lunes 21 de junio de 2021
OPINIóN Análisis
13-11-2020 20:02

El legado del 8N

En esta oportunidad la expresión ciudadana no tuvo la dimensión de la ocurrida el 8 de Noviembre del 2012, dado que las circunstancias sociales son diferentes.

13-11-2020 20:02

El domingo pasado la gente volvió a tomar la calle. Se trata de la octava protesta nacida en las redes sociales en pocos meses. En esta oportunidad la expresión ciudadana no tuvo la dimensión de la ocurrida el 8 de Noviembre del 2012, dado que las circunstancias sociales son diferentes. Sin embargo el espíritu de la primera estuvo presente. El legado del #8N original y el uso de las redes como herramienta de la política del SXXI ha dejado su marca. Este nuevo fenómeno lo podemos resumir en algunos puntos a saber:

1) El usuario de redes sociales se ha convertido en un nuevo protagonista de la comunicación y la vida política. Un posteo en alguna de las plataformas o inclusive un comentario puede dar lugar a una repercusión y debate sobre determinada idea o concepto que empujado por una importante viralización acabe por despertar a la opinión pública. En efecto, cualquiera persona con una cuenta de redes sociales puede comenzar a ocupar el lugar que otrora perteneciera inamoviblemente a ciertos comunicadores y dirigentes políticos. Es más, frente a la ausencia de representación institucional y periodismo independiente, este nuevo actor se organiza y moviliza virtual y físicamente para peticionar por sus derechos.

2) La identidad del usuario no es relevante, siendo central el valor del mensaje. En tiempos de autoritarismo la exposición frente a los ataques de la militancia oficialista, encontró protección dentro de los perfiles de identidad oculta, distinto de lo que hoy conocemos como “trolls” para asegurar el contenido y proteger al individuo. La red se convirtió en un espacio de expresión libre de la influencia del aparato de comunicación de los gobiernos. Al mismo tiempo se formó una nueva clase de periodismo emergente de esta innovadora herramienta.

3) La independencia de la red social, regida por sus propias reglas, dió espacio a la generación de nuevo contenido e ideas. Los otrora espacios físicos de discusión político partidaria como unidades básicas o comités dieron lugar a los grupos, sitios y fan pages que habilitaron la expresión, crítica y hasta organización de eventos que trascienden este espacio etéreo. Hay que sumar la velocidad de la información en beneficio del pensamiento libre. Esto se evidencia mucho más en las redes, ya que la propaganda siempre consulta y pide permiso; dando al activismo una ventaja que para los primeros siempre será irremontable.

4) Los antecedentes internacionales sirvieron en Argentina como experiencia para potenciar todos los recursos que podían brindar las redes sociales. La primavera árabe, mediante el uso de Youtube en Túnez y Siria. En Egipto a través del uso de Facebook y luego Twitter, de la misma forma que lo hiciera España en el 15M,  y Wall Street Occupy entre otros. Todos estos antecedentes de mucho valor para esta nueva etapa que se desarrollaría en nuestro país. En este aspecto, más allá de los métodos de organización y uso de la información, la experiencia nos demostraría que el triunfo del experimento argentino se debió a la claridad del mensaje fundado en los principios Constitucionales de raigambre liberal clásico que inspiraron a la ciudadanía a reaccionar con un objetivo inequívoco.

5) El uso coordinado de distintas plataformas. Nuestro país fue pionero en entrelazar el uso de las distintas redes para lograr mejores rendimientos en la difusión de la información. Lo que se publicaba en una plataforma, se disparaba simultáneamente a través de las otras. De la misma forma, los contenidos se creaban a medida de Twitter, Youtube y Facebook según el caso.

6) Las distintas plataformas en nuestro país cumplieron un rol diferente para lograr un objetivo común. En el caso de Facebook como herramienta de estrategia, ésta mediante la multiplicidad de contenido, la ausencia de limitaciones en relación a los caracteres para publicar y cantidad de fotos y extensión de los videos, permitió un mejor despliegue de las ideas a desarrollar. En el caso de Twitter, las limitaciones propias de esa red, encontraba su fortaleza en su buscador y mayor velocidad de acceso a los datos. El complemento lo brindaba YouTube en la posibilidad de difundir video asociándoselo amigablemente con las otra dos.

7) Los sitios de activismo político en las redes sociales tuvo una aparición sorpresiva y una multiplicación vertiginosa. Si bien había algunos que ya existían desde 2011 o tal vez antes, fue en 2012 que comenzó el verdadero crecimiento crecimiento de estos espacios. Una vez afianzado el mensaje desde unas pocas cuentas, grupos o sitios en los primero meses de aquel año, el trabajo discursivo había cumplido con su etapa y la red estaba lista para su siguiente paso: La Calle. Desde los 4 o 5 espacios relevantes ( a modo de mención: El Cipayo, Somos el 46%, No más K y Yo no la voté) allá por el 31 de Mayo 2012, en Septiembre de ese año ya había unos 40 y para los días previos al 8 de noviembre eran unos 150.

