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EDUCACIóN / ¿Cómo revertir el abandono escolar en el secundario?
domingo 12 mayo, 2019

Carrera por el futuro

Uno de los grandes desafíos que enfrenta el sistema educativo es lograr que todos los jóvenes completen su escolaridad con aprendizajes significativos y una enseñanza de calidad. Desde hace varios años, una de las preocupaciones centrales está vinculada con el abandono escolar. Si bien los índices de egreso han mejorado desde que el nivel medio fue declarado obligatorio en 2006, un porcentaje importante de estudiantes aún no logra titularse. Frente a este escenario, buscan resolver situaciones que ponen en riesgo la continuidad de los estudios a través del Programa Nacional Asistiré.

por Suplemento Educación

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domingo 12 mayo, 2019

Desde que la Ley de Educación Nacional declaró la obligatoriedad del nivel secundario, el Estado asumió nuevos desafíos y responsabilidades dado que debe garantizar el acceso, la permanencia y el egreso de todos alumnos del país. Pero el derecho a la educación y la universalidad no están garantizadas si no se revierten las causas por las que muchos jóvenes interrumpen su escolaridad.

El fenómeno del abandono escolar es muy complejo y su explicación no responde a un único factor: dificultades económicas y de salud, entornos sociales o familiares poco favorables, la propuesta escolar en sí misma, embarazos en la adolescencia, el trabajo infantil o adolescente, entre otras razones.

Según datos elaborados por la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología (MECCyT), los niveles de egreso han arrojado mejoras desde que el nivel medio fue declarado obligatorio: en 2007, el 40% de los estudiantes lograba graduarse, mientras que, en 2017, el porcentaje se elevó a 51%. No obstante, esta evolución favorable no es suficiente para alcanzar la universalidad.

Para revertir esta problemática que atraviesa al sistema educativo desde hace décadas, una de las apuestas del MECCyT es el Programa Nacional Asistiré. Bajo esta iniciativa, que se desarrolla desde 2018, se pusieron en marcha diversas acciones para intentar dar respuesta a la complejidad del tema y trabajar sobre la prevención e intervención temprana frente al riesgo de interrupción de la escolaridad.

Desde la coordinación nacional del Programa explican que la estrategia principal de esta línea de acción se establece ante el debilitamiento del vínculo de los estudiantes con la escolaridad. El objetivo es detectar las inasistencias reiteradas, que son a su vez un indicador del riesgo de interrupción de la trayectoria escolar.


Una herramienta clave para alcanzar estos propósitos es el trabajo de los promotores Asistiré en conjunto con los equipos escolares, quienes hacen un seguimiento personalizado a los estudiantes y articulan los recursos disponibles en el territorio para que retomen la asistencia regular y sostengan su trayectoria. Se trata, en efecto, de reforzar todo aquello que vienen haciendo muchas escuelas preocupadas y comprometidas con esta problemática, como así también de hacer visible el tema a toda la comunidad educativa, a la que resulta necesario convocar a trabajar con el mismo objetivo. En definitiva, se procura sumar más brazos en esta tarea urgente de asegurar la permanencia y la finalización de los estudios secundarios.

Otro componente fundamental del Programa es la toma de asistencia digital, que genera alertas tempranas ante el riesgo de abandono, con rangos por cantidad y motivo de inasistencias. Ello permite a los equipos directivos visualizar la información en tiempo real, accediendo a los porcentajes de presentes y ausentes, al número de alertas, a las causas de las ausencias y sus justificaciones, y a la evolución de la asistencia a lo largo del año por cada alumno, curso, turno y matrícula total de la escuela.

 

“Hay que evitar poner el foco en la responsabilidad individual o familiar, sino por el contrario, situarlo en la responsabilidad de las instituciones y toda la comunidad en interacción con su trayectoria escolar y otras dimensiones de la vida.”

Primeras cifras

El Programa Nacional Asistiré comenzó a implementarse en 2018 en la provincia de Buenos Aires, en una tarea conjunta con las autoridades provinciales, municipales y organizaciones de la sociedad civil. Durante ese período, se alcanzaron 220 escuelas, a través de intervenciones de diferente índole, entre las que se priorizó la búsqueda de alternativas institucionales educativas con los equipos directivos y distritales.

En ese primer año se identificaron 4.653 alumnos en riesgo de abandono, se trabajó con ellos y, como resultado, 3.169 (68,3%) presentaron una evolución positiva, ya sea porque volvieron a asistir regularmente a la escuela, mejoraron su asistencia o se les gestionó un proyecto especial para regularizar su trayectoria.

