La morosidad de las familias se metió de lleno en la agenda económica del Gobierno y abrió una disputa sobre qué muestran realmente los números. Mientras Javier Milei rechazó las críticas por el aumento de las deudas impagas y aseguró que los niveles actuales no representan un problema, un informe del Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) advirtió que detrás del freno registrado en junio existen tres factores que pueden sacar de las estadísticas bancarias a personas que continúan endeudadas: la venta de deuda, la reclasificación de créditos como irrecuperables y las refinanciaciones.
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La discusión tomó fuerza después de que la mora del crédito al sector privado cediera una décima en junio y cortara 19 meses consecutivos de aumentos, según datos de la consultora 1816. Por otra parte, el CEC destacó las palabras del ministro de Economía, quien sostuvo, luego de reunirse con los bancos, que la morosidad “definitivamente, a partir de ahora frenó y va a tender a bajar”. Milei también salió a defender la lectura oficial, pero el centro de estudios planteó reparos sobre cuánto de esa mejora responde efectivamente a que los hogares hayan logrado regularizar sus deudas.
La controversia aparece luego de un fuerte crecimiento de la cantidad de personas con problemas para cumplir con sus obligaciones bancarias. De acuerdo con el seguimiento del CEC, en enero de 2025 había un millón de personas con al menos 90 días de atraso, cifra que llegó a 2,4 millones en mayo de 2026, luego de crecer a un promedio del 5% mensual. En junio se produjo el primer retroceso: la cantidad disminuyó 2%, equivalente a unas 60.000 personas.

Milei rechazó las críticas por la morosidad y apuntó contra la política
Milei abordó directamente el problema el viernes 21 de agosto durante el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario. Allí vinculó la situación actual con créditos otorgados anteriormente y rechazó responsabilizar a su gestión: “No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad”, sostuvo el Presidente.
Su explicación puso el foco en los préstamos de 2024 y en las condiciones financieras posteriores. “Se subió tanto la tasa de interés, se frenó la actividad económica, se congelaron los ingresos, los salarios reales cayeron y, como consecuencia de ello, la gente no pudo pagar”, afirmó. Sin embargo, atribuyó ese proceso a factores políticos y sentenció: “La morosidad es fruto del ataque de la política”.
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Milei también relacionó el aumento de los incumplimientos con un cambio en el funcionamiento del sistema financiero: los bancos pasaron de destinar una parte importante de sus recursos al financiamiento estatal a expandir los préstamos al sector privado. “Es una consecuencia natural del cambio de portafolio que tengan morosidad”, argumentó, al tiempo que relativizó la magnitud del problema al señalar que los números de empresas y familias se encuentran “ligeramente por debajo del 12%”.
El Presidente volvió sobre la discusión este martes 25 de agosto en sus redes sociales, donde calificó el debate alrededor de la morosidad como una “opereta” y lanzó fuertes cuestionamientos contra los periodistas que abordaron el tema. La reacción llegó mientras el Gobierno sostiene que la desaceleración de la mora marca una mejora, una interpretación que encuentra una lectura diferente en los datos analizados por el CEC.

En este punto cabe destacar que el informe en el que se baso el presidente para responder en su cuenta de la red social X, tiene una salvedad en donde el autor menciona que no es “un especialista en el tema, con lo cual puede haber errores”, para luego agregar que “la idea no es que tomen este documento como una verdad revelada, sino como un ejemplo de que podemos ser más curiosos”.
Los tres factores que pueden sacar deudores de las estadísticas
El Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) sostiene que existen tres mecanismos que ayudan a explicar por qué puede disminuir la mora registrada sin que necesariamente todos esos deudores hayan pagado sus obligaciones. El primero es la venta de deuda al mercado secundario: durante 2026, según el informe, los bancos vendieron más de 75.000 carteras de morosos a fideicomisos y empresas de cobranza. En esos casos, las personas continúan endeudadas, pero dejan de formar parte de la tasa de mora bancaria informada por el Banco Central porque cambia el acreedor.
El segundo factor, señalado por el CEC como el más importante, es la reclasificación de deudores como “irrecuperables en partidas fuera de balance”. Según el informe, las deudas totalmente previsionadas son retiradas del activo de los bancos a partir del séptimo mes. En junio había casi 800.000 personas en esa situación, 170.000 más que en mayo: un salto del 25% en apenas un mes, equivalente a $650.000 millones adicionales.
El tercer elemento son las refinanciaciones. En los últimos tres meses, la cantidad de clientes refinanciados aumentó 15%. El informe señala que el ministro presentó como positiva la existencia de refinanciaciones con tasas de entre 20% y 25% a tres años que, según los bancos, mayoritariamente están siendo pagadas. El CEC, en cambio, advierte que el mecanismo puede postergar el problema en lugar de resolverlo cuando los ingresos permanecen deprimidos.
Dos formas de medir la mora muestran resultados diferentes
La diferencia se vuelve más visible cuando el CEC incorpora al cálculo las obligaciones que dejaron de aparecer dentro de la medición bancaria tradicional. La tasa de mora “limpia” pasó de 11,05% en abril a 11,99% en junio y mostró un amesetamiento. Sin embargo, la medición que suma los denominados “otros conceptos” y el mercado secundario aumentó de 13,48% a 15,05% durante el mismo período.
Como consecuencia, la distancia entre ambas mediciones se amplió de 2,44 a 3,06 puntos porcentuales. Para el centro de estudios, esa divergencia obliga a mirar más allá de la tasa bancaria antes de concluir que los problemas de pago comenzaron a revertirse, especialmente porque una deuda puede salir del balance de una entidad sin desaparecer para quien debe afrontarla.

El informe suma otro elemento al debate: sostiene que el propio Banco Central explicó que la mejora del ratio de junio respondió principalmente a que el crédito creció más rápido que la cartera irregular, y no a una reducción de esta última. En otras palabras, la proporción puede mejorar por el crecimiento del volumen total de préstamos aunque el monto o la cantidad de deudores con dificultades no disminuyan en la misma proporción.
Tasas, refinanciaciones y la apuesta oficial para que la mora deje de crecer
Frente al problema, Milei descartó una mayor intervención estatal y defendió una estrategia basada en mejorar las condiciones financieras. “Estamos trabajando para ayudar, bajando la tasa”, afirmó en Rosario. Según explicó, menores tasas permitirían alargar los plazos y facilitar la renegociación de las obligaciones, junto con medidas vinculadas con transparencia, información y educación financiera.
El CEC plantea una interpretación distinta sobre el origen de las dificultades. Según su informe, el salto de las tasas y el desajuste monetario posterior al desarme de las LEFI se trasladaron al costo de las tarjetas y los créditos personales. Además, citó un informe de la Universidad Austral y EcoGo según el cual la mora de las familias se quintuplicó en un año, en medio de dificultades de ingresos para afrontar las obligaciones.
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Así, la discusión dejó de estar centrada únicamente en si la mora bajó una décima en junio. Mientras Milei sostiene que el fenómeno no constituye un problema cuantitativo y apuesta a una baja de tasas y a las renegociaciones para mejorar la capacidad de pago, el CEC advierte que la venta de carteras, la salida de créditos irrecuperables de los balances y las refinanciaciones pueden esconder parte del endeudamiento detrás de la mejora del indicador. La evolución de esos componentes será determinante para establecer si el freno registrado representa una reducción efectiva de las dificultades de las familias o un cambio en la manera en que esas deudas aparecen en las estadísticas.
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