8) El autor Manuel Castells denominó a las protestas convocadas mediante las redes sociales con el nombre de Wikirevolución. Este concepto nace de la idea de organización mediante las redes sin centralidad, horizontalidad y la posibilidad (como caracteriza a Wikipedia) de agregar cada uno “su párrafo” al reclamo principal. El desafío para los gobiernos autoritarios no es solo enfrentar a un movimiento sin líderes identificables, donde no hay un referente que pueda negociar por los demás, sino que también lidiar con un colectivo donde todos y cada uno de sus miembros son protagonistas. La fuerza de esta cadena pasaba ser tan fuerte como el más débil de sus eslabones. La representación política formal, como en el caso argentino, seguía en el Congreso de la Nación; pero el sentimiento de ausencia de esos representantes en la vida política frente el avance del populismo era reemplazo esta nueva fuerza.

9) El #8N Mundial. Si la movilización en todo el territorio nacional no había sido suficiente, el activismo de redes en nuestro país le agregó dos condimentos, la coordinación de una movilización en todo el mundo y la utilización de nuevas tecnologías como el uso de un drone para tomar imágenes donde antes solo estaba reservado para helicópteros de los grandes medios. La marcha del #13S había sido impactante por su sorpresa, dimensión y organización bajo el radar de la política y la prensa, pero era necesario algo más contundente para la siguiente. Ello llevó a convocar a los argentinos que vivían en el exterior para que el 8 de Noviembre a las 20 horas participaran desde sus embajadas y consulados respectivos. De esta forma el mundo conocía la primera protesta mundial simultánea, la que habría de transitar todo el uso horario hasta desembocar en la Ciudad de Buenos Aires como epicentro. Complementariamente, y debido a la orden presidencial de aquella época de cerrar el espacio aéreo para evitar “la foto” de la multitud protestando, desde el activismo optamos por utilizar una aeronave no tripulada para capturar el momento. El movimiento acertaba esa misma noche dos impactos en la línea de flotación de la comunicación gubernamental.

10) La experiencia criolla como caso de exportación rápidamente se difundió por el resto del continente. En Brasil las protestas en ese país durante el 2013 tuvieron una organización y la difusión de contenidos muy similares a la experiencia local. La cooperación entre integrantes del activismo local y del país hermano facilitó la experiencia. La nota distintiva fue la incorporación de encuestas en los grupos de Facebook para la toma decisiones. La falta de un lineamiento ideológico e institucional sumado a la intromisión de grupos violentos como los “Black Blocs” llevó a una frustrada primera etapa. Luego, con la corrección del rumbo discursivo, la participación de distintas ONGs, los miembros del Gran Oriente del Brasil y la incorporación de Instagram como plataforma complementaria; allanó el camino para lo que en el futuro sería la salida de Dilma Rousseff del poder. La experiencia en Venezuela tuvo sus particularidades. Los políticos y comunicadores de ese país tuvieron contacto con nuestro activismo. El primer encuentro fue con la dirigente María Corina Machado. Le siguió Leopoldo López, quien visitó nuestro país allá por junio del 2013, a quien se le advirtió que este tipo de movimientos no pueden tener un líder visible, pues especialmente en el caso de las dictaduras como la chavista, quienes convocaran podrían ser fácilmente presa de falsas acusaciones y acabar presos del régimen. La experiencia demostró que los activistas teníamos razón y López purgó injustamente tres años en la cárcel. Finalmente la decisión fue organizar los grupos desde Argentina con la participación de estudiantes venezolanos en nuestro país. De esta forma nació el movimiento de Autoconvocados que dieron forma a las primeras marchas del El 9N y el 30N de 2013.  

11) La campaña presidencial 2015 fue otro laboratorio del activismo de redes sociales. Estas actuaron como herramienta del sistema de control democrático. La convocatoria y capacitación de fiscales electorales mediante el uso de las redes, como por ejemplo el surgimiento de la red ciudadana “Ser Fiscal”, permitió la formación de equipos para el control ciudadano. De esta forma se facilitó la detección de posibles actos que violaran la ley electoral y se contribuyó a una mayor transparencia en el acto eleccionario que llevó al triunfo de Mauricio Macri en los comicios de aquel año.

12) En síntesis, el legado del 8N para las próximas generaciones radica en la conciencia cívica organizada mediante novedosas herramientas de comunicación que en futuro seguirán evolucionando permitiendo una más perfecta defensa de los principios fundadores de nuestra Nación como la libertad, la vida, la igualdad y la propiedad privada.

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