sábado 13 de agosto de 2022
OPINIóN Ver las estrellas

Una buena noticia

16-07-2022 00:17

Al fin una buena! Esta semana fueron presentadas las primeras y hermosas imágenes en el cercano infrarrojo tomadas por el Telescopio Espacial James Webb (JWST por su sigla en inglés). Después de una larga espera, al menos para los astrónomos, podemos apreciar estas imágenes, que abren una nueva ventana en el universo que conocemos. A veces, con la inmediatez y la velocidad del ciclo de noticias, es posible que no valoremos el esfuerzo y el trabajo de tantas personas involucradas en este proyecto. El papa Pablo VI en 1969 en su discurso a los astronautas de la Apolo XI, ya en la Luna, felicitaba a los “arquitectos” de esa empresa histórica refiriéndose así a los científicos, los planificadores y los técnicos. Estas palabras nos recuerdan que la ciencia y la tecnología no son solo el resultado de individuos aislados, sino de la cooperación entre los seres humanos. El éxito de una empresa científica y tecnológica se basa en la capacidad humana de comunicar, compartir información y educar a las generaciones futuras. A propósito de formación de recursos humanos –criterio importante en la evaluación de investigadores–, recuerdo que en el 1993 siendo un joven jesuita ya astrónomo participé de la escuela de posgrado de astrofísica organizada por el Observatorio Vaticano sobre galaxias activas. Uno de los docentes de aquella escuela fue Marcia Rieke, quien diseñó la NIRCam, que es la cámara que ha tomado las imágenes que hoy nos admiran. En Tucson a partir del año 2000 participé de varias charlas en las que Rieke presentaba los avances y las dificultades de la realización de este proyecto. El Steward Observatory de la Universidad de Arizona, al que el Observatorio Vaticano está asociado, se caracterizó a lo largo de décadas por la excelencia en la tecnología de astronomía infrarroja y de construcción de espejos para grandes telescopios. Paradojalmente la tecnología militar utiliza la luz infrarroja en los equipos de visión nocturna, que nos resulta tan familiar por películas y series.

De las imágenes que hemos visto me interesa señalar dos por el significado y el impacto que pueden tener en nuestro conocimiento del universo. El JWST produjo la imagen infrarroja más profunda y nítida del universo distante hasta la fecha. Se trata de una imagen del cúmulo de miles de galaxias Smacs 0723 que nos permite ver cómo era esa partecita del universo cuando tenía apenas una edad de 4.600 mil millones de años. La edad del universo es de 13.800 millones de años, es decir, vemos al universo cuando tenía un tercio de su edad. JWST abre así una ventana para que podamos estudiar la formación y evolución de las galaxias. Estamos llegando casi al límite de nuestras capacidades tecnológicas para estudiar el universo lejano. La segunda más que una imagen es un gráfico con puntitos y una curva que revela la composición atmosférica del exoplaneta WASP-96 B. JWST detectó la firma distintiva del agua –un biomarcador–, junto con evidencia de nubes y neblina, en la atmósfera que rodea a este planeta gigante de gas que orbita una estrella similar al Sol y que encuentra a una distancia de 1.150 años luz. Esto significa que el agua está presente en muchas regiones del cosmos y no solo en nuestra vecindad. Como la humanidad lo sabe desde tiempos ancestrales, siguiendo el agua encontraremos vida. Creo que no estamos muy lejos de poder encontrar agua en la atmósfera de un exoplaneta de tipo terrestre, y siguiendo el agua podamos encontrar alguna señal de vida extraterrestre.

Al final del descenso a los infiernos de la Divina Comedia, Dante Alighieri acompañado por Virgilio exclama: “Y entonces volvimos a ver las estrellas”. Ojalá que la humanidad después de haberse encaminado en la selva oscura de guerras, pandemias y crisis económicas, guiada por las imágenes del JWST, vuelva a ver las estrellas.

* Jesuita, doctor en Astronomía, investigador de Conicet-Universidad Católica de Córdoba, ex director del Observatorio Vaticano.