Un experimentado funcionario comentaba días atrás que, en épocas de crisis, el Ministerio de
Economía se maneja con poca gente. La necesaria para definir una estrategia política, tal vez de
comunicación con públicos específicos como la población en general para algunos asuntos y los
mercados para otros. Las empresas, y pocos más. Es necesario, acotaba, una afinada y firme
capacidad de decidir sobre la marcha.
En tiempos de paz, de crecimiento de la actividad y de los índices, los funcionarios del
Ministerio de Economía tienen un problema de agenda. Gran parte del día se la pasan delegando en
secretarios y subsecretarios, agrega este ex piloto de tormentas bravas.
Durante los períodos de crecimiento, además, las estructuras de Economía no dan abasto:
desgravaciones de impuestos, pedidos de regímenes promocionales, encuadramientos, licitaciones,
hacen crujir la estructura profesional y, casi siempre, burocrática.
En la actualidad, con la economía con viento de cola, nada de este escenario dinámico se vive
en el Palacio de Hacienda. Por lo menos en las oficinas que dependen de Miceli. Probablemente por
decisión de Kirchner, el grueso de las políticas económicas hoy pasan por las manos de Julio De
Vido, habitante del Palacio en el Ministerio de Planificación.
Cuando Miceli prefiere hacerse fuerte en las terceras líneas con propia tropa, sin admitir
competencia en las decisiones, Economía no tiene mayor actividad. Mientras tanto, Kirchner acude
directamente a los técnicos, que le inspiran mayor confianza que la ministra.
En tiempo de paz o de guerra, la comunicación entre los propios funcionarios es básica para
cualquier proyecto. Eso no existe ahora. Como tampoco largas filas de empresarios para conversar
con Miceli acerca del futuro.
Es probable que el estilo tribute a las decisiones de Kirchner. Pero la decisión política de
Miceli de realizar cambios que no parecen perseguir otro objetivo que el control político de una
estructura no deja de llamar la atención.
Casualmente o no, en las últimas semanas un sector del Gobierno comenzó a evaluar la
presencia de Miceli en una de las fórmulas para la Jefatura de Gobierno porteño que se dirimirán
también en 2007.