sábado 23 de octubre de 2021
OPINIóN #Black Lives Matters
20-06-2020 22:56
20-06-2020 22:56

Afrogermánicos y el Holocausto

20-06-2020 22:56

El Holocausto nos enseña que la exclusión estructural tiene consecuencias y lo que ideologías como la supremacía racial generan al sostenerla intelectualmente. También nos enseña la importancia del amor al prójimo, la reciprocidad y el valor de las sociedades democráticas, donde el trato a las minorías es crucial. Por ello lo acontecido en Estados Unidos con George Floyd puede ser explicado con la historia de la desigualdad.

Ante todo, debemos hablar del racismo científico, seudociencia convertida en política pública del nazismo, que aplicó teorías biológicas a la antropología: la discriminación se convirtió en un discurso (seudo) científico.

En Estados Unidos afirmaban que la esclavitud era natural y la intención libertaria de los esclavos constituía una enfermedad –drapetomanía– y aunque más de un siglo ha pasado, pocos cambios estructurales observamos. Alemania se sumó a estos influjos doctrinarios. La “mejora racial” para lograr “vidas que merecen ser vividas” contrastaba con los afrodescendientes o los judíos y fue 1884 un año trascendental al respecto.

En la Conferencia de Berlín las potencias europeas se adjudicaron las colonias africanas. Alemania “obtuvo”, entre otras porciones, un sector de la actual Namibia. Llegados al territorio comenzaron las matanzas de originarios. Consecuencia: en 1903 un pequeño grupo de Namaqua se levantó en armas. Los Herero los siguieron. Esto produjo el desembarco de 14 mil soldados alemanes poco después.

Aquí comenzó el primer genocidio del siglo XX: de aproximadamente 100 mil habitantes quedaron 15 mil. Murieron por deshidratación, inanición, envenenamiento o disparos. Aquí el origen del término Konzentrationslager, campo de concentración, siendo el exponente africano Shark Island.

Asimismo, el Tratado de Versalles estableció la ocupación de la Renania alemana. El Ejército francés desembarcó más de 40 mil hombres, muchos de origen senegalés. De la unión de estos y las alemanas nacieron unos quinientos niños a quienes Hitler denominó “Los bastardos renanos”, apuntados en Mein Kampf como producto de los judíos. Años más tarde comenzó una operación liderada por el Dr. Fischer, Sonderkomission N° 3, para su esterilización masiva.

La política de Hitler respecto de esta minoría fue errática: no puede afirmarse que el exterminio fuera el objetivo final –como la Solución Final– dado que hubo afrodescendientes en las Juventudes Hitlerianas, pero, como los judíos, no eran considerados ciudadanos del Reich y en 1942 Himmler ordenó un censo de esta población, tal vez para su exterminio.

Entonces, ¿qué nos enseña la Shoá sobre #BlackLivesMatter? Aquí hablamos de equidad, de violencia institucional y permisiones históricas que han consentido prácticas violatorias de los Derechos Humanos. La población carcelaria de Estados Unidos aumentó en treinta años más de un 300% –supera el 20% del total global– y si bien los afrodescendientes representan cerca del 12% del país, son un tercio de los encerrados. Esto se llama sobrerrepresentación estereotipada.

Veámoslo en la Shoá: los judíos europeos eran 9,5 millones en 1933 (1,7% del continente), pero en 1950 quedaban unos 3,5 millones. Hoy hay 15 millones de judíos en el mundo, 300 mil menos que al inicio del Nazismo. Esto también es sobrerrepresentación estereotipada.

El Holocausto nos muestra los efectos que produce la inequidad estructural mediante los procesos históricos. El genocidio Herero podría haber sido una señal –como el genocidio armenio– del trato a las minorías antes del Holocausto, pero lo ignoramos.

Cuando decimos que las vidas de los afroamericanos importan es porque su rol social fortalece la democracia. Ese será el tiempo en que afirmemos los Derechos Humanos sabiendo que la indiferencia mata, de verdad. Los Herero, los armenios y la Shoá son una prueba de ello.

 

*Abogado y docente de estudios sobre el Holocausto. Miembro de jóvenes diplomáticos del Congreso Judío Latinoamericano.