ESPECTACULOS
ADRIAN CAETANO

“La realidad siempre va a superar a la ficción”

Nombre clave del cine argentino, el director de Un oso rojo regresa a las series. Codirige Pacto de sangre, rodada en Brasil y emitida por Netflix. Y filma la biopic de Carlos Tevez.

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Adrián Caetano. Nombre clave del cine argentino, el director de Un oso rojo regresa a las series. | Grassi

Adrián Caetano tiene hoy planes, deseos y buenas noticias. El plan más inmediato es ajustar los últimos detalles de una serie biográfica dedicada a Carlitos Tevez que ya produce Torneos y probablemente exhiba Telefe. El deseo es volver al cine, filmar pronto un nuevo largometraje que sería el sucesor de El otro hermano (2017), una áspera historia basada en la novela Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued. Y la buena noticia es el lanzamiento en Netflix de la impactante serie Pacto de sangre, un intenso thriller rodado en Belén, Brasil, que ya fue un éxito en ese país,  programado por el canal Space.

En Pacto de sangre hay violencia, narcotráfico, fetiches sexuales, corrupción en la política y la Justicia y un sensacionalismo desaforado que lleva al ambicioso periodista Silas Campello (Guilherme Fontes) a mezclarse en una complicada trama criminal. También hay un héroe, el rudo investigador Moreira, encarnado con mucha solvencia por Ravel Cabral.

Caetano dirigió los ocho capítulos de 45 minutos de la primera temporada (ya está confirmado que habrá una segunda) en sociedad con su colega brasileño Tomás Portella. “Yo iba a dirigir solo, pero apareció la necesidad de tener un director brasileño para cumplir ciertos criterios de realización que rigen allá –cuenta el realizador argentino–. La entrada del segundo director fue a pocos días de iniciado el rodaje, sorpresivamente para mí. Por eso no hubo trabajo en conjunto a la hora de la preproduccion y la repartija solo se hizo por locaciones: a mí me tocaron todas las que se rodaron en Belén y algunas pocas en San Pablo. No fue una codirección planeada desde el principio. La decisión del casting, de la mayoría de las locaciones y la supervisión de los guiones ya estaban hechas cuando ingresó el otro director”.

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Caetano empezó a trabajar en el proyecto con el guionista Patricio Vega y el productor y creador de la serie, Lucas Vivo. Partieron de un hecho real –un periodista sensacionalista que gracias al éxito de audiencia pega el salto a la política– y con la intención manifiesta de filmar un policial en la selva. “La idea era rodar en el Amazonas, y a mí me pareció fascinante salir del encierro para contar una historia a cielo abierto”, apunta Caetano.  

Un gran acierto de la serie es el casting, particularmente por el caso de Moreira, el policía solitario, aficionado al alcohol y de muy pocas pulgas que interpreta Cabral. “Yo sabía qué tipo de personaje quería: el policía descreído, rudo, crudo y con humor –revela el director–. Que tuviera algo de Harry el Sucio y algo del personaje de Julio Chávez en mi película Un oso rojo, también. Ese personaje se tenía que ajustar a ciertas convenciones simpáticas que tienen el policial y el western: las del forastero que cae en un lugar que no es el suyo para impartir justicia y que es un tipo solitario y antipático pero quiere resolver el caso a toda costa. Un detective bastante clásico, bah. Reducir a Moreira a un mero policía es poco. Moreira es un detective que quiere solucionar su caso y que nadie lo moleste. Había escenas que indagaban más en el mundo de Moreira y que no quedaron en la edición definitiva de la serie. Pero creo que el misterio que le dio la ausencia de esas escenas ayudó a que crezca su magnetismo”.

