20 sep 2020
ECONOMIA |Mejor ser prudentes
martes 4 agosto, 2020

Una nueva extensión, pero con el resultado cantado

El Gobierno actual corrió al 24 de agosto la fecha límite del canje y con el acuerdo logra despejar los pagos en el corto plazo. No hay un acceso inmediato del país a los mercados de deuda, ni de las empresas, pero se empieza a despejar la incertidumbre.

Guido Lorenzo (*)

Hans Humes, de Greylock, y Laurence Fink, de Blackrock. Capitana. La búlgara Kristalina Georgieva jefa del FMI. Foto: Cedoc
martes 4 agosto, 2020

Argentina anunció hoy que logró cerrar la negociación con el grupo Ad Hoc, Group of Argentine Bondholders y Exchange Bond Holders. La fecha límite ahora es el 24 de agosto. Los mismos grupos que presionaron la semana anterior al ministro para que dialogue y termine de concretar el acuerdo. Falta aún una comunicación de dichos fondos, pero lo descontamos.

Lo que ha cambiado es la fecha de los pagos y aún no se conocen los detalles legales, pero posiblemente se haya mejorado el indenture. El cambio de la fecha de pagos adelantándola unos meses agrega valor presente a la oferta que rondaría los USD 54,9. Es decir, en un punto intermedio entre los 56,3 dólares que exigían los bonistas y los USD 53,3 que ofrecía el país.

Además de los grupos mencionados, se espera que el resto de fondos que no firmaron la carta emitida al ministro se sumen al canje. De esta manera, la adhesión sería alta con casi asegurada participación en el canje ley extranjera. Esa adhesión permitiría alcanzar las CACs y evitar así que queden holdouts.

A nivel local, la mejora de la propuesta arrastrará el precio de los activos en dólares ley nacional que estaban expectantes esperando el igual tratamiento y lo obtuvieron con media sanción en la cámara de senadores.

Esto implicaría un alto grado de aceptación de estos bonistas que, por otro lado, estaban cautivos. La novedad es que esta vez no serían discriminados, excepto los tenedores de letes y otros títulos que podrían verse pesificados al obligarlos a ingresar a un canje de títulos en dólar por títulos en pesos con un NPV 10% inferior descontados al CER + 8% y transformados al dólar MEP.

¿Un canje exitoso?

Si uno mira la adhesión, por supuesto que se logró el objetivo de involucrar a tenedores de los títulos. Por el lado de la sostenibilidad, uno podría objetar que si bien la quita en valor presente fue alta (en torno al 30% promedio), el país sigue comprometido con pagos a futuro muy elevados. Más de 10 mil millones por año en el período 2025-2035. Sin haber tenido quita de capital, el país seguirá mostrando guarismos elevados de endeudamiento.

Argentina tiene pagos por 10 mil millones de dólares por año entre 2025 y 2035.

Al haber muy poco recorte efectivo de capital, los ratios de endeudamiento siguen elevados y la dinámica de la deuda podría verse complicada si no se afronta el desafío de crecer, reducir la tasa a la que se lograría el roll over de esta nueva deuda y revertir el signo del déficit fiscal.

Más allá de esto, el Gobierno actual logra despejar fuertemente el horizonte de pagos en el corto plazo. La situación de iliquidez ya no sería un problema y la concentración pasaría por garantizar la solvencia. Cuestión no menor que representa un desafío para el país. Más aún recordando que la deuda a producto se encuentra por encima del 90% del PBI.

¿Qué mejorará con esto?

Había que resolver esta cuestión dado que era un tema que hacía inviable empezar a ordenar la macroeconomía y sin el cual, la emisión iba a ser la única fuente de financiamiento. No obstante, no hay un acceso inmediato del país a los mercados de deuda, ni de las empresas, pero sí se empieza a despejar la incertidumbre.

Sobre el lado real de la economía, las perspectivas de inversión aún son bajas, reiteramos la caída de la actividad que esperamos ronde el 15% y, aún así, una inflación en torno al 35%. La gran incógnita, y sobre los que algunos son más optimistas, es respecto a si se podrá reducir la brecha entre los distintos dólares y el oficial.

 

"En nuestra opinión, el dólar paralelo está expresando más un desequilibrio en el mercado de pesos que la incertidumbre respecto a la deuda".

 

Sin dudas es una buena noticia para los mercados de deuda doméstica, pero creemos que es mejor ser prudentes. Argentina abandonó el postulado de sostenibilidad (o al menos resignó mucho) y sigue teniendo los problemas estructurales de hace 10 años a los que se suma un gasto social que cerrará el año ganando 13% en el total respecto a 2015, un nuevo desalineamiento de precios relativos y la necesidad de una recuperación de la economía.

Un buen anuncio en la última semana de agosto, si la cuestión sanitaria está controlada y se presentan medidas de estímulo, podrían darle una nueva oportunidad a un gobierno que venía vapuleado.

Ahora, con un horizonte más despejado, se le exigirá más que nunca el norte que debe adoptar el país.

Ese norte será dictado, en parte, por los propios hacedores de política, pero también por lo que surja de la renegociación, no menor, de los US$ 45 mil millones que aún restan pagar al FMI.

Se trata de una suma que luce imposible de pagar en los próximos años y habrá que ver si se podrá ir sustituyendo con deuda privada. La posición de reservas del país es muy baja y posiblemente obligue a que se establezca un plan de prudencia fiscal y monetaria compartido con el organismo.

El gran desafío ahora será delinear un plan con el FMI.

* Director en LCG Consultora.


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