miércoles 26 de enero de 2022
CULTURA Novedad
14-01-2022 16:05
14-01-2022 16:05

Se publican en Japón los diálogos de Jorge Luis Borges con Osvaldo Ferrari

Se trata del volumen que compila las charlas que el escritor mantuvo con el periodista, quien lo entrevistó reiteradamente desde marzo de 1984 hasta poco antes de su muerte. En exclusiva para PERFIL, Ferrari rememora estos encuentros y retrata los pormenores del libro.

14-01-2022 16:05

La razón por la cual la figura de Jorge Luis Borges sigue creciendo en el reconocimiento internacional, se encuentra en su vocación y realización de la cultura universal. Ha sostenido en los diálogos que mantuvimos, que cada uno de nosotros debe llegar a ser ¨Cosmopolita: ciudadano del mundo¨; y es justamente a esto a lo que él llegó en su pensamiento y en su obra: a que su pasión por el conocimiento literario del mundo lo hiciera consustanciarse con los distintos países y con su historia. A diferencia de aquellos escritores a los que se los vincula con un determinado lugar o con un determinado paisaje, a Borges se lo asocia con espacios y símbolos universales, y cada país, cada cultura, encuentra su lugar en la cosmovisión borgeana.

Se acercó, a lo largo del tiempo, después o coincidentemente, con su compenetración de las literaturas y culturas occidentales, a las filosofías de la India y de China; llegando a escribir un libro sobre el budismo con Alicia Jurado. Precisamente ese libro llega a ser el motivo por el cual, como expresa en los diálogos, es invitado a conocer el Japón, país al que el viajero apasionado que había en él, arriba con profunda curiosidad, y por el que después de cinco semana de estadía, llega a experimentar un grado tal de admiración y afecto, que hacen que lo distinga quizá dentro de todos los demás países. 

De entre los diálogos de la edición japonesa de las conversaciones entre Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari, que es la única que contiene tres libros en un libro, con los ciento dieciocho diálogos realizados entre ambos, se seleccionan fragmentos de ¨El eterno viajero¨,  ¨Oriente, I Ching y Budismo¨, y ¨Dos viajes al Japón¨.

En el diálogo que se llama ¨El eterno viajero¨, Borges, quien sentía una gran admiración por el Japón, dice: ¨La mente japonesa es muy hospitalaria, usted ve como ellos, sin renunciar a su cultura oriental, ejercen admirablemente la cultura occidental.¨, poniendo como ejemplo que desde los autos hasta las computadoras ¨ellos las hacen mejores¨. En otro pasaje del diálogo, y recordando su primera experiencia en Japón, dice: ¨Si al despertarse uno piensa: estoy en Nara, la antigua capital del Japón, muy cerca está la gran imagen del Buda…es muy grato eso¨ agregando que el lugar está ¨lleno de sugestiones, bueno, como es el Japón para mí¨. Dentro de esa sugestión particular, expresa que conoció ciudades, santuarios, jardines, lagos, montañas del Japón. Sobre la afición de los japoneses al tango, dice: ¨Cuando yo les dije que el tango era casi olvidado en Buenos Aires, que se oía mucho más rock, se sintieron un poco escandalizados¨.

Y en el delicioso diálogo que se llama ¨Dos viajes al Japón¨, Borges dice refiriéndose a su estadía en el país oriental: ¨Qué raro, pensé, estoy en un país civilizado¨. Señala la cortesía de la gente, y en ese sentido agrega aquello con lo que coincidía plenamente; dice que allí: ¨Se entiende que el interlocutor siempre tiene razón¨. Veía en ello el sabio principio de la concordia entre los hombres. Detalla las dificultades que le presenta el aprendizaje del japonés: ¨lo que he aprendido hasta ahora es más bien alarmante¨; ´´Hay nueve modos de contar¨, ¨Además, la palabra varía según lo que se cuenta¨, ¨Hay otro sistema para contar animales¨, ¨Los plurales cambian según el número de objetos, y el número de objetos cambia según los objetos¨, y agrega: ¨Todo me indica que al estudiar japonés estoy entrando en una aventura  infinita …¨. Hacia el final del diálogo concuerda con que los japoneses ¨Están perfeccionando a Occidente¨, agregando ¨Y ojalá siga esa influencia benéfica para nosotros¨.

Mientras que en el diálogo ¨Oriente, I Ching y Budismo¨, sostiene que ¨El descubrimiento de la filosofía de la India y de la China durante el siglo XIX, que prosigue ahora¨. Agregando que: ¨Ultimamente se ha descubierto la literatura japonesa¨, lo que lo lleva a concluir: ¨Todo esto es parte de un juego que deberá hacernos olvidar que somos orientales u occidentales, y que nos unirá a todos. Quizá las fuentes de nuestra cultura sean varias¨.