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domingo 10 marzo, 2019

La auténtica Million Dollar Baby

En la foto sale Hilary Swank. Busca la pose que ensayó, mira a las cámaras y sonríe, mientras con las dos manos sostiene el Oscar que acaba de ganar como mejor actriz de Million Dollar Baby.

por Claudio Gómez

default Foto: CEDOC

En la foto sale Hilary Swank. Busca la pose que ensayó, mira a las cámaras y sonríe, mientras con las dos manos sostiene el Oscar que acaba de ganar como mejor actriz de Million Dollar Baby. Muestra la estatuilla como un campeón de peso pluma que levanta el cinturón al borde del ring. Merecen el reconocimiento ella y la extraordinaria película de Clint Eastwood. Tiene el pelo tirado para atrás, rodete y un vestido azul con toda la espalda al aire. Es su noche. Por eso la foto es toda de ella. Atrás quedó el entrenamiento que tuvo que hacer para poder protagonizar a la memorable boxeadora. Fueron cuatro horas por día, seis veces por semana, en un gimnasio de Brooklyn. Seis meses después había ganado diez kilos de músculos. La actriz, delgada y frágil, ya estaba lista para subir al cuadrilátero y ponerse en la piel de una campeona.

Durante esos meses de entrenamiento tuvo una sparring en la que mirarse: Maureen Shea, una campeona mundial de boxeo que bien pudo haber inspirado otra película. Nació en 1981 en el Bronx. Su padre era detective del Departamento de Policía de Nueva York. Su madre, mexicana, era empleada de una línea aérea. Los dos manejaban el hogar con mano de hierro. En la formación férrea no había espacio para que Maureen practicara un deporte que sus padres no consideraban apropiado para una mujer. Cuando a los 19 años decidió que quería subirse a un ring, se lo ocultó a sus padres.

En seguida se cruzó con otra dificultad: empezó a recorrer gimnasios en Nueva York pero no aceptaban a mujeres. “Había gimnasios que me cerraban la puerta en la cara, una persona me dijo que el boxeo era para quienes habían estado en prisión y que me fuera a mi casa a hornear”, contó Maureen años después. Cuando por fin encontró uno, arrancó su entrenamiento secreto, era una clandestina dentro de su familia.

Ese paso que Maureen se animó a dar de alguna manera le salvó la vida. Por lo menos ella lo definió así. Desde que subió a un ring todo cambió. Es que esa necesidad de boxear se desprendió de una relación abusiva que tenía con un novio. La muchacha necesitaba defenderse, plantarse ante el maltrato. Y esas herramientas las encontró en el gimnasio. Allí descubrió su habilidad con los puños, se sintió segura para protegerse, se valoró. Entonces no paró más. En 2014 logró el título mundial de peso pluma, que todavía defiende.

En la foto siempre sale Hilary Swank. Es la campeona, la protagonista, la ganadora. Pero detrás de la actriz, del éxito de recaudación y del Oscar asoma la historia de una mujer que se animó a voltear prejuicios a las piñas. Una mujer a quien en el ámbito del boxeo se conoce como la auténtica Million Dollar Baby.


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