lunes 26 de septiembre de 2022
OPINIóN Transformación digital

No quedar fuera de competencia

20-02-2022 00:24

En los últimos cinco años, en el ámbito local, hemos comenzado a tomar conciencia de la fuerte digitalización de los negocios. Hemos empezado a incorporar el concepto del mundo VUCA y mundo exponencial, al tiempo que la pandemia aceleró la diseminación del tema y las empresas comenzaron a tomar conciencia de la situación.

Se han multiplicado los ejemplos de nuevas empresas que nacen a la luz de la digitalización y ponen en jaque a las empresas tradicionales con nuevas propuestas de valor, en algunos casos disruptivas.

En este contexto, comenzaron a circular frases como “todos tenemos una competencia digital a la vuelta de la esquina”; “no hay tiempo que perder, es transformarse ya o morir”. Ante esta situación, al empresario le surge la pregunta “¿es tan así?”.

Sin lugar a dudas, la digitalización está transformando nuestras vidas y la actividad económica, pero lo que se está viendo es que no tiene la misma velocidad de inserción en todas las industrias.

Esto no deja de ser una buena noticia para la mayoría de nuestro entramado económico. Tenemos tiempo para adaptarnos a las nuevas tecnologías y propuestas de valor, pero el hecho de que tengamos tiempo no significa que debamos negar la realidad o retrasar las decisiones de transformación. Hay que hacerlo, pero en forma ordenada y con una estrategia bien pensada.

¿Cuáles son los consejos que podemos dar para armar una buena estrategia de transformación digital para una pyme?

En primer lugar, formar un equipo de tres a cinco gerentes o jefes para que, en forma metódica, descubran tecnologías y sus tendencias (internet es una gran herramienta para hacer prospectiva tecnológica). Luego, evaluar esas tendencias y qué grado de impacto pueden tener en la forma de hacer negocios en nuestra empresa, contestando estas preguntas: ¿Qué tan importante es esta tendencia en mi industria o empresa? ¿Esta tecnología disrumpe nuestra propuesta de valor? ¿Nos puede dar nuevas ventajas competitivas?

En segundo lugar, evaluar esas tecnologías para determinar qué grado de desarrollo tienen, si están en etapas tempranas de desarrollo, creciente o establecida. Para evaluar esta situación son apropiadas las curvas S de tecnología, determinando a su vez qué grado de aceptación o de penetración están teniendo en diferentes industrias.

Con las tecnologías identificadas y las tendencias analizadas, armar un equipo ampliado para ver cómo podemos incorporarlas en nuestra propuesta de valor. Aquí podremos recurrir a varias tácticas: desde conectarnos con laboratorios de I+D (por lo general estatales), trabajar con posibles empresas proveedoras de esa tecnología, cooperar con otras empresas del sector o de otros sectores y/o aplicar metodologías como el design thinking, la innovación de significado, o el usuario líder, entre otras.

Luego, se debe hacer un prototipo de la propuesta y experimentar para aprender.

Finalmente, repetir el proceso contantemente para establecer una cultura de innovación.

No es magia, ni suerte. Es identificar las tendencias y pensar cómo podemos abordar la incorporación de nuevas tecnologías, pero para que el proceso aumente las probabilidades de éxito, deberemos abordarlo con mentalidad abierta, buscando las oportunidades que abren nuevas tecnologías; aprendiendo sin temor a que algunas pruebas salgan mal; dispuestos a la colaboración que nos permita trabajar con científicos. No hemos perdido el tren. Hay tiempo, pero hay que aprovecharlo.

*Decano Facultad de Ciencias Empresariales, sede Pilar, Universidad Austral.

En esta Nota