viernes 09 de diciembre de 2022
OPINIóN Alternativas

La luz es cara o los sueldos, bajos

14-10-2022 23:55

Producir energía eléctrica y distribuirla generalmente tienen costos parecidos en casi todos los países. Así es que, en los desarrollados, donde los sueldos son varias veces los de los países estancados, los trabajadores usan energía y la pueden pagar, pero cuidan el consumo ya que no es barata.

En cambio, en los países estancados como el nuestro, la mayor cantidad de personas no la pueden pagar y muchos no tienen ni siquiera acceso. Entonces, los gobiernos, generalmente populistas, subsidian esos consumos, creando distorsiones en la economía ya que, al costar poco, el consumo no se cuida, con lo que la demanda es mayor. Lo mismo ocurre con el transporte y los consumos de gas, que no todos usan o acceden.

Si quienes gobiernan consideraran las razones que explican por qué los sueldos son tres y hasta siete veces inferiores a los de otros países, podrían fácilmente transformar esta economía estancada en otra con desarrollo, y con mejores sueldos que permitan una sociedad mejor, ya que está demostrado que las sociedades crecen de abajo hacia arriba.

En mi libro, Pleno empleo, de 2018, explico que en los países donde se ataca el empleo hay estancamiento, mientras que donde no existen trabas hay prosperidad. Así, en nuestro país la pobreza multidimensional alcanza al 47% de las personas (Indec 2022) y la Población Económicamente Activa es de solo del 40% –en lugar del 60% de otros países– a pesar de todo lo pendiente por hacer. Además, la escasa oferta de empleo hace que las personas no busquen trabajo.

No obstante, nuestro país podría iniciar una era de crecimiento y desarrollo solo si se eliminaran las trabas al empleo y a los emprendedores. ¿Cómo? Protegiendo mejor a los trabajadores y a sus familias con el seguro de desempleo, que al mismo tiempo que no traba el empleo permite el desarrollo de los emprendimientos.

 Este seguro está legislado desde 1991 mediante la Ley 24.013. Sin embargo, para que funcione como en los desarrollados, debería reconocer los verdaderos salarios de quienes pierden su empleo y su financiamiento por los empleadores. De modificarse, se podrán eliminar las cláusulas indemnizatorias de la Ley de Contrato de Trabajo y sus anexas, con su artículo 256, que permite reclamos por dos años –deberían ser diez días– y que da lugar a la mafia de los juicios laborales, culpable en buena medida del escaso empleo y del estancamiento.

En Argentina, con la protección de la Ley 24.013 modificada, miles de emprendedores crearán emprendimientos con cientos de miles de nuevos empleos, que generarán una mayor actividad económica y riqueza. Como un círculo virtuoso se creará más riqueza y, a su vez, más puestos de trabajo, con mejores sueldos. Así disminuirá la cantidad de planes, a la vez que se potenciarán los ingresos fiscales, con lo cual se eliminará la inflación y sobrarán los dólares, aun pagando la deuda.

Entonces sí, con mejores sueldos, la electricidad, el gas y los transportes serán posibles de pagar sin subsidios.

En forma paralela, se deberán eliminar impuestos como el de las transacciones bancarias, que contraría la importancia de los bancos como motores de desarrollo y el del patrimonio, que grava lo ya gravado. Se deberá también liberalizar, como en los países prósperos, toda la actividad económica, definiendo un mercado cambiario libre –único modo de que vengan las inversiones del exterior– y privatizando las empresas del Estado. También se deberá liberalizar toda actividad lícita, incluso las de los monopolios. Estas iniciativas deberán articularse en un plan económico diseñado por reconocidos economistas profesionales para que la sociedad pueda absorber sin afectación dichos cambios. 

 Considerando, además, sus recursos y su gente, nuestro país será el de mayor crecimiento del mundo en poco tiempo. De esta manera, volverá a ser una tierra de promesas para “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, tal como reza nuestra Constitución, con un excelente nivel de vida, muy diferente al actual.

*Miembro del Departamento de Política Social de la UIA.
Autor del libro Pleno Empleo.

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