Se da hoy una situación singular:
tanto Eduardo Duhalde como el economista de FIEL Daniel Artana, quienes estuvieron en
veredas opuestas en 2002, creen que el dólar debería subir. Ambos lo ven en torno a $ 4,
aunque el ex presidente llegó a tirar públicamente $ 4,40. FIEL y los industriales, la ortodoxia y
el movimiento productivo (duhaldismo) suelen disentir en temas económicos de fondo, pero en este
caso la paradoja es que aparecen en la misma vereda frente al padre del dólar "bajo": Néstor
Kirchnner.
El dólar subió casi un 10 % en el año, cerrando cerca de $ 3,50. Entre 2007 y 2008,
especialmente en el primero, la pérdida de competitividad real fue alta por la inflación, no
reconocida por las estadísticas. Sin embargo,
se fue instalando una expectativa clara entre la gente y las empresas: el dólar subirá en
2009. Guillermo Moreno trató de usar su método heterodoxo para "regular" la demanda de
dólares (llamadas telefónicas, presiones), hasta que la gente de Banco Central decidió interceder
con un mensaje claro a la presidenta Cristina Fernández: "Si se siguen esas prácticas, vamos a
comprar la corrida que queremos evitar".
El Gobierno castigó durante un tiempo a los ruralistas con un dólar cerca de $ 3, y luego lo
empezó a soltar un poco. Pero fue administrando la suba, mientras la incertidumbre (local e
internacional) aceleraba la fuga de capitales y la pérdida de reservas. En realidad, la salida de
dinero se financia en el colchón que brinda el saldo comercial positivo, el cual –aún
achicándose- sigue brindando cierta tranquilidad.
El Banco Central maneja la teoría del "deslizamiento": para no generar pánico,
como consecuencia de un salto brusco hacia arriba, lo va llevando de a poco en la creencia de que
lo peor sería abrir la caja de Pandora con un salto de golpe.
Sin embargo, sus funcionarios reconocen que "el tipo de cambio de equilibrio es
sustancialmente mayor que el de un año y medio atrás".
Hay una cuestión a esta altura evidente: los dólares serán escasos en 2009. Por eso el
blanqueo de capitales.
La nota completa, en la última edición de la
Revista Fortuna
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