lunes 21 de junio de 2021
ESPECTACULOS DOC Buenos Aires
24-10-2020 03:23

La cámara y el ojo crítico que testimonian

Del 27 al 31 de octubre se desarrollará la edición 20 del festival. La muestra de cine se verá a través de varias plataformas.

24-10-2020 03:23

Fue Violeta Bava, programadora de muchos festivales internacionales, la primera en decirme que no bajáramos los brazos y que teníamos el propio legado de Céspedes como capital inicial. Tenía razón”. Así explica Roger Koza, director artístico del DOC Buenos Aires, cómo fue posible seguir adelante con la Muestra Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, en esta edición 2020, luego de la muerte de Marcelo Céspedes, el 5 de mayo pasado. Director de cine y productor, Céspedes había fundado y dirigido este proyecto desde 2001, a la par de Carmen Guarini, ambos cabezas de la productora Cine Ojo.

La muestra –o festival– habitualmente utiliza la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, entre otros espacios, donde proyecta, difunde y analiza cine documental de creación, tanto argentino como extranjero. En 2020, la Lugones será un ámbito de reunión, pero a través de la plataforma virtual del GCBA. También serán espacios la página web de DOC Buenos Aires, de DAC (Directores Argentinos Cinematográficos) y del Institut Français Argentine.

Dentro de la programación, están: 4TRO V3INT3, de Raúl Perrone, y Otacustas, de Mercedes Gaviria Jaramillo. Entre otros nombres cuyas obras estarán presentes en esta edición, se cuentan artistas de diversos países y generaciones: Phillip Warnell (Gran Bretaña), Otávio Almeida (Brasil), Maya Connors (Alemania), Florent Marcie (Francia).

¿Qué tienen en común? ¿Qué relación hay entre lo documental y el compromiso social? Guarini expresa: “El género documental no tiene por ‘naturaleza ni origen’ un compromiso social. Pero el cine documental es un encuentro social y político con lo real. Quien define la función que quiere darle a su obra es el autor. Sin duda que acompañar procesos sociales, conflictos políticos, análisis de la diversidad, de momentos de crisis, resulta por demás interesante, porque este cine aporta (o debería) una mirada subjetiva sobre tales elementos. Y en este sentido puede aportar algo más que lo que hacen el periodismo o el informe televisivo. La mirada y el deber de todo documentalista es penetrar lo evidente, la superficie”.

Para esta mirada (en realidad, diversidad de miradas), hay un público, sobre el que Koza reflexiona: “El cine de no ficción argentino es tan variado como el de ficción. Comprobación empírica de mi enunciado: Medium, Responsabilidad empresarial, Río Turbio, Las ranas, 4TRO V3INTE, Adiós a la memoria, todos títulos de este año que confirman cantidad, calidad y diversidad. La recepción del público es variable. En ocasiones, el aturdimiento de la información periodística es tal, que un cine que esté por fuera del imperativo de la evasión es desestimado. El espectador que elige ver un documental ya tiene una valoración del conocimiento, y lo mueve la curiosidad, no solo la distracción. Más que un consumidor, se trata de un buscador potencial. Ver películas que estimulan el pensamiento y doblegan las creencias infundadas es, como mínimo, una práctica tan necesaria como a contracorriente”.