El que sigue es un pasaje de la nota que publicó hoy sobre la última tapa de Noticias:
Para la revista Noticias, Chantal Mouffé, quien retoma algunos rasgos de la concepción schmittiana de lapareja “amigo-enemigo”, cae dentro de la clasificación de“fachoprogresista” y, por derivación directa, también lo hace Cristina Fernández que hatenido la osadía de citar.
En torno a lo político, libro maldito en el que la autora, compañera de Ernesto Laclau, se detiene en el pensamiento schmittiano como una estrategiaargumentativa que busca pensar críticamente la dimensión contemporánea de lo político destacandolos límites de los discursos consensualistas y neutralizadores de matriz liberal ysocialdemocrática, discursos que han sido funcionales, según Mouffé, al capitalismo neoliberal.
¿Qué decir de la operación de Noticias? ¿Acaso aquellos que se rasgan lasvestiduras para defender a los “periodistas independientes” dicen algo de estaimpudicia que vacía de todo contenido al propio nazismo? ¿No hay violencia y crispación en esalógica de la calumnia que acusa de cómplices del peor y más cruel régimen de opresión del siglo XXa quienes tuvieron el atrevimiento de pensar de otro modo la problemática del conflicto en elinterior de las sociedades democráticas?
Más allá de la provocación, lo que muestran algunos periodistas es el crudo analfabetismo con elque suelen construir sus “investigaciones”. Para ellos leer es un trabajo descomunal. Mássencillo es repetir una y otra vez que estamos viviendo bajo un régimen antidemocrático que avanzahacia el fascismo.
Así de simple y salvaje, así de pacífica, consensualista y virtuosa es la retórica de quienesanuncian a los cuatro vientos que la violencia y el miedo se han instalado en la Argentina de lamano de la voluntad autoritaria y omnipotente de los Kirchner. Cada quien sabrá sacar susconclusiones y sabrá comprender qué se guarda bajo la retórica del miedo y bajo la impunidadargumentativa. Mientras tanto, cuidado con banalizar el sufrimiento de las víctimas reales de lahistoria; el límite de lo que no debe ni puede trivializarse termina cuando se enseñorea laimpudicia, esa que intenta instalar nuevamente el miedo entre nosotros.







