ECONOMIA
Crisis industrial

Lácteos Verónica pidió el concurso preventivo y busca evitar la quiebra

La histórica empresa santafesina con deudas por casi $16 mil millones paralizó sus tres plantas, dejó de pagar salarios y acumula miles de cheques rechazados. La crisis afecta a unos 700 trabajadores y productores tamberos.

Verónica en crisis y cerca de la quiebra.
Verónica en crisis y cerca de la quiebra. | X

La crisis industrial sumó un nuevo capítulo con Lácteos Verónica, una de las compañías tradicionales del sector lácteo argentino, que se presentó en concurso preventivo de acreedores luego de meses de parálisis productiva y problemas financieros. La firma declaró deudas por $15.945 millones y recurrió a la Justicia para intentar evitar la quiebra.

La situación afecta a las tres plantas que la empresa posee en Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi, donde la producción quedó prácticamente paralizada. El deterioro también alcanzó a cerca de 700 trabajadores, que vienen denunciando atrasos salariales y falta de certezas sobre la continuidad de sus puestos de trabajo.

La presentación judicial quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, en la Ciudad de Buenos Aires. El pasivo informado incluye unos $4.745 millones en obligaciones bancarias y más de 2.900 cheques rechazados por alrededor de $11.200 millones, una señal de las dificultades financieras que se fueron acumulando en los últimos meses.

Lacteos Veronica

De procesar un millón de litros por día a paralizar sus plantas

La magnitud de la crisis contrasta con el peso que tuvo históricamente la compañía dentro del sector. Lácteos Verónica llegó a procesar más de un millón de litros de leche diarios y desarrolló una amplia producción de quesos, manteca y leche en polvo, parte de la cual también estaba destinada al mercado externo.

El conflicto no afecta únicamente a los trabajadores. Unos 150 productores tamberos que abastecían de materia prima a la empresa reclaman deudas acumuladas, mientras proveedores y entidades financieras también integran la extensa lista de acreedores. Según estimaciones difundidas durante el conflicto, las obligaciones con productores podrían rondar los USD 60 millones.

Antes de solicitar el concurso preventivo, la compañía había intentado avanzar con un Procedimiento Preventivo de Crisis que contemplaba alrededor de 200 desvinculaciones, aunque la iniciativa no consiguió destrabar el conflicto. Con el correr de los meses se profundizaron la interrupción de la producción, la falta de pago de salarios y los reclamos de los proveedores.

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Frente al escenario laboral, el gobierno de Santa Fe debió asistir económica y alimentariamente a familias de los trabajadores, mientras distintos municipios también intervinieron para acompañar a los afectados. Desde el Ministerio de Trabajo provincial señalaron que la presentación en concurso era un escenario que ya estaba dentro de las posibilidades ante el deterioro de las cuentas de la empresa.

Otra señal de alerta para la industria

La situación de Verónica aparece en medio de un escenario de dificultades para distintos sectores industriales durante el gobierno de Javier Milei, atravesados por la evolución del consumo, los costos productivos y una mayor competencia externa. En el caso de la láctea santafesina, a esos factores se suma una crisis financiera propia que terminó llevando a la compañía hasta los tribunales.

Por el momento, surgió una alternativa limitada para reactivar parcialmente la planta de Suardi. La cooperativa cordobesa Copalac llegó a un acuerdo para operar las instalaciones a fasón y producir leche en polvo, lo que permitiría reincorporar de manera provisoria a alrededor de 30 empleados. Sin embargo, la medida representa apenas una fracción frente al alcance del conflicto laboral y productivo.

El concurso preventivo busca ahora evitar la quiebra definitiva de Lácteos Verónica y abrir una instancia de negociación con bancos, productores, proveedores y trabajadores. La incertidumbre, mientras tanto, continúa sobre el futuro de una empresa histórica de la industria alimenticia argentina y de cientos de familias que dependen de la continuidad de sus plantas.

RG/MSS