El libro no trata sobre el dictador Nayib Armando Bukele Ortez, sino de cómo Bukele signó los destinos del Salvador y, particularmente, del periodista Óscar Martínez. Este nos refiere las circunstancias políticas y las consecuencias sociales que derivaron del gobierno de un alcalde devenido presidente por la adhesión del ochenta por ciento de los votos de sus conciudadanos. Comentaré por tanto hasta dónde la escritura periodística heredera de la tradición del Nuevo Periodismo que se inició con Truman Capote, Hunter Thompson, Norman Mailer en Estados Unidos, con Rodolfo Walsh, García Márquez, Roberto Arlt, Tomás Eloy Martínez, en Latinoamérica, es significativa y de qué. El autor marca los límites dentro de los cuales se desenvuelve esta crónica: “A mis cuarenta y dos años, soy el jefe de redacción del periódico más odiado por Bukele: El Faro”. El periódico puso al descubierto los pactos de Bukele con las pandillas celebrados en 2020,2021, 2022, 2024 y 2025. Bukerle sigue en el poder.
Martínez incluye citas pertinentes de voces reconocidas: “La mucha luz es como la mucha sombra: no deja ver” (Octavio Paz). No son tantas las declaraciones con que Martínez da a su denuncia estatura confesional, pero algunas resultan no sólo pertinentes, sino que se inscriben en la larga nómina de identidad y alcance que Sudamérica y África conocen bien (la vieja Europa ya pasó de esto; ahora languidece por obra de sus propias iniquidades del pasado): y me refiero al origen sacramental y religioso de los recientes jefes de gobierno de centro y Sudamérica. Aspiran a erigirse como mitos, y está visto que apenas alcanzan la mínima escala de falsificadores de creencias deleznables por falsas y, tarde o temprano, condenadas al fracaso. “Un dictador puede iniciarse con una fábula mediocre y un juramento cuasi religioso”. Las vuvuzuelas con que acólitos saludan al mesías aparecen a lo largo de todo el libro: tal vez sean la manifestación más clara de que acallar en vez de aclarar es el único y magro recurso que tienen los desposeídos, quienes viven en la privación y el temor, en la muerte a la vuelta de cada esquina por obra de militares del gobierno de turno, de miembros de maras narcopolíticas o de esa especie de necrosis mental tanto de quienes asesinan como de quienes son asesinados, hay que hablamos del pueblo contra el pueblo.
Arrimando cuanto se puede este texto correcto y nada más que correcto a un testimonio memorable, lejos en el tiempo y en la calidad narrativa de un verdadero escritor como Rodolfo Walsh, que hubiera apelado para referirse a Bukele como un aspirante a Clearco de Heraclea (siglo IV a.C.), pero ya en un mundo sin dioses ni aspirantes a serlo. Un párrafo perdido en este discurso que no resistiría demasiadas páginas, puesto que desde Fanon, Lumumba, Luther King, Mandela, se ha dicho todo y se ha dado todo: los nombrados dieron su libertad unos, su vida otros. La ópera bufa que Bukele ha montado en invocación a Dios ha tenido ya demasiadas puestas en escena con similares. Para comprender de qué se trata este dilema que nos presente Óscar Martínez recomiendo leer La edad de hierro de J.M.Coetzee.
Bukele, el rey desnudo
Autor: Óscar Martínez
Género: ensayo
Otras obras del autor: Los muertos y el periodista; El niño de Hollywood (junto a Juan José Martínez); La bestia; Los migrantes que no importan; Una historia de violencia
Editorial: Anagrama, $ 29.900