La madrugada en Costa Rica se vio interrumpida por una secuencia de terremotos que generaron momentos de profunda tensión en gran parte del territorio nacional. Un sismo de magnitud 5.8, localizado en la zona sur, tuvo una réplica inmediata de 4.4 en la escala de Richter que sacudió a la región central de la nación centroamericana este lunes 24 de agosto.
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI) y la Red Sismológica Nacional (RSN), el episodio principal consistió en dos sacudidas mayores registradas con apenas minutos de diferencia.
La poca profundidad de los hipocentros, estimados en pocos kilómetros, convirtió a los temblores en sacudidas sumamente violentas y cortas, descritas por los habitantes de la capital costarricense de San José como un “golpe seco”.

El investigador de la Red Sismológica Nacional (RSN), Lepolt Linkimer, precisó que “los sismos superficiales que afectan zonas densamente pobladas como el Valle Central son siempre eventos de alto impacto porque se sienten de forma sumamente violenta, al estar tan cerca de la superficie. Costa Rica es un país altamente sísmico y vulnerable a los terremotos por su posición en el margen de convergencia”.
Tras los impactos iniciales, los sismógrafos contabilizaron casi treinta réplicas en cuestión de horas, manteniendo a la población en alerta máxima ante la posibilidad de nuevos eventos de consideración.
“La población debe comprender que la amenaza es permanente y que la única defensa real ante el Cinturón de Fuego es la edificación adecuada y la preparación constante frente al peligro”, advirtió Lepolt Linkimer.
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El fenómeno, caracterizado por su escasa profundidad y una rápida sucesión de ondas de choque, reavivó el debate sobre la vulnerabilidad infraestructural y la constante amenaza geológica a la que está expuesto Costa Rica.
Costa Rica atrapado en el ´Cinturón de Fuego´: Placa del Coco y la Placa del Caribe
El territorio costarricense no es ajeno a este tipo de escenarios extremos. La geografía del país está anclada directamente sobre una de las regiones geológicas más activas y violentas del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta vasta herradura concentra más del 75% de los volcanes activos del mundo y es escenario del 90% de todos los terremotos globales debido a la constante colisión, fricción y subducción de gigantescas placas tectónicas
El director del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI), Esteban Chaves, explicó que “la actividad sísmica que estamos registrando responde estrictamente a la compleja dinámica tectónica de subducción y al fallamiento local superficial de nuestra región. Las placas continúan interactuando y liberando energía acumulada de forma abrupta”.

Asimismo, Chaves sostuvo que “estos sismos principales, acompañados de una densa secuencia de réplicas, son el recordatorio constante de que vivimos en un país hiperactivo geológicamente, donde la corteza terrestre se ajusta de manera continua”.
En el caso específico de Costa Rica, la convergencia y el choque permanente entre la Placa del Coco y la Placa del Caribe generan una acumulación monumental de energía subterránea que, al liberarse de manera súbita, se traduce en terremotos destructivos.
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Hasta el momento no se reportaron víctimas fatales ni heridos de gravedad, aunque sí se registraron daños menores en algunas estructuras antiguas, caídas de objetos en viviendas y cortes temporales de suministro eléctrico en sectores específicos del área metropolitana.
PM / ds