La escasez de monedas ha mejorado respecto al año pasado pero su
mercado negro continúa: para conseguirlas los consumidores del segundo cordón del conurbano deben
acudir a combos que incluyen desde golosinas hasta artículos de librería. La promoción más
extendida en paradas de colectivos y trenes es una bolsa con $8 en monedas más 2 alfajores por
$10.
Las estaciones de tren bonaerenses con más afluencia de pasajeros
son las más fértiles para la venta de monedas al menudeo. Según pudo constatar Perfil.com, en la
localidad de San Miguel hay numerosos puestos en la estación Lemos (ferrocarril Urquiza) y San
Miguel (ferrocarril San Martín). En José C. Paz se repite la historia; en los alrededores de la
estación se cuentan fácilmente más de 10 puestos.
En todas hay en su entorno un intenso tráfico de colectivos. La
venta puede presentarse disimulada en kioscos que la anuncian con carteles o bien, en puestos
ambulantes dotados de una mesa pequeña donde se exhibe las mercadería en bolsas.
El Banco Central (BCRA)
destinó al mercado 491,3
millones de monedas en los primeros 7 meses del año para abastecer al mercado, casi el doble
respecto al mismo período del año pasado, y estableció una red de 40 sucursales bancarias con
atención preferencial para otorgar cambio. “La situación de escasez mejoró mucho respecto al
año anterior”, dicen voceros del Central consultados.
En las terminales porteñas la obtención de cambió mejoró. Durante
el primer sementre, el BCRA repartió monedas en los tres puntos de mayor circulación: Constitución,
Once y Retiro, donde en conjunto se entregaron más de 43,3 millones de monedas.
Sin embargo, el problema se encuentra en el segundo cordón del
conurbano. Allí los mercados negros se encuentran instalados como
un intermediario habitual que, al mismo tiempo aporta ingresos a comercios.
Graciela, una vendedora de la estación Lemos, contó a este medio
que en una semana regular vende entre 15 y 20 paquetes. “La ganancia está en vender los
alfajores y la comisión que le saques a las monedas, yo les saco el 5% más o menos”,
dice.
La reventa funciona centralmente acompañada de alfajores, aunque
algunos puestos grandes las combinan con gomitas, máquinas de afeitar, turrones y hasta chipá, para
este último se cobra un peso de recargo.
Vendedores consultados concuerdan que la comisión de venta al
público es del 10%, mientras que los “distribuidores” se las venden a ellos al 5%. La
mayoría de los puestos se nutre comprando a líneas de colectivos.
Prohibición. El Gobierno de la provincia de Buenos Aires ha prohibido desde
el 8 de octubre de 2008 a las líneas de colectivos la venta y acopio de monedas. La medida fue
tomada por la Dirección de Transporte bajo el apercibimiento de multas para quienes violen esta
norma.
Según afirma el BCRA, existe una suerte de vacío legal en la
venta de monedas, aunque la entidad la considera ilegal tampoco existe ninguna ley que tipifique
esta actividad ambulante como un delito. Hasta ahora la única norma es la prohibición provincial a
empresas de micros.
(*) Editor de Perfil.com.