdad que después hemos vivido una vorágine. Se dicen tantas cosas, pero renuncia y alejamiento no existieron nunca. Nunca estuvo en los planes. 

—Una de las críticas más habituales que se hacen a las políticas del ministerio es que son populistas y asistencialistas. 

—Respecto del asistencialismo, creo que cuando un país vive la emergencia que se vivió, eso nos correspondía hacer, y en la medida que se pudo y en un país en crisis como el nuestro, dimos respuesta. Los números son bien claros, y cualquiera puede poner ahí la lupa en cómo se distribuyó en cada uno de los programas. Cuando las críticas son hechas desde un buen lugar, de mi parte son siempre muy bien recibidas; cuando son hechas desde la única intención de la destrucción, bueno, que queden ahí. Vivimos, atravesamos un momento que ninguno de nosotros imaginaba, que nos hizo reprogramar todo y ahora advertimos claramente que tenemos que entrar en una fase de reconstrucción, y que en esa reconstrucción la cultura tiene un rol central, porque la cultura es sanadora y porque lo que nos salva y lo que salva a los pueblos finalmente es la cultura. Y nosotros vamos a poner todo nuestro empeño, todas nuestras fuerzas, en reactivar estas industrias que por razones obvias no pudieron desarrollarse en esta etapa. Hemos aprendido que estamos más sólidos, más fuertes. 

—¿Fue armónica la relación con los trabajadores del área de Cultura? 

—La relación con los trabajadores ha sido como debe ser, de mucho respeto, de una prioridad al cuidado de la salud, y en una situación de pérdida de salario, sobre todo durante los cuatro años del macrismo, que ha sido gravísima, y que vamos a ir buscando solucionar. Quiero dejar constancia de que tengo un enorme agradecimiento a todos los trabajadores porque lo que hicimos se hizo en situación de emergencia, con los trabajadores en su casa, y parece fácil implementar todo esto que te digo pero es de una enorme complejidad donde trabajan todas las áreas transversalmente y se estuvo a la altura. 

—Decías que cuando asumiste sentiste una “energía impresionante” por parte de la sociedad. ¿Cómo se va a recuperar eso? Porque ahora la energía está más bien baja.

—Sueño con que la vacunación nos ayude desde lo simbólico a iniciar una nueva etapa. Que podamos salir de esta, nos estamos vacunando y vamos para adelante, a reconstruir, reconstruir.