sábado 28 de mayo de 2022
OPINIóN nuevo escenario
05-03-2022 02:18

El Covid y la investigación clínica

05-03-2022 02:18

La pandemia de covid-19 provocó una situación extraordinaria: por primera vez, fue extremadamente necesario conseguir información relevante sobre una enfermedad y hacerlo en un tiempo récord. Así como la industria farmacéutica tuvo la enorme presión de generar vacunas en un plazo impensado, desde los hospitales nos preguntábamos cuáles eran los pacientes que se infectaban, cuáles a los que les iba mal, cuáles las mejores terapias que podíamos aplicarles. Un proyecto de investigación comienza a partir de una pregunta central que debe ser relevante y, en este último tiempo, todos quienes estábamos en contacto con el sistema de salud teníamos preguntas relevantes que valía la pena contestar.

Sabemos que hacer investigación clínica en Argentina no es fácil: no hay suficiente financiamiento, los profesionales están sobresaturados, no se consigue tiempo protegido para dedicarse de lleno y lograr resultados de alta calidad; por lo tanto, no se profesionaliza ni se paga apropiadamente. Por otro lado, la oportunidad de publicar en las mejores revistas científicas es remota, por la calidad de lo logrado y también por el dominio de los comités editoriales del hemisferio norte que tienen preferencias por lo que se genera en aquellos lugares. Estamos muy acostumbrados a hacer investigación a pulmón, con muy pocas herramientas. A su vez, desde mi punto de vista, no tenemos suficiente cultura de trabajo grupal ni de colaboración y eso nos pone en una situación de mucha vulnerabilidad porque la investigación clínica siempre es grupal y colaborativa.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, en este escenario complejo, a partir de la pandemia, la investigación clínica tomó una preponderancia totalmente diferente. La necesidad de dar respuestas de alguna manera permitió a muchos equipos interdisciplinarios organizarse, ponerse en acción, obtener información de altísima calidad y publicarla. No solo pudimos armar redes de trabajo, sino que esas redes pudieron colaborar y, gran parte de ellas, consiguieron generar información que no se estaba generando en otras partes del mundo.

En un contexto por demás adverso, y pese a las múltiples pérdidas que provocó la pandemia, esto es una perlita para rescatar: un nuevo potencial o capital humano para generar investigación relevante de alta calidad. Es un momento histórico único. No solo aprendimos de la enfermedad sino también a prepararnos, aprendimos a hacer grupos y a cómo colaborar para obtener información relevante muy rápido que, además, se materializaba en un impacto positivo en la salud pública.

Poniéndolo en términos médicos, antes del covid-19, había un germen en el capital humano para hacer investigación de calidad. La pandemia vino a activarlo y pudimos desarrollarlo para producir investigación relevante. Entonces, aún con escaso y, muchas veces, inequitativo financiamiento, con menos tiempo protegido y más presión que nunca, nos dimos cuenta de que el motor estaba en la necesidad de hacer un poco más de esfuerzo para aportar en un escenario de alta incertidumbre. Esto es transformador y nos deja en el horizonte la posibilidad de que una nueva pandemia, nos encuentre más preparados para hacerle frente.

*Director de la Maestría en Investigación Clínica del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires.
Doctor en Ciencias de la Salud, magíster en Salud Pública e investigador independiente del Conicet.

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