Otra de las fortalezas de Pacto de sangre es la elección de las locaciones, en el particular paisaje del nordeste brasileño. El precioso entorno de Belén, capital y ciudad más poblada del estado de Pará, tiene zonas de un parecido notable con el Delta del Tigre y tuvo un papel importante en la trama, según confirma el propio Caetano: “Por primera vez tenía una locación infinita y una producción acorde y consecuente con lo que estábamos haciendo. Y también un equipo técnico excepcional. Había que darle oscuridad a un lugar que está lleno de vida, y lo conseguimos. Ese contraste es lo que hace a la serie diferente, además de sus personajes. Belén es una ciudad increíble, con sus 40 grados de calor constantes, sus tormentas, la presencia tan notable de la naturaleza, de la selva... Creo que todo eso se tradujo muy bien en la realización”.

La posibilidad de trabajar en Brasil apareció después de que Caetano dirigiera para HBO la serie Prófugos en 2012. Su relación con el uruguayo Lucas Vivo se armó antes, cuando hizo otra serie para Playboy TV (Sexo seguro, en 2007) y se mantuvo firme hasta ahora. Juntos le dieron forma a Pacto de sangre, que llega a la pantalla chica en un momento muy especial de la historia brasileña, en coincidencia con el probable arribo a la presidencia del país de un personaje disruptivo, polémico y muy hábil para manejarse en los medios como Jair Bolsonaro. “La realidad siempre va a superar a la ficción, y más hoy, cuando son los medios de comunicación los que transforman la realidad en una especie de ficción para hacerla más increíble –asegura Caetano–. Construyen una realidad con las estructuras de la ficción: les dan suspenso a las noticias, crean teorías sobre complots insólitos, hacen investigaciones llenas de intrigas y traiciones... Pero siempre sin abordar ningún final ni llegar a ninguna conclusión, porque no acabar nunca con una noticia es parte del negocio. En cambio la ficción corre con desventaja: necesita tener un final para no decepcionar al público. La realidad no solo le gana a la ficción en estos días, sino que también ha dejado de construirse sobre bases concretas y fehacientes. Hoy es más fácil manipular la realidad que la ficción”.

“Programan los consumidores”. Director, guionista y productor ejecutivo, Lucas Vivo es el joven fundador (35 años) de Navajo Films, una productora con bases operativas en Buenos Aires, San Pablo y Miami. Dice que la motivación para llevar adelante un proyecto como Pacto de sangre provino de su habitual interés por “los bajos mundos, la violencia y el misterio”. La poderosa Turner se entusiasmó con la idea cuando Vivo la acercó a esa compañía, y ahora existen una temporada estrenada y otra en camino. “La idea de la serie la tuve gracias a una pesadilla: estaba rodeado de cadáveres en una selva y no me podía mover. Era algo asfixiante y opresivo, dos conceptos que luego quedaron plasmados en la serie, por otros motivos muy distintos, pero cerrando el círculo”.

El modelo narrativo de Pacto de sangre se ajusta a la estructura clásica del viaje del héroe. En ese marco, Vivo asegura que se planificó una historia que “no necesariamente estuvo pensada a partir de la actualidad del escenario político brasileño, aunque tenga muchas cosas en común”.

Investigando para la serie, Vivo dice haberse encontrado con “varios  casos en Brasil de gente de origen humilde que, sin escrúpulos y con mucha ambición, llegó muy lejos. El periodista Silas Campello es el exponente fiel de esa realidad –añade–, está dispuesto a todo con tal de llegar a una situación de poder. Es algo que sucede en cada esquina de Latinoamérica, debajo de nuestras narices, los veamos o no”.

Como especialista en el mercado audiovisual de la región, Vivo augura la aparición de futuros competidores de Netflix. “Obviamente, Netflix ya tiene una ventaja importante, pero pronto van a estar desembarcando otras OTT en la región: Amazon, Apple, Hulu... Y los canales de cable tradicionales van a tener que invertir más en producciones originales si quieren competir. El mercado de la producción original se va a ir acelerando y expandiendo cada vez más porque el tipo de consumo mudó hacia el ‘veo lo que quiero y cuando quiero’. Hoy son los consumidores finales los que programan lo que quieren ver”.