Desde este año, en la provincia de Buenos Aires se extendió la cobertura de la toma de asistencia digital a la totalidad de las escuelas secundarias comunes de gestión estatal, sumando 1.776 establecimientos y cubriendo así un total de 2.649 escuelas.

A su vez, este año se incluyeron escuelas de otras cinco provincias: Chaco, Chubut, Corrientes, San Juan y Jujuy, y se espera sumar otras tres el próximo año con el financiamiento del Banco Mundial.

 

“El derecho a la educación y la universalidad no están garantizadas si no se revierten las causas por las que muchos jóvenes interrumpen su escolaridad.”

Historias de inclusión educativa

Esta iniciativa, además de reincorporar a los chicos a la escuela, permite conocer de cerca la historia de sus protagonistas, las causas que conducen a muchos jóvenes a interrumpir su escolaridad y los modos que se implementan para resolver las situaciones complejas.

Walter asiste a la Escuela N° 59 del partido de Merlo, provincia de Buenos Aires. Durante su escolarización, atravesó muchas dificultades económicas, de salud del grupo familiar y de relaciones entre pares, pero consiguió terminar sus estudios y mejorar la convivencia con sus compañeros. Su abuela, Ramona Elena Sánchez, fue quien transmitió preocupación a la escuela, que junto con los promotores de Asistiré y el equipo directivo desplegaron acciones con el municipio para acompañar a Walter del modo más completo posible. Así, gracias al acompañamiento del Programa, de su familia y del equipo escolar, logró promover a 4° año sin adeudar materias.

Lionel y Brandon son hermanos. Viven con su mamá y su papá en Isidro Casanova. Ambos son apasionados por el fútbol y entrenan intensivamente en las inferiores de distintos clubes. Los jóvenes, que concurren a la Escuela N° 171 de Villa Luzuriaga, durante el año pasado tuvieron inasistencias recurrentes a clase. Por un lado, expresaban cansancio extremo producto de la exigencia en los entrenamientos. Por el otro, sentían falta de motivación para seguir estudiando. Las numerosas ausencias y la poca atención en clase generaron una alerta en la directora del establecimiento y el equipo escolar.

Acompañar a los jóvenes y a sus familias, darle sentido a la escuela, mediar en el diálogo entre la familia y la institución educativa, brindarles apoyo escolar, acordar una adecuación para que puedan rendir las materias que adeudan y gestionar becas, son algunas de las intervenciones que se realizaron para que Lionel y Brandon no interrumpan la escolaridad y hoy sigan asistiendo a clases en la escuela de Villa Luzuriaga.

Desde la cartera educativa nacional explican que, más allá de los casos particulares, los buenos resultados se desprenden siempre de un abordaje integral de la problemática a través de los múltiples actores comprometidos actuando de modo articulado.

Para la comunidad educativa, las faltas reiteradas a la escuela se perciben como una problemática significativa para la continuidad de la trayectoria de cualquier estudiante, porque pueden ser síntoma de que algo no anda del todo bien. Al abordar la cuestión del abandono escolar o de las trayectorias intermitentes, el MECCyT hace hincapié en que se debe evitar poner el foco en la responsabilidad individual o familiar, sino por el contrario, situarlo en la responsabilidad de las instituciones y toda la comunidad en interacción con su trayectoria escolar y otras dimensiones de la vida.

“El fenómeno del abandono escolar es muy complejo y su explicación no responde a una única causa: dificultades económicas y de salud, entornos sociales o familiares poco favorables, la propuesta escolar en sí misma, embarazos en la adolescencia, el trabajo infantil o adolescente, entre otras razones.”

Mejorar las oportunidades de vida

Finalizar los estudios otorga autonomía y genera equidad. Los chicos que concluyen el secundario amplían sus márgenes de libertad y construyen ciudadanía. Completándolo, están más cerca de desarrollar una vocación, de acceder a más y mejores oportunidades en distintos ámbitos de la vida, y de contar con herramientas para realizarse como personas.

Nadie a esta altura tiene dudas sobre ello, por tal motivo, el desafío de garantizar el acceso, la permanencia y el egreso de todos los alumnos del país sigue siendo la preocupación principal del sistema educativo. Habrá que esperar los resultados de estas políticas orientadas a fortalecer el seguimiento personal de las trayectorias de aprendizaje de los estudiantes, que permitan generar la confianza de la comunidad en la educación y las condiciones necesarias para que los jóvenes vuelvan y permanezcan en la escuela. El camino a transitar no es fácil, pero el único posible es aquel que busque garantizar una educación de calidad y de alcance universal.


  


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