miércoles 17 de agosto de 2022
DOMINGO el rol de los relatos

Diseñar un país y sus mitos

24-07-2022 02:41

El diseño del mundo propone una concepción holística del diseño demostrando que es un proceso que va más allá de una disciplina. Está presente en nuestras vidas consciente o inconscientemente. Ampliar la mirada para entender el detrás de escena de nuestras interacciones y experiencias cotidianas nos va a permitir encarar los problemas desde una perspectiva diferente y generará oportunidades para mejorar nuestro entorno.

Izando las banderas de la simpleza, la empatía, el pragmatismo y la flexibilidad; la intención es hacer visible lo invisible reflexionando y brindando herramientas útiles. Analizar y conocer cómo se configura aquello que vivimos es la mejor forma de encontrar oportunidades y proyectar mejoras en nuestro día a día, ya sea a nivel personal como profesional. (…)

Entre 2014 y 2015 tuve la suerte de vivir y estudiar unos meses en Barcelona, en pleno período de crisis entre Cataluña y el gobierno central español que derivaría en un referéndum independentista y en la crisis política y social de la que seguramente alguna vez escucharon hablar. Llegué al país unas semanas después de la consulta independentista del 9 de noviembre de 2014, en la que el 80% de los votantes eligió que Cataluña se convirtiera en un Estado independiente de España. Para mi sorpresa inicial ante la contundencia del resultado, compañeros y profesores me aclararon que en la consulta popular solo había participado el 32% de la población, ya que los sectores no independentistas la consideraban ilegítima.

El punto es que estar presente en ese proceso, observar las banderas catalanas o las españolas colgadas de los balcones, ver la forma en que los discursos se iban transformando y escalando en cuanto al nivel de conflictividad, me llevó a pensar mucho sobre el rol de los relatos en la política y la historia. Y especialmente en la forma en la que el diseño tiene un lugar en esos relatos. 

Antes de seguir, es importante aclarar que estoy lejos de ser un experto en este tipo de cuestiones y que existe una vasta bibliografía en disciplinas históricas o incluso en la ciencia y la comunicación política. Por eso prefiero contarles una historia más personal. 

Hagamos juntos el ejercicio de viajar al pasado y visualicemos los actos del colegio primario y secundario en las fechas patrias. En Argentina, el 25 de mayo se celebra el primer gobierno patrio. Gobierno patrio del que participaban todas personas que hasta hacía unos años habían jurado lealtad a la corona de España, pero bueno, detalles… La independencia iba a tener que esperar un poco más de un lustro, hasta el 9 de julio de 1816. 

Ya un poco más lejos del primario, empecé a interesarme en todos aquellos mitos que nos transmitieron de chicos en esos actos escolares. El “pueblo agolpado frente al Cabildo” no era tan así. En la plaza del 25 de mayo de 1810, en realidad, estaban los vecinos más acomodados y que se interesaban por el devenir de los asuntos políticos. Tampoco era tal la heroica armonía y el apoyo incondicional entre los patriotas. Moreno y Saavedra, por decir un ejemplo, no se podían ni ver, a Belgrano lo mandaron al norte con una mano atrás y otra adelante, y Castelli se fue a Córdoba, donde fusiló al ex virrey Santiago de Liniers. Si nos adelantamos un poco, a San Martín lo dejaron bastante solo cruzando los Andes, sin caballos y con un par de mulas, y dicen que buena parte de ese trayecto lo hizo en camilla. 

El punto no es seguir hurgando en los mitos, secretos y polémicas de la historia argentina, que los hay a montones, sino más bien entender la importancia de esos relatos. Dejando atrás la etapa de niño crédulo de la historia edulcorada de los actos escolares, pero también la de adolescente que busca desmentir la historia oficial, me encontré en un proceso de intentar comprender por qué nos cuentan la historia como nos la cuentan.

Fue entonces cuando descubrí que la vida en sociedad está llena de relatos y que esos relatos son necesarios. Diseñar un país es también diseñar sus relatos y mitos. Los Estados Unidos lo hicieron con la idea de que los peregrinos que se escaparon de Europa lograron establecer nuevos sistemas de gobierno que priorizaban la igualdad. En Argentina nos enorgullecemos de ese valiente país que se defendió del gran imperio español y ayudó a liberar a toda América.

Esos relatos –ciertos, exagerados, inexactos– son necesarios. Especialmente porque estructuran y transmiten una identidad. Y tendrán más sentido cuanto más se acerquen a la realidad y más estructuren los comportamientos de las personas que viven en esa sociedad. 

El diseño de narrativas no solamente se aplica a los países. Tener una narrativa propia hace que nuestra historia personal cobre sentido y llegue mejor a quien se la estemos contado.

*Autor de El diseño del mundo, editorial Galerna. (Fragmento).

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