lunes 26 de septiembre de 2022
POLICIA prendió fuego a su mujer y dijo que ella se había autolesionado

Femicidio en un pueblo de 900 habitantes: quiso simular un suicidio y lo condenaron

Verónica Soulé llegó al hospital con el 80 por ciento de su cuerpo quemado. Su marido aseguró que la joven madre se había intentado quitar la vida prendiéndose fuego en la casa que compartían en el pueblo santafesino de Casas y que él la socorrió. Contó que la desvistió y la mojó en el baño. Verónica agonizó seis días y murió en marzo del año 2020. Cuatro meses después Lisandro Cabral fue detenido y esta semana lo condenaron a perpetua.

21-08-2022 01:25

¿Angel o femicida? Se preguntaron en el juicio las abogadas de la familia de Verónica Soulé (31), la mujer que fue quemada y murió luego de agonizar seis días. Las letradas hacían referencia a quien era su esposo en ese momento y quien dijo que la joven se prendió fuego sola y él intentó ayudarla. El tribunal que lo juzgó se expidió esta semana y lo condenó a perpetua. 

Finalmente Lisandro Cabral (34) fue un femicida. Así lo entendió el tribunal que lo encontró culpable del homicidio de su pareja y madre de sus dos pequeños hijos. Todo ocurrió en el hogar que compartían en un pueblo santafesino llamado Casas, en el que viven 925 personas (según el Censo de 2010). Se trata de una comuna ubicada en el departamento de San Martín en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe.

Cabral siempre sostuvo que Verónica se había querido suicidar porque “no aceptaba” que él “se quería separar”. Ella, según el femicida, había agarrado una botella de alcohol, se lo había tirado por el cuerpo y luego se incineró “en la cocina” de la propiedad. El hombre contó que intentó ayudarla, quitarle la ropa y mojarla para apagarle el fuego. Para eso la trasladó hasta el baño. 

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Mientras que la fiscalía y la querella apuntaron a que se había tratado de un crimen en un contexto de violencia de género. Hasta se cree que Verónica estaba amordazada y tirada en el piso cuando fue rociada con el alcohol para luego prenderla fuego. Para los investigadores todo ocurrió en el baño.

Los jueces Nicolás Falkenberg, Sandra Valenti y Luis Octavio Silva entendieron, el martes pasado, que durante el debate desarrollado en los tribunales de la localidad de San Jorge quedó acreditado que se trató de un femicidio. Por eso Cabral recibió perpetua.

La condena fue por el delito de “homicidio doblemente calificado, por el vínculo y por haber mediado violencia de género (femicidio)”, tal como lo habían solicitado los fiscales Alejandra Del Río Ayala y Matías Broggi, y las querellantes Laura Gerard y Vivian Galeano.

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¿Qué pasó? Era la una de la madrugada aquel 17 de marzo de 2020 cuando Verónica fue prendida fuego. Los peritos y especialistas que declararon en el juicio concluyeron que la víctima estaba recostada cuando fue rociada con alcohol. Mientras que el femicida había sugerido que ella se había tirado el líquido a sí misma cuando estaba de pie. 

Además, se encontró en la escena una cinta adhesiva chamuscada con cabellos similares a los de Verónica, lo que dio a suponer que la víctima habría estado amordazada cuando fue atacada. Los vecinos no escucharon gritos de desesperación ni pedidos de ayuda. Lo que robustece la idea de que la mujer no pudo hablar. 

Otro de los puntos que resaltaron los acusadores es que Cabral no pidió ayuda. No llamó a la ambulancia ni a los bomberos. Pero sí, primero se comunicó con su familia distante unos diez kilómetros de la vivienda en donde ocurrió todo. Una hora después el condenado le avisó a la madre de Verónica que vivía a menos de una cuadra de allí, se estableció en el juicio. 

Fue la familia de Verónica la que pidió asistencia médica cerca de las dos de la madrugada cuando los notificaron lo que había pasado. 

Verónica lo único que dijo antes de que se la lleven al hospital fue: “Me quiere sacar a los chicos”. Se lo mencionó a una de sus hermanas. La joven madre llegó al centro asistencial con más del 80 por ciento del cuerpo quemado. A los seis días de internación ya no resistió más y murió el 23 de marzo de 2020. 

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“Mirá lo que me hiciste hacer”. Fue la frase que escuchó una enfermera cuando Cabral estaba junto a Verónica en la habitación del hospital. Esas mismas palabras, la profesional de la salud las reprodujo en el juicio. 

Distintos testimonios mencionaron que Verónica estaba inmersa en una relación violenta. Su marido, con el que había comenzado un vínculo de joven, la maltrataba y la aislaba de su familia. 

El condenado había querido usar a su favor a sus pequeños hijos. Porque los menores declararon en cámara Gesell que su mamá se había prendido fuego sola. Finalmente en el juicio, quedó acreditado que los niños no vieron lo que sucedió aunque estaban en la casa en ese momento. Y se deslizó que los menores fueron inducidos a contar que eso había sido lo que pasó esa madrugada, ya que desde el día del hecho, quedaron al cuidado primero del femicida y luego de los abuelos paternos que impidieron el contacto de los chicos con la familia de Verónica (ver aparte).

Según la parte acusatoria, “la autopsia y la pericia de bomberos” resultaron determinantes para concluir que “Verónica no solo no se autolesionó, sino que se defendió, se intentó salvar”.

Cuatro meses después del día en que Verónica fue envuelta en llamas, su pareja quedó detenido e imputado. Las pericias de los especialistas sobre la escena, la forma en que la joven terminó quemada y los distintos testimonios que hicieron mención a violencia física y psicológica terminaron por cuestionar la versión que desde un principio dio Cabral. 

Ahora fue condenado por haber prendido fuego y haberle provocado la muerte a Verónica Soulé.

 

El deseo de volver a ver a los nietos

La mamá de Verónica Soulé logró ganar la primera batalla. Que el femicida de su hija sea condenado a perpetua y que se desestime la versión que había dado el hombre en un primer momento sobre el supuesto suicidio de la víctima. Ahora Graciela tiene otro desafío: recuperar a sus dos nietos

A los chicos, que hoy tienen 14 y 11 años, no los ve desde que su hija fue internada con el 80 por ciento del cuerpo quemado. “La policía me tomó la denuncia a la semana de lo que había pasado. El padre del femicida me mandó a amenazar que si yo me quedaba en el molde él me iba a traer a mis nietos todos los fines de semana. Y como mis hijas y yo pedíamos Justicia, no me los dejó ver nunca más”, narra a PERFIL Graciela.

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Según cuenta la mujer, desde que ocurrió todo el 17 de marzo de 2020 no tuvo más contacto con lo chicos. “Nos bloquearon los teléfonos”, afirmó. 

“Ahora lo que más deseo es poder disfrutar de mis nietos”, relató Graciela, por lo que van a pelear por la revinculación con los niños y que dejen de estar bajo el cuidado de los padres de Cabral, condenado por femicidio esta semana. 

“Seguiremos –sostuvo Graciela– pidiendo por la revinculación. Pero no va a ser nada fácil, porque los abuelos paternos se encargaron de llenarle la cabeza a mis nietos en contra de nuestra familia”.