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Los primeros arcos de Boca: un robo

No hay registros fotográficos. Tampoco filmaciones ni escritos. Pero sí una historia oral que lo valida, y algunos datos que coinciden para homologar la travesura o, dicho de una manera menos romántica, el robo.

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No hay registros fotográficos. Tampoco filmaciones ni escritos. Pero sí una historia oral que lo valida, y algunos datos que coinciden para homologar la travesura o, dicho de una manera menos romántica, el robo. ¿Qué robo? El de los primeros arcos que tuvo Boca. Los primeros de su historia. Los de su primera cancha. No la Bombonera sino la que se ubicaba en la Dársena Sur, a una cuadra de la de River, cuando los dos clubes compartían el barrio, sobre las calles Sengüel (hoy Pérez Galdós), Pedro de Mendoza, Colorado (hoy Caffarena) y Gaboto.

Como sucedió en los tiempos fundacionales de otros clubes, los socios fundadores y primeros jugadores de Boca hicieron todo a pulmón. Solo los convocaba las ganas de darle algún marco legal a sus ganas de juntarse y jugar al fútbol. Así surgió todo, y así consiguieron el terreno en Pedro de Mendoza y Caffarena, que rellenaron y alisaron para que se pudiera jugar. Después de eso, cuando el campito se parecía más a una cancha, tuvieron que buscarle arcos. El dinero, por supuesto, escaseaba. Entonces, varios de los fundadores, liderados por los hermanos Juan y Teodoro Farenga, viajaron de noche hasta el Correo Central (hoy el Centro Cultural Kirchner), en ese tiempo una gigantesca obra en construcción, y se llevaron cuatro tirantes de madera. Dos de siete metros de largo, y otros dos más cortos, de dos y medio.      

“Había que conseguir tirantes. Y mi viejo fue hasta el Correo Central que en ese entonces se estaba construyendo y se cargaron de noche al hombro los travesaños”, recordó Juan A. Farenga, el hijo de uno de los fundadores de Boca, en una entrevista publicada en Infobae hace algunos años.

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Los recuerdos a veces distorsionan sucesos o realidades. Más si esos recuerdos, en realidad, son recuerdos de conversaciones o de testimonios. Pero más allá de eso, los datos coinciden: Boca armó su primera cancha, de manera precaria, en 1905. El Palacio de Correos y Telecomunicaciones de la Ciudad de Buenos Aires, una obra monumental que se inició durante el gobierno de Juárez Celman en 1888, pero debió interrumpirse por la crisis económica de 1890, relanzó su construcción en 1905 con nuevos fondos. Ahí, en aquellos días de esa megaobra que se reabría, los fundadores de Boca consiguieron lo que querían. “Me acuerdo que también me dijo que ahí trabajaba el capataz, que era amigo de ellos. Es probable que él se lo haya dado”, agregó el hijo del fundador.

De hecho, en el acta más vieja que conserva el club, de febrero de 1906, los arcos figuran en el temario. No por los palos, sino por la red. “El señor Farenga dice que habiendo conseguido un amigo para que teja la red sin cobrar un solo peso, propone que se reúna la suma de dinero necesaria para comprar el hilo, moción que es aceptada por todos, excepto por J. Brichetto, que donara el material necesario. Cerezo donará las agujas para tejerla y Pedro Sana traerá un pedazo de red que servirá para las circunstancias”.

No fue por esos cuatro tirantes que faltaron, sino por las reiteradas crisis y cambios de gobierno, que el Palacio del Correo se inauguró recién en 1928. Boca, a esa altura, se había mudado varios veces. Y ya era uno de los grandes de Argentina y del